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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Cuando una persona “diversa” llega a tu familia

Alicia Juárez - García

Oficina de Justicia Racial

El verano oficialmente comienza el 21 de junio y muchas parejas de enamorados acostumbran a elegir este mes para contraer el sacramento del matrimonio. Aparte del estrés que la pareja y sus familiares puedan experimentar al tratar de planear la boda, este evento llega a ser un momento de alegría para todos. Y, por lo general, la relación de las dos familias con la pareja suele ser de apoyo y aceptación a los comprometidos.

Sin embargo, hay casos en que algunos no llegan a recibir el apoyo de sus familiares debido a la elección de su pareja. Cuando esto ocurre, las razones de los familiares para no apoyar o rechazar la persona elegida por la novia o su personalidad, o la religión que practica, su estética e incluso el grupo cultural o étnico al que pertenece. En realidad, es triste cuando existe este tipo de controversia o falta de apoyo por cualquiera de las razones mencionadas, pero la última de estas es la que abordaríamos en esta ocasión.

El rechazo por pertenecer a uno u otro ‘grupo cultural o étnico’, llega a ser algo más común en este país que en naciones latinas de los cuales emigramos o proceden nuestras familias. Esto es por la simple razón de que en este país y, en este caso, en el estado de Illinois, radican familias y personas de distintos países de Latinoamérica. Por lo tanto no podemos ignorar que en cada grupo latinoamericano, hay personas con ciertos prejuicios sobre otras que son originarias de otras partes de Latinoamérica. Y de acuerdo con nuestra doctrina católica, tener prejuicios que diminuyen la dignidad de un ser humano hace más difícil evaluar y cambiar los prejuicios que la familia, el ambiente cultural o la sociedad nos inculcan desde la infancia. Aparte de lo difícil que pudiera resultar la aceptación de personas cultural o étnicamente diferente a nosotros, lo más importante y crucial es el hecho de aceptar a un individuo de otro grupo a formar parte de nuestras vidas.

Realmente es interesante saber que en muchas ocasiones es más fácil para una persona latina admitir a una persona de raza blanca a formar parte de su familia y de su vida que a otra persona de tez de más oscura a la nuestra o de otro país latino diferente al nuestro. La pregunta que entonces tenemos que hacernos es, ¿Por qué nos sentimos así? ¿Cuáles son las razones del por qué nos cuesta trabajo aceptar a que esta ‘persona’ pase a formar parte de nuestra familia?

Quizás usted ahora pueda estar diciendo, ¡Yo no tengo este tipo de problema! Y si realmente usted no lo tuviera, entonces pregúntese, ¿cuántas personas de sus amistades son de otro grupo étnico al suyo? O, si usted es soltera o soltera ¿se casaría con una persona de diferente grupo étnico? Si tiene un hermano o hijo ¿usted se opondría a que sus familiares se casaran con una persona de un país latino diferente al suyo o de otro grupo étnico con el cual a usted no le gustaría asociarse?

Esta falta de aceptación y el no buscar la manera de poder llegar aceptar este tipo de situación en nuestras vidas, es actuar de manera contraria a las enseñanzas de Jesucristo. Como Iglesia acabamos de celebrar Pentecostés en donde mediante la Escritura y por medio del Espíritu Santo, Jesús elevó a mismo nivel a grupos de idiomas diferentes. Si realmente algún grupo étnico debiese ser elevado más que los demás, entonces en esa habitación sólo se estaría hablando un idioma y ese no fue el caso.

Hermanos y hermanas en Cristo examinen sus mentes honestamente, y pregúntese, ¿Qué tengo que superar para poder aceptar la diversidad cultural en mi familia y mi vida? Y de qué manera puedo apoyar a un ser querido que está presentándome a una persona de cultura diversa a la de tu familia y poder ayudar a otros familiares a aceptar la diversidad en tu familia.