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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

La nueva “bendición” del padre Claudio Díaz Jr.

Texto: Clemente Nicado

Luego de seis años de dirigir el Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Chicago, uno más de lo estipulado para esta responsabilidad, el padre Claudio Díaz Jr., fue asignado a la parroquia Misión San Juan Diego, en Arlington Heights.

Con este nombramiento, el padre Díaz inicia una nueva etapa de su sacerdocio, iniciado en el año 2000 en la parroquia de Santa Inés (Chicago Heights), donde permaneció por dos años. Posteriormente fungió como pastor asociado de Santa Ita, en el norte de la ciudad, antes de tomar las riendas del Ministerio Hispano, en el 2004.

Durante este tiempo, tuvo la oportunidad de administrar dos parroquias, Providencia de Dios (Pilsen) y Nuestra Señora del Tepeyac (La Villita). En ambas adquirió experiencias que le ayudaron en su desempeño como Director de la Oficina que pronto dejará, y le servirán para su nueva encomienda como pastor y líder de una comunidad católica al noreste de la ciudad.

El padre Díaz, quien actualmente es vicepresidente de la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos, habló con Chicago Católico de su etapa al frente del Ministerio, de retos y cómo ve la nueva misión al frente de una parroquia.

¿Qué deja atrás el padre Claudio Díaz?

“Un ministerio hispano intercalado a las estructuras arquidiocesanas y donde la base también tiene un conocimiento más directo y una mayor conexión. Para mí siempre fue importante la comunión y la relación entre la Arquidiócesis y el pueblo. El uno no puede estar separado del otro. Todo programa nuevo creado, tenía que reflejar las necesidades del pueblo. Igualmente el pueblo tenía que sentirse y verse como parte de la Arquidiócesis. Mi intención no fue crear Iglesias paralelas divididas por el idioma, sino todo lo contrario: el reconocimiento a la diversidad, el entender que somos una sola Iglesia.

Durante todo este tiempo ha estado presidiendo misas para católicos de diferentes culturas, especialmente mexicanos. Siendo de origen puertorriqueño, ¿fue esto un impedimento para su desempeño como líder de este ministerio?

Creo que el éxito de un líder está basado en las cualidades que Dios le da para el servicio. El pueblo percibe esas cualidades. Un buen servicio va más allá de diferencias culturales e idiosincrasias.

Cuáles considera que han sido los mayores logros en los seis años al frente del Ministerio.

Yo mencionaría cuatro. Primero que logramos una relación más cercana entre las realidades de católicos anglo e hispanohablante. Por otro lado, se hizo un esfuerzo intencional en la formación laical. Se empleó mucho tiempo en el apoyo a instituciones de formación y todo lo que traía más apoyo al pueblo. En tercer término, hubo más apoyo a la participación de la juventud de la Arquidiócesis en el ministerio, y en especial a la pastoral hispana. Por último, ha habido un mayor reconocimiento de la gran diversidad cultural entre nuestros hispanos católicos. Todo esto también ha sido posible gracias a la cooperación de muchos religiosos y laicos que trabajan fuerte para el desarrollo del ministerio hispano. Debemos seguir trabajando en esa dirección.

Si estuvieras otros seis años al frente de este Ministerio, ¿dónde concentraría tus esfuerzos?

Me esforzaría en abrir en más iglesias el ministerio hispano, enriqueciendo el número de sacerdotes y de otros líderes laicos.

Respecto a este ministerio, cuál cree que sería el principal reto de la Iglesia

Creo que el principal reto que tiene la Iglesia en los Estados Unidos es la de reconocer plenamente la gran riqueza de los hispanos católicos. Tratar de responder a una pastoral de integración donde todas las partes del Cuerpo de Cristo sean reconocidas por igual.

A esto se le añade otros dos desafíos: la inmigración, un tema en que la Iglesia ha tomado una postura de liderazgo a favor de una reforma migratoria que termine con la división de familias, y la atención a una generación de hispanos nacidos aquí, que vive entre dos mundos y le temen al idioma español. Debemos lidiar con generaciones de latinos que sólo hablan inglés.

Otro gran reto es cómo lidiar con el proselitismo de las Iglesias protestantes, porque estamos perdiendo a muchos católicos.

¿Qué va a echar de menos cuando oficialmente deje esta Oficina el 31 de junio?

El no poder tocar las vidas de tantas personas como esta Oficina me permitió. Una de mis grandes preocupaciones fue perder el contacto con la base.

¿Qué opinas de tu próxima responsabilidad?

La asignación como pastor de la parroquia Misión San Juan Diego la veo como una bendición, una oportunidad de servir al pueblo como párroco en una comunidad tan especial.