ORDINANDI 2010
La Arquidiócesis de Chicago y su comunidad católica da la bienvenida a 14 nuevos sacerdotes, incluidos seis hispanos, que fueron ordenados el pasado 22 de mayo en la Catedral del Santo Nombre. Entre ellos figura un ingeniero de la construcción, un físico-terapeuta, un contador público y un abogado. Asimismo, la mitad de ellos nacieron en Estados Unidos y dos de cuatro que nacieron en México, vinieron a Chicago cuando eran niños.
-
Elvio Baldeón Lope, 32 años
- Primera asignación: Santa Inés de Bohemia, Chicago
- Educación: Primaria y secundaria en Perú, Santo Toribio de Mogrovejo y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Gaudencia Lope y Walter Baldeón
- Primera Misa: 23 de mayo, 4 p.m., en San Ansgar, Hanover Park
Elvio Baldeón comenzó a discernir su vocación cuando tenía 17 años y vivía con su familia en Lima, Perú. Después de la secundaria, estudió en el seminario durante siete años. Luego abandonó el seminario y fue instructor de educación religiosa durante tres años y medio. Después de abandonar el seminario siguió sintiendo el llamado al sacerdocio, por lo que volvió a ingresar al seminario, esta vez en Chicago. Estudió durante un año en Casa de Jesús, una casa de formación para hombres hispanos para entrar después en el Seminario de Mundelein en el año 2007.
Baldeón afirma que tiene un enorme deseo de celebrar los sacramentos. “Todos los sacramentos son encuentros entre Dios y los seres humanos”, dijo. "Me gustaría llevar los sacramentos a las personas en una variedad de escenarios, incluyendo escuelas, hospitales y hogares de ancianos”.
Afirma que fueron dos sacerdotes quienes le mostraron “la imagen de Cristo sacerdote”. El primero fue el padre jesuita Ignacio Muguiro, quien fue su director espiritual después de abandonar el seminario en Lima. “Es para mí un gran ejemplo de sacerdote: un hombre humilde, con un sólido sentido de la oración y de intimidad con Jesús, un hombre que es capaz de ayudar a las personas y acercarlas a Dios”, escribió Baldeón. El otro, el Padre Alfonso Tapia, quien llevó el Evangelio a lugares remotos de la selva peruana, inspiró su vocación y la manera en que quiere vivir su futuro ministerio.
-
Sergio de la Torre Carrillo, 31 años
- Primera asignación: Residente en Casa Jesús, Chicago
- Educación: Escuela primaria en México; Secundaria Morton East, en Cicero; Loyola University, Chicago y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Elvia Carrillo y Sergio de la Torre
- Primera Misa: 22 de mayo, 4:30 p.m., en El Buen Pastor
Sergio de la Torre Carrillo sintió el llamado al sacerdocio, incluso antes de mudarse con su familia desde Guadalajara, México, a Cicero. Asistió a una escuela católica en México, donde las monjas le transmitieron la devoción al Santísimo Sacramento, escribió de la Torre. Esa vocación se nutrió en la Parroquia San Antonio de Padua en Cicero, donde fue activo en la Tropa de Cristo, un grupo de jóvenes adultos. Desde entonces, su familia se trasladó a la Parroquia El Buen Pastor, que ha sido su familia durante los últimos 9 años, dijo. Allí regresará como sacerdote. -
Manuel Dorantes, 26 años
- Primera asignación: San Clemente, Chicago
- Educación: Escuela primaria en México, Secundaria Waukegan, Loyola University, Chicago y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Sofía Beltrán y (+)Domitilo Dorantes López
- Primera Misa: 23 de mayo, 1 p.m., en San Clemente
La historia de vocación de Manuel de Dorantes al sacerdocio es realmente la historia de tres sacerdotes.“Cuando era pequeño en El Refugio, en Ixtapan de la Sal, Estado de México, estuve siempre intrigado por el misterio que impulsó al Padre Domingo Sánchez Grimaldo todos los lunes por la noche a celebrar “la misa de domingo”, escribió Dorantes. “A pesar de ser ya viejo, viajaba de pueblo en pueblo cada semana para ofrecer la Eucaristía para la gente que vivía en su parroquia. Su parroquia estaba integrada por la iglesia principal y varias capillas en los pueblos cercanos. Nuestro turno era los lunes por la noche”. Dorantes se mudó a Waukegan cuando tenía 12 años; ahí conoció al Padre William O'Connell y después al Padre Gary Graf, quien se convirtió en pastor de dos parroquias que finalmente se fusionaron en una sola.
“Entre los dos sitios, hubo un período de tiempo en el que tenía 11 misas de fin de semana y no había otro sacerdote que le ayudara”, dijo Dorantes. “Su dedicación y amor por su pueblo eran evidentes. Cuando las personas, especialmente los inmigrantes, iban a verlo en busca de su ayuda respondía haciendo suyo su dolor y luchando por la justicia. Sus problemas se convirtieron en los suyos. Una vez más estaba intrigado: ¿qué fue lo que llevó a hombres como Gary a hacer esto?”
Dorantes entró al Seminario del Colegio de San José alentado por Graf; ahí encontró al obispo Edwin Conway, quien pidió a Dorantes que sirviera como uno de sus maestros de ceremonias. “Conforme viajábamos por toda la Arquidiócesis para realizar confirmaciones y otras liturgias observé cómo se conectaba con una innumerable cantidad de personas, dando esperanza y marcando a una multitud de jóvenes con el don del Espíritu Santo”, escribió Dorantes. “Cuando se enfermó de cáncer, no me mantuvo alejado de su lucha; más bien me invitó a caminar junto con él durante estos momentos de dolor. Lo vi orar y tener esperanza en los momentos más difíciles. Una vez más, esta b a desconcertado por el misterio de amor que dio al Obispo Conway su inquebrantable fe durante ese tiempo. El testimonio de estos tres sacerdotes y su amor por Dios me acercaron al misterio; junto con ellos muchos otros más me han demostrado los efectos del amor sin egoísmos. Ahora deseo dar mi vida a Dios como sacerdote, imitando a esos magníficos sacerdotes que lo han servido y amado a través de su servicio y amor a su pueblo”.
-
Shawn D. Gould, 34 años
- Primera asignación: San Alfonso, Chicago
- Educación: Escuela Primaria Mary A. White y Secundaria Grand Haven, Grand Haven, Michigan; Universidad de Notre Dame, Facultad de Derecho de la Universidad de California en Berkeley y Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Karen y James Gould
- Primera Misa: 23 de mayo, 11 a.m., en Nuestra Señora del Monte Carmelo
Shawn Gould, originario de Grand Rapids, Michigan, no comenzó su vida como católico. Fue bautizado en la Iglesia Reformada de América y creció en la Iglesia Presbiteriana. Escribió que por un tiempo se consideró un ateo, cuando asistía a la escuela secundaria, pero regresó al cristianismo en Notre Dame. “Cuando asistí a Notre Dame me hice amigo de varios católicos, devotos y bien informados, que fueron muy abiertos en compartir su fe y desafiar mis propias creencias”, dijo. Continuó explorando temas sobre la fe, mientras estudiaba en la escuela de leyes y con el tiempo profundizó en temas de la Reforma. “Aunque empecé mi lectura con la intención de justificar mis creencias protestantes, encontré constantemente que la posición católica era más convincente”, dijo.
Conforme aprendía más sobre la Iglesia, empezó a orar para encontrar su vocación, que pensó sería la vida matrimonial. “Para mi sorpresa, me encontré con regularidad y cada vez de manera más insistente encaminado a una vida célibe”, escribió.
La idea del sacerdocio surgió cuando fue confirmado, pero al principio, la rechazó como “un exceso de entusiasmo”. Cuando observó que esa idea volvía de manera recurrente, comenzó a hablar de ello, en primer lugar con su pastor, entonces director de vocaciones y director espiritual de la Arquidiócesis. Entró en el Seminario de Mundelein en 2005.
-
Brian Kean, 45 años
- Primera asignación: San Germán, Oak Lawn
- Educación: Escuela María Sede de la Sabiduría y Secundaria Maine South, Park Ridge; Universidad del Noreste de Illinois y Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Joan y Thomas Kean
- Primera Misa: 23 de mayo, a mediodía, en María Sede de la Sabiduría, Park Ridge
Brian Kean trabajó como contador y auditor en la banca y en agencias de servicios de salud antes de entrar en el seminario. Inicialmente decidió tener una mayor participación en las actividades de su parroquia y en otras actividades de la fe como una manera de, posiblemente, conocer a su futura esposa. “¡Dios tenía otro plan para mí!”, escribió. Cuando esto ocurría, se encontraba trabajando con el 20/30 Club de Chicago, una organización de hombres que recauda dinero y da su tiempo voluntario a organizaciones infantiles, en particular a Mercy Home for Boys, aprovechando la oportunidad de asistir diariamente a Misa. Encontré un gran consuelo en la Eucaristía y me hizo reconocer que mi alegría estaba en la Iglesia y en el servicio a los demás”, dijo. “Los pensamientos que había tenido acerca de ser llamado al sacerdocio en la escuela primaria volvieron a surgir”.
Kean afirma que desea con gran fervor celebrar la Eucaristía, “el corazón de nuestra fe”.Cita al Padre John Cusick, director del Ministerio para Adultos Jóvenes de la Arquidiócesis, como alguien que tuvo una gran influencia en él. “No sólo es un hombre santo y bueno, sino un orador dinámico y poderoso cuya pasión por el Señor inunda a todas las personas a quienes habla”, dijo.
-
Christopher M. Kituli, 37 años
- Primera asignación: San Damián, Oak Forest
- Educación: primaria y secundaria en Kenya; Consolata Philosophium, Kenya, Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: John y Margaret Kituli
- Primera Misa: 23 de mayo, 9:30 a.m. en San Damián, Oak Forest
Christopher Kituli, oriundo de Kenya, afirma que fue su abuela, María, y sus padres quienes alimentaron su vocación al sacerdocio. “Doy gracias a mi Señor por la bendición de la perseverancia que me ha concedido durante los últimos diez años, desde que empecé la travesía que significó la formación al sacerdocio”. Kituli llegó a la Arquidiócesis de Chicago de Kenia en 2005. Desde entonces, dijo, dos de sus mayores influencias han sido el padre James Donovan en la Parroquia de San Bernabé y el Padre James Flynn de la Parroquia del Santo Nombre de María.
“Los dos sacerdotes me han ayudado a superar muchos momentos difíciles”, dijo Kituli. “Su seriedad en el ministerio, su vida de oración y su madurez me han animado a seguir adelante”.
También agradeció a una pareja de Cincinnati, Edward y su difunta esposa Alice Willig, por apoyarlo en su vocación desde 1996.
“Edgar y Alice me han enseñado a vivir como una persona equilibrada”, dijo. “Actuaron como mis padres, ya que sabían que mis padres estaban miles de kilómetros de distancia”.
-
Andrew Liaugminas, 25 años
- Primera asignación: María Sede de la Sabiduría, Park Ridge
- Educación: Escuela Santa Petronila, en Glen Ellyn, Illinois; Seminario Preparatorio Arzobispo Quigley, San Seminario Juan Vianney, St. Paul, Minnesota, y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Dalius y Sheila Liaugminas
- Primera Misa: 3 de mayo, 2:30 p.m., en Santa María de la Anunciación, en Mundelein. También tendrá vísperas solemnes el 22 de mayo a las 5:15 p.m., en la Capilla de Santiago, del Centro Arzobispo Quigley
Andrew Liaugminas, el más joven de la generación que se ordena este año, comenzó a sentir el llamado al sacerdocio en la secundaria, cuando dio su servicio diario en las misas de verano para el Padre Raynor Richter, un sacerdote jubilado. “Tenía un gran amor por la Eucaristía y un deseo de servir a los demás”, escribió Liaugminas. Animado por su pastor, se inscribió en el Seminario Preparatorio Arzobispo Quigley y sintió con más intensidad el llamado durante un viaje de servicio a Lourdes, Francia, en su tercer año de estudios. Cuando se acercaba la ordenación, escribió: “Realmente deseo que llegue el momento de celebrar los sacramentos, especialmente la Eucaristía, y de ser un representante de Cristo para todos los que sirvo. Espero con impaciencia comenzar a difundir la Palabra de Dios mediante la predicación y la enseñanza y mostrar el amor de Dios a los pobres, los enfermos y moribundos, y dar testimonio de la presencia de Dios en las alegrías y dificultades de la vida de las personas”.
-
Sergio Mena Mena, 32 años
- Primera asignación: Nuestra Señora de la Caridad, Cicero
- Educación: Primaria y secundaria en México, Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Ocotlán, y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Francisco Mena y Josefina Mena
- Primera Misa: 23 de mayo, 10:45 a.m. en inglés y 12:15 p.m. en español, en San Jerónimo
Sergio Mena Mena siempre pensó que se casaría y tendría una familia; a los 18 años de edad estaba planeando construir una casa para vivir con su futura familia. Luego se fue a un retiro espiritual y todo cambió. “Experimenté a Dios de una manera muy particular”, dijo. “Fue Dios el que tocó mi corazón y me llamó al sacerdocio. Yo no sabía nada sobre el sacerdocio o la vida religiosa”. Su padre se opuso al principio, pero luego, cuando vio que su hijo estaba convencido, lo apoyó. Mena comenzó sus estudios en el seminario en México y luego vino a la Arquidiócesis de Chicago para completarlos en 2006. Una de sus guías la encontró en la descripción que ofrecen los obispos de América Latina: “Un sacerdote debe ser un discípulo misionero de Jesús Buen Pastor. Debe ser un hombre de oración, bien integrado en su humanidad, con una profunda experiencia de Dios, con un amor extraordinario para la Iglesia y, por consiguiente, para sus hermanos y hermanas”. También se fijó en el ejemplo del Padre Felipe Cuamatzi Cano, un erudito bíblico y ex rector del seminario de su diócesis de origen. “Aprendí mucho en su clase, pero también de la forma en que nos estaba formando”, dijo Mena. “Siempre nos enseñó cómo ser un buen pastor del pueblo de Dios. Por ejemplo, siempre estaba con nosotros, jugando, orando y trabajando. Su presencia produjo un profundo impacto en mi formación. Era como Jesús con los doce”.
-
Michael Moczko, 32 años
- Primera asignación: Santo Tomás de Villanueva, Palatine
- Educación: Escuela primaria en Polonia, escuela secundaria en Australia, Universidad Flinders del Sur de Australia y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Janina Zamarska y Alfred Moczko
- Primera Misa: 23 de mayo, 11:15 a.m., Santo Tomás de Villanueva
Michael Moczko nació en Polonia y pasó su adolescencia en Australia. Aún cuando se encontraba fascinado con la manera en que Dios se hace presente a su pueblo a través de las oraciones y las acciones de los sacerdotes, no respondió de inmediato a la vocación al sacerdocio. En su lugar, estudió ingeniería eléctrica. Su último trabajo en este campo fue como programador en Motorola. “Tengo que decir que estudiar mucha física, matemáticas y programación me ha acercado más a Dios", escribió. “Estaba sobrecogido al descubrir las complejidades de la creación”. Tanto San Francisco de Asís como San Francisco Javier lo han inspirado. "Me gustó su celo, su amor por Dios y por su creación y cómo hicieron todo lo posible por dirigir a otras personas a ese mismo amor por Dios y por el prójimo”.
Cuando reconoció su llamado al sacerdocio, regresó a Polonia para unirse a los jesuitas polacos. La orden lo envió a los Estados Unidos para trabajar con los inmigrantes polacos. Mientras estuvo aquí, experimentó el discernimiento de su llamado al sacerdocio diocesano.
“Sigo descubriendo cómo Dios obra de maneras maravillosas”, dijo.
-
Nathaniel Payne, 27 años
- Primera asignación: Santa María de la Anunciación, Mundelein.
- Educación: Escuelas primarias y secundarias privadas, Colegio Seminario de San José y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Daniel y Eva Payne
- Primera Misa: 23 de mayo, 11:30 a.m., en San Juan Vianney, Northlake
Nathaniel Payne fue uno de 11 hijos, nacidos en una familia que alentó la idea de la vocación al sacerdocio. Pero no se acuerda un momento en el que supo que iba a ser sacerdote. “Aunque no puedo decir que cuando fui joven siempre pensé que iba a ser sacerdote, tampoco puedo decir lo contrario”, escribió. ¿”¿Por qué Dios elige a quien elige siempre será un misterio y el elegirme, es un misterio aún más profundo?”.Un punto de inflexión fue su decisión de obtener información acerca del Seminario de San José. Aún cuando empezó en una universidad pública, se pasó al seminario dos años después, en 2006.
“Fue todo un viaje, literalmente un viaje de toda una vida del que no me arrepiento”, escribió. “Algunos lo llaman coincidencia, yo creo que es la providencia; mi parroquia es San Juan Vianney, el patrono de los sacerdotes y soy un miembro de la generación de ordenación del Año Sacerdotal”.
Payne dijo que desea que llegue pronto la celebración de los sacramentos.
“Me parece que incluso como diácono el asistir en el altar te da una lección de humildad así como ministrar el sacramento del bautismo”, dijo. “Deseo con fervor poder ministrar y hacer todo lo que un sacerdote está llamado a hacer y enfrentarme a todas las sorpresas que el Señor te envía a lo largo del camino”.
Carlos Rodriguez, 40 años
- Primera asignación: San Miguel, Orland Park
- Educación: PS 260, en Brooklyn; Escuela Secundaria Canarsie, en Brooklyn; Centro de Ciencias de la Salud SUNY, en Brooklyn, y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Aida Estel Ramos y (+) José Antonio Rodríguez
- Primera Misa: 22 de mayo, 5:30 p.m., en San Alfonso, Wellington Avenue
Para Carlos Rodríguez, fue necesario un encuentro con un cristiano renacido para reavivar su interés en la fe católica que lo fascinó desde que fue niño. Después que surgió en él un renovado y acrecentado interés por la universidad, fue invitado por un amigo (casi le suplicó, cuenta) quien se encontraba buscando discernir su propia vocación, para asistir a un retiro.
“Fue en ese retiro que sentí por primera vez el llamado al sacerdocio. La visita posterior del Papa Juan Pablo II a Nueva York, ayudó a darle otro impulso”, escribió el originario de Brooklyn." “Desafortunadamente, después de un breve discernimiento con los vicentinos terminé eligiendo la carrera de terapia física y la posibilidad del matrimonio por encima de este llamado”.
Cinco años después, solicitó ingresar con los Padres y Hermanos de Maryknoll. Después de tres años de formación, se hizo evidente que los problemas de salud le impedirían servir como misionero en el extranjero. Cuando dejó la sociedad, estaba en Chicago y decidió quedarse aquí, trabajando como terapeuta físico en el Hospital de San Antonio y asistiendo a misa en la parroquia de San Alfonso. Con la ayuda de Dios y un director espiritual, escribió y decidió entrar en el Seminario de Mundelein. “Desde entonces no me he arrepentido de mi decisión. Viendo las cosas en retrospectiva me he dado cuenta de que Dios me había estado llamando todo el tiempo pero el encanto de esta vida con frecuencia interpuso en el camino del 'sí'.
Sobre el Papa Juan Pablo II, escribió: “Fue su heroica y pública lucha con la enfermedad de Parkinson y su muerte que me obligó a considerar por quién estaba yo viviendo mi vida. Él me sigue inspirando.
Stanley Stuglik, 35 años
- Primera asignación: Niño Jesús de Praga, Flossmoor
- Educación: Primaria Hazelgreen, Secundaria Marista, Universidad de Purdue y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Angie y Walter Stuglik
- Primera Misa: 23 de mayo, 12:30 p.m., San José, Summit
Stanley Stuglik hizo una carrera construyendo la Iglesia de Dios,o más bien, las iglesias. Como gerente de proyectos y jefe de presupuestos de la empresa de construcción Mazur and Son Construction, trabajó en proyectos de construcción para la Arquidiócesis de Chicago y la Diócesis de Joliet. Pero el hecho de ver a su hermano, Robert, convertirse en sacerdote en 2003 le mostró que estaba llamado a construir la iglesia de manera espiritual.“Desde el día de la ordenación de mi hermano, mi trabajo en Mazur and Son Construction dejó de ser satisfactorio”, escribió acerca de su historia de vocación. “Algo faltaba. Existe algo más en esta vida que puedo mejorar y compartir con los dones y talentos que Dios me ha dado, así como con los misterios de su reino que me han sido revelados por medio del Espíritu Santo”.
Su madre alimentó su vocación, anunciando el Día de la Familia en Mundelein en 1999, que creía que sus dos hijos serían sacerdotes. “A partir de ese día, cuanto más oraba por el sacerdocio, más sentía en el corazón que Dios me había elegido y me llamaba a ser sacerdote”.
Tiene una licenciatura en ingeniería arquitectónica y en tecnología de la construcción.
Luis G. Valerio, 32 años
- Primera asignación: San Jerónimo, Chicago
- Educación: Primaria y secundaria en Aguascalientes, México, Colegio Seminario de San José y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Esperanza Romero y J. Guadalupe Valerio
- Primera Misa: 23 de mayo, 10 a.m., San Enrique
Para Luis Valeria, el día de su Primera Comunión fue el día en que su vida tomó su propia dirección.“Todavía recuerdo ese día como si fuera ayer”, escribió. “Esa celebración tuvo lugar en una pequeña capilla en una parte rural de mi población, pero aquella pequeña capilla fue para mí como la catedral más bella y más grande del mundo en la que iba a recibir a Jesús en la Sagrada Eucaristía. Después del día de mi Primera Comunión mi deseo de llevar a Jesús a otros, como aquel sacerdote había hecho conmigo fue creciendo y creo que esta fue la manera en que Dios me llamó para iniciar esta travesía sacerdotal”.
Comenzó como un catequista a los 16 años, preparando a un grupo de 30 niños para su Primera Comunión, experimentando de nueva cuenta con ello la alegría del sacramento. “Llegó el día en que recibieron a Jesús en sus vidas”, escribió. “No tengo palabras para explicar la manera en que me sentí ese día cuando vi a esos niños en la iglesia y el brillo especial en sus ojos. Ese evento me ayudó a fortalecer mi deseo de ser sacerdote y de esta manera, llevar a Jesús a la vida de muchos. La última vez que estuve en México vi a algunos de esos chicos a quienes ayudé a preparar su Primera Comunión y me sorprendió mucho cuando los vi preparando a otros para el sacramento”.
Andrew M. Wawrzyn, 37 años
- Primera asignación: San Pedro, en Skokie
- Educación: Escuela Nuestra Señora de Perpetuo Socorro, en Glenview, Academia Loyola, en Wilmette, la Universidad Marquette, la Universidad Fordham, la Escuela Jesuita de Teología de Weston y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein
- Padres: Barry y Kathleen Wawrzyn
- Primera Misa: 3 de mayo, 2 p.m., en Santa María; 30 de mayo, 12:15 p.m., en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Andrew Wawrzyn, originario de Columbus, Ohio, pensó que estaba llamado a servir a la Iglesia como jesuita. Fue miembro de la Compañía de Jesús desde 1997 hasta este año, cuando fue incardinado en la Arquidiócesis de Chicago como diácono. Sin embargo, tomó esa decisión hace dos años, después de desempeñarse como profesor en la Secundaria Jesuita Regis en Denver, Colorado, y en el Colegio Preparatorio de San Ignacio en Chicago. “Tengo muchos deseos de comenzar con el trabajo parroquial”, escribió Wawrzyn. “La predicación del Evangelio mediante los sacramentos y la Liturgia de la Palabra es importante tanto para los fieles católicos, que necesitan ser apoyados en su fe, como para aquellos que buscan sentido a la vida y que, tal vez sin saberlo, buscan la alegría y la paz que sólo el Señor Jesús puede traer”. Cita al Padre Myles P. McDonnell, el párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, cuando él era niño, como un ejemplo que le gustaría seguir.
“Era amable, un buen maestro, te hacía sentir que la Iglesia era un lugar seguro y útil, que hacía que la tarea de encontrar a Cristo fuera más fácil”, escribió Wawrzyn. “Esto es lo que el sacerdocio debe ser,un medio para que las personas puedan encontrar a Cristo, y espero ser capaz de hacer eso, como lo hizo el Padre McDonnell”.





