A punto de llegar a los 40
Esta es la cifra de sacerdotes hispanos que habrán sido ordenados en la Arquidiócesis de Chicago, luego de ser parte de Casa Jesús. El cardenal Francis George consagrará los nuevos presbíteros próximamente en el Seminario de Mundelein.
Tres de los 14 hispanos que serán ordenados presbíteros en la Universidad Santa María del Lago, en Mundelein, son egresados de Casa Jesús, considerada la puerta de entrada a la vida sacerdotal de latinos de Chicago o Latinoamérica.
Con estas tres ordenaciones, previstas para el 22 de mayo próximo, sumarán 40 las personas que agradecen a Casa Jesús el haber logrado sus sueños.
También serán ordenados otros dos sacerdotes hispanos que no fueron parte de Casa Jesús, fundada hace 23 años para responder al creciente número de feligreses en parroquias de la Arquidiócesis de Chicago, donde más del 40 por ciento de su población católica es latina de origen, particularmente mexicana.
Bajo la actual dirección del padre Octavio Muñoz, este ministerio vocacional es una pieza clave de la Arquidiócesis en la misión de desarrollar líderes hispanos y responder a la demanda de sacerdotes bilingües.
En este contexto, a mediados del mes de abril se celebró en el hotel Palmer House, de Chicago, el banquete de Casa Jesús presidido por el cardenal Francis George y que se realiza para reconocer a quienes han aportado a este proyecto arquidiocesano.
En breve entrevista con Chicago Católico, Muñoz agradeció a quienes han contribuido al desarrollo de Casa Jesús y dijo que esto lo inspira a continuar con este propósito.
La institución forma a personas con vocación sacerdotal o a sacerdotes formados en países latinoamericanos, a adaptarse a la cultura estadounidense, en el aprendizaje de diferentes aspectos de la Arquidiócesis y el idioma, así como en el discernimiento.
Sangre joven para la continuidad
Aunque limitada de recursos, Casa Jesús sigue siendo el sueño de muchos jóvenes, dentro y fuera de Estados Unidos, que desean ser sacerdotes. Juan Luis Andrade afirma que su paso por Casa Jesús, donde actualmente se encuentra, fue una invitación directa de Dios.
Oriundo de Guadalajara, México, Andrade dijo que tras un año de servicio, recibió una invitación de este centro de formación ubicado en el 750 North Wabash Avenue.
“Para mí representa la puerta de entrada a la cultura de este país... Ahora espero que Dios me conceda la gracia de convertirme en sacerdote y servir a la Arquidiócesis de Chicago”, indicó el joven de 28 años.
Su aspiración es muy sencilla. “Ser feliz, dijo. Alcanzar la felicidad terrenal y eterna a través del servicio sacerdotal”, apuntó.
Otros de sus compañeros de curso, Sebastián Narváez, originario de Manizares, Colombia, dijo que llevaba tres años en el área de Chicago, cuando vio la oportunidad del llamado al sacerdocio.
“Vengo de una familia muy católica. En mi caso, soy una persona que le gusta servir a la comunidad donde quiera que sea, en cualquier área. Aquí en Chicago, hay mucho por hacer en torno a la Arquidiócesis, no hay espacio para extrañar la casa (en Colombia)”, dijo Narváez, de 23 años.
A su vez, Oscar Hernández, otros de los entrevistados previo al banquete de Casa Jesús, dijo que su entrada a este centro se dio “muy rápido” y manifestó alegría de que así haya sido.
“Mi decisión vino tras recibir una llamada de Alejandro Garrido (el anterior Director de Casa Jesús). Luego de meditar cuidadosamente, acepté ingresar aquí, gracias a Dios”.
Según Hernández, su aspiración “siempre ha sido seguir los pasos de Jesús.
Muñoz, por su parte, dijo sentirse también feliz de contar con una generación de jóvenes entregados a su fe católica y en el camino hacia el sacerdocio.
A quienes han dado su aporte y toda su fuerza espiritual por Casa Jesús les hizo una petición en este año sacerdotal que continúa hasta el 19 de junio.
“Por favor continúen orando por nosotros y por su sacerdote favorito”, apuntó.





