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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

¡Levántate y anda, que el camino es largo! (1 Reyes 19:1-19) El camino espiritual de la pastoral juvenil hispana

Texto: P. Guillermo Campuzano, CM (asesor)

Este año nuestra escuela arquidiocesana de pastoral juvenil hispana (ESFOR) terminó con un retiro espiritual de fin de semana. Esta fue una manera muy efectiva de sintetizar la experiencia en todo sentido: espiritualidad, contenidos, vida de comunidad y misión. Más de 50 jóvenes de la escuela estuvieron presentes junto con el equipo de coordinación y los comités juveniles de apoyo logístico, recreativo, litúrgico y de comunicaciones. Uno de los retos más grandes que enfrentamos fue el de aquietar nuestro cuerpo y mente y desconectarlos de todo el “ruido” para encontrar a Dios en el silencio. En la quietud y tranquilidad pudimos encontrar a Dios como lo hizo el profeta Elías (1Reyes 19, 1ss). Desde la experiencia del profeta nos pusimos en contacto con nuestros cansancios y nuestros miedos y nos adentramos en la experiencia del desierto (silencio y soledad) para encontrar a Dios y su alimento para el largo camino que ahora nos espera. El Señor nos habló claro desde el silencio: “¡Levántate y come que el camino es largo”!

Esta fue una jornada de encuentro personal, comunitario y con Dios cargada de propuestas y experiencias en las que la oración, la meditación, la celebración e inclusive una gran experiencia de encuentro comunitario impactaron la vida de nuestros jóvenes y dejaron huellas que marcarán el camino de muchos/as como si hubiera sido una experiencia que da origen a una fe más sacramental, más viva y comprometida.

Los testimonios que los jóvenes han ido dejando en nuestra página electrónica www.PJHAC.org son un signo elocuente de lo que pasó entre nosotros este fin de semana:

“Mi vida ha estado muy ajetreada y había perdido de vista a Jesús, me gustó cuando estábamos a solas con la naturaleza; me impacto muchísimo la eucaristía... La unión de las culturas a través del mapa; fue impresionante cuando el padre besó la tierra que había en el mapa yo sentía que estaba besando y bendiciendo a mis papas, a mis abuelos, a mi familia”.

“Quiero decirles que en este retiro espiritual aprendí el respeto a la Eucaristía; comprendí mejor que Cristo Jesús está dentro de mí, aprendí a reconocer a Cristo en las diferentes caras de mis compañeros; a dar y a recibir; a consolar y ser consolada…”. “¡El Retiro fue una experiencia inolvidable! ESFOR ha sido ese alimento que necesito para seguir en este camino tan largo y significativo de mi vida”.

El contexto de este retiro fue la celebración de Pentecostés. Una oración estuvo presente de comienzo a fin: ¡Espíritu de Dios ven a mi vida en este momento de mi existencia… Ven a mis miedos y mis cansancios… Ven a mis certezas y mis alegrías…Ven y transforma mi vida! La verdad de la Palabra de Dios es una certeza que siempre anima el camino de nuestro trabajo pastoral con los jóvenes:

“También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde haya dos o más reunidos en mi nombre, yo estoy presente en medio de ellos” Mt 18:19 - 20

Con la presencia de este Espíritu de vida pudimos: profundizar la relación con Dios, discernir algunas situaciones difíciles de nuestra vida personal, gozar de un tiempo comunitario de descanso en el Señor e incentivar el fervor apostólico y misionero de nuestros jóvenes, y producir un impactante encuentro con Dios en el sacramento de la Eucaristía y la reconciliación.

La memoria de lo que somos esta ahora más clara que nunca para todos los que servimos al Reino de Dios en la Iglesia a través de este ministerio con jóvenes:

“Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para esconderla, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al padre que está en el cielo”'. Mt 5: 14-16