Las bendiciones del viacrucis en Waukegan
Jorge Soto espeta una sonrisa de satisfacción cuando asegura que el viacrucis celebrado este año en Waukegan fue pródigo en bendiciones. Sin embargo, el director de esta celebración de catolicismo popular que organizó en la praroquia de Santísima Trinidad enfatiza en dos puntos: la pre-sencia del cardenal Francis George y la bondad del clima que permitió una gran participación de católicos hispanos. “Es una gran bendición que el Cardenal nos haya acompañado por vez primera, después de cinco años de celebrar este viacrucis”, dijo Soto, quien, junto a María Camacho, dirigió el comité que organizó el evento.
La peregrinación arrancó en el Belvidere Park y recorrió aproximadamente una milla, recreando las 14 estaciones del viacrucis, hasta llegar a la explanada de la parroquia Santísima Trinidad.
Allí se reunieron feligreses de diferentes generaciones, padres de familias, niños de todas las edades, personas que acudieron en su silla de ruedas y un sinnúmero de jóvenes que vinieron empujados por su fe, el entusiasmo de sus líderes y la intacta tradición de sus progenitores.
Atentos, los asistentes escucharon relatos de la Pasión de Cristo en la que participó el cardenal George y que contó con la presencia del párroco Daniel F. Hartnett y los sacerdotes José Gabriel y Néstor Torres, dos figuras que, a juicio de Soto, son claves en la atención de miembros de la comunidad hispana que asisten las tres parroquias que hoy forman la Santísima Trinidad.
La significativa participación de los jóvenes es para Soto otras de las bendiciones del memorable día.
“Este año vimos mucho más presencia de jóvenes en viacrucis anteriores. Sorprendente. Yo creo que en parte ha sido porque (en la parroquia) estamos llevando a cabo retiros de jóvenes”, afirmó.
Soto valora altamente la significa de los pequeños. “Es excelente que nuestros hijos, nacidos en este país, se unan a nuestra lucha por mantener la tradición y nuestras raíces”, comentó.
Encabezando el peregrinaje iba María y José, representados por Otilia Soto y Salvador Murrieta, respectivamente.
Para esta mujer representar el personaje de María es un privilegio.
“Me siento privilegiada. Con la representación de Maria le queremos enviar un mensaje a la comunidad para invitarla a la reflexión. Jesús Murió por nosotros, y por eso, cada día debemos ser mejores y cambiar nuestras vidas para mejorarlas”, dijo.
Por su parte, Murrieta afirmó que, luego de cuatro años interpretando a Jesús, siente un poco de melancolía, pero se va convencido de que enfrentó un desafío con toda la fuerza de su fe.
“Para hacerla de Jesús hay que prepararse espiritualmente. Tratar de ser un hombre más tranquilo, una persona que escucha”, dijo el joven de 35 años y padre de dos hijos una de, 10 años y otro de 13.
Murrieta, un soldador que reside en North Chicago, atribuye la significa asistencia de personas a que “el día estuvo muy bonito” y la presencia del cardenal que calificó de un regalo.
José A. González, uno de los participantes, dijo a Chicago Católico que en cinco años que lleva asistiendo al viacrucis, jamás había visto tantas personas.
“No pensé que ver aquí tantas personas. Fue bueno que el Cardenal nos haya acompañado. Bendito sea Dios”, dijo.
Para González, la bondad del clima fue también importante en la respuesta que tuvieron. “En ocasiones anteriores ha habido nieve o mucho frío. El clima que hemos vivido ha sido una bendición”, afirmó.





