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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Reliquias de la Beata Madre Teresa en Chicago

Texto: Michelle Martin / Catholic New World

Cientos de personas hicieron fila el fin de semana del 17 y 18 de julio para poder ver las sandalias y un rosario de la Madre Teresa de Calcuta y tener una oportunidad de hacer contacto con una mujer a quien muchos consideran una santa.

Las reliquias de la Madre Teresa, quien fue declarada “beata” por el Papa Juan Pablo II en 2003, estuvieron en Chicago como parte de una gira en honor del 100º aniversario del nacimiento de la monja albanesa el 26 de agosto. Las reliquias estuvieron disponibles para su veneración los días 17 y 18 de julio; el 17 estuvieron en la Parroquia de San Procopio, en la calle 17 y Allport, en el barrio de Pilsen, y el 18 de julio en la Parroquia de San Juan Cantius y en el Convento de las Misioneras de la Caridad, en 2325 W. 24th Place.

En San Procopio, las Misioneras de la Caridad colocaron dos reliquias de primera clase: gotas de sangre y un mechón de pelo, en relicarios que estuvieron a disposición de los peregrinos para venerar con un beso o una caricia. Las sandalias y el rosario, reliquias en segundo lugar de categoría, fueron exhibidos en una vitrina.

Las hermanas también distribuyeron medallas de la Madre Teresa y tarjetas de oración a las personas que pasaban delante de las reliquias. La mayoría se detuvo después a rezar en las bancas.

El Obispo Auxiliar Gustavo García Siller, celebró la Misa de la Vigilia del sábado y predicó sobre la Madre Teresa y su ejemplo de hospitalidad.

Su vocación, dijo el obispo “nos invita a todos a tener un corazón para los pobres”.

Reflexionando sobre el episodio evangélico de Marta y María, el Obispo García-Siller, dijo, el punto no es la división entre la activa Marta y la contemplativa María. El punto es la bienvenida que ambas dieron a Jesús y la bienvenida que Jesús da a todos.

“Él murió por la salvación de todos y cada uno de los seres humanos”, afirmó el obispo García-Siller. Y la Madre Teresa podía verlo en todos y cada uno de los seres humanos, especialmente en “Hablo con la Santísima Virgen todo el tiempo”, dijo.

A Nancy Nugent, fue precisamente una preocupación por los pobres lo que la llevó a San Procopio. Nugent, una católica carismática que hace donativos a organizaciones internacionales de caridad, en un esfuerzo por aliviar la pobreza en una escala pequeña, había visto recientemente una película sobre la vida de Madre Teresa, cuando Phyllis Schmidt, su amigo y colega profesor de educación religiosa, la llamó para decirle que las reliquias visitarían Chicago y que la invitaba a ir a verlas.

Fue un mensaje de la Santísima Virgen, dijo Nugent. Schmidt comenta que había ido porque “quería sentirme lo más cerca posible a la Madre Teresa. Cuando la Hermana sostuvo la reliquia delante de mí, tuve esa sensación de querer reír y llorar al mismo tiempo”.

Paulina Barrios estaba “emocionada” de tener las reliquias en la iglesia donde se crió.

“Estoy aquí para dar mi apoyo y para recibir su bendición”, dijo Barrios, quien en la actualidad es feligrés de la Parroquia de San Román, pero que creció en la Parroquia de San Procopio y se graduó en la secundaria de la parroquia. Su madre, quien todavía vive en la zona de la parroquia, estuvo allí para saludar a la Madre Teresa de Calcuta cuando ésta visitó Chicago en la década de 1980.

Barrios comentó que se sentía la presencia de la fallecida monja en las reliquias, sobre todo en las gastadas sandalias.

“Las sandalias representan el duro trabajo que ella realizó. Puedo ver su andar, hacer las cosas por su pueblo. Es verdadera, verdaderamente una bendición que las reliquias estén aquí”.

Tom Naughton trajo a su hijo Patrick y su hija Maggie a San Procopio, porque su padre, Noel Naughton, donó su tiempo y habilidades para renovar el edificio que se convirtió en la casa de contemplación de las Misioneras de la Caridad. “Le gustaba ayudar a las monjas”, dijo Tom Naughton.

La familia Couri también vino, conduciendo desde Elmhurst, por invitación de las hermanas. Brian y Eileen tienen cuatro hijos, entre ellos Cecilia, de 12 años de edad, quien sufre de una enfermedad en la cual su sistema inmune ataca a su sistema nervioso central. En el pasado, las Misioneras de la Caridad habían traído una reliquia de la Madre Teresa a su casa para orar con y por Cecilia. En ese tiempo, dijo Eileen Couri, los médicos no habían podido encontrar un lugar para colocar una línea central en su cuerpo, a excepción de la vena yugular. Después de rezar con reliquia de la Madre Teresa, se abrieron otros sitios - un hecho para el cual sus médicos no tenían explicación.

Cientos de personas asistieron al culto en cada una de las cuatro misas que se realizaron el 18 de julio en San Juan Cantius, para venerar después las reliquias que se presentaron ahí. El Cardenal George veneró las reliquias en esta locación.

Las reliquias llegaron al Medio Oeste después de un viaje relámpago similar a la Costa Este. En los días previos a la visita de Chicago estuvieron en Indianápolis, St. Louis, Peoria, Illinois y Gary, Indiana. El 19 de julio, fueron a Minneapolis y desde allí a Winnipeg, Canadá.