“El reto está en el trabajo pastoral”
El padre Marco Mercado concede una entrevista a Chicago Católico, con motivo de su nombramiento como nuevo Director del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Chicago.
El sacerdote de 42 años, quien en los últimos 8 años ha fungido como pastor de la parroquia El Buen Pastor, en el barrio de La Villita, habló de los retos que enfrenta en la nueva responsabilidad, considerada clave en el desarrollo del ministerio que atiende a más del 40 por ciento de todos los católicos de la Arquidiócesis de Chicago.
Nacido en Morelia, Michoacán, México, el padre Mercado fue integrado al orden de los presbíteros en Mundelein, en 1998, y asignado a la parroquia San Antonio de Padua, en Cícero, donde permaneció hasta el año 2001. El siguiente año sirvió como asociado pastoral en la parroquia San Silvestre, en Humboldt Park; posteriormente llegaría a la comunidad parroquial del Buen Pastor, en La Villita.
Desde su llegada a esta parroquia, el Padre Marco, como es conocido por el pueblo, enfrentó un panorama nada alentador en torno a la iglesia.
“Tenía muchas deudas –dijo-, no se ofrecían sufi- cientes servicios a la comunidad y la asistencia a las misas era muy baja”, recordó.
Frente al más grande desafío de su vida sacerdotal, el Padre se dio a la tarea de abrir nuevos servicios, particularmente en el área sacramental. En tres años la iglesia eliminó sus deudas y alcanzó la autonomía económica; se celebran seis misas en lugar de cuatro cada semana y la asistencia aumentó de 900 personas semanales a 3,500.
El haber cumplido con éxito su tarea como párroco y administrador pudo haber sido uno de los aspectos a considerar en su nombramiento como nuevo Director del Ministerio Hispano.
“El Cardenal quiere más representación en todas las decisiones arquidiocesanas. Quiere también que se logre mayor conocimiento de las diócesis de las necesidades pastorales de la comunidad, dijo. Necesitamos más acción en el aspecto pastoral. Una mayor conexión de la Oficina del ministerio hispano, con todos los sacerdotes y líderes que trabajan en las parroquias”, añadió.
¿Cómo lo piensa lograr?
Debemos tener un contacto más directo del Director de la Oficina con los sacerdotes que trabajan en las parroquias. Queremos que exista un coordinador del Ministerio Hispano en cada uno de los seis vicariatos. Este paso es elemental para avanzar en nuestros propósitos.
Usted ha sido vocero de la Sacerdotes por la Justicia para Inmigrantes. ¿Continuará empujando este tema desde su nuevo puesto?
Por supuesto, pero de una manera coordinada. Existe una gran necesidad de trabajar en coordinación con la Oficina Justicia y Paz y la de Inmigración y Educación que dirige Elena Segura.
Se afirma que hay una baja relativa en la asistencia de feligreses hispanos a las parroquias. ¿Cuál es su opinión al respecto?
La cifra experimentó una ligera baja en el 2009, en comparación con el año precedente. Es posible que aquí influya el empeoramiento de la economía. Muchos de los feligreses que antes venían a la misa dominical, tienen que trabajar también ese día para poder mantener a su familia. Otros se quedan descansando luego de trabajar intensamente durante toda la semana. También algunos feligreses han regresado a México por la mala economía y por no percibir un camino claro hacia la legalización.
Sin embargo, no estamos seguros aún que la baja asistencia se deba a la economía o a la necesidad de incrementar el trabajo pastoral.
¿Qué puede afirmar de su nombramiento?
Estamos agradecidos con el Cardenal por la confianza depositada en mí. Es un reto fuerte. Como sacerdote prefiero estar en El Buen Pastor. Allí rompimos el mito de que los hispanos no se mueven, no se involucran, que no ayudan. La parroquia pudo salir adelante, gracias a su participación. Queremos motivar a los feligreses a nivel de la Arquidiócesis a involucrarse más en nuestro ministerio.
¿Qué espera de la Oficina que dirigirá?
Queremos que la Oficina tenga una dimensión pastoral. Que haya una conexión más pastoral, tomando la experiencia de Richard Hynes, el director de Evangelización.
Pretendemos que sea una herramienta para que esté en el campo de batalla. Retomar el ejemplo de los fundadores del Ministerio Hispano que se remonta a los años 60. Ellos vieron entonces a la comunidad católica hispana no como un hecho de futuro, sino del presente. No es lo que vamos a hacer mañana, sino lo que tenemos que hacer ahora.
Hay cada vez más parroquias con misas en español. ¿Se están rompiendo estereotipos?
Tenemos más de 130 parroquias con ministerios hispanos y unos 100 líderes hispanos que han estudiado en seminarios. Hoy muchas parroquias están recibiendo vicarios hispanos en lugares como la St. Michael, en Orland Park, donde no hace mucho tiempo apenas se daban misas en español. Se ha ido levantando la conciencia de la comunidad no hispana, hay más aceptación y apertura. Se han roto estereotipos que frenaban su desarrollo.
Nuestra misión será seguir trabajando con los sacerdotes. Se ha hecho conciencia de que la comunidad hispana se va a asimilar, pero no en el mismo sentido que la comunidad polaca o italiana por poner dos ejemplos, por la cercanía de Estados Unidos a México, Sudamérica y el Caribe y por el constante flujo que llega procedente de estas regiones. Por lo tanto, es difícil que los inmigrantes pierdan el idioma y sus tradiciones. El ministerio hispano ha ido evolucionando y el reto está en el trabajo pastoral.





