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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

¿Por qué la Iglesia se preocupa por la reforma migratoria? El Padre Larry Dowling aborda al respecto varios temas candentes

Texto: Daniel P. Smith, Colaborador

Los católicos de todo el país, y ciertamente los de la Arquidiócesis de Chicago, se han hecho esta pregunta cada vez con mayor frecuencia en los últimos años: ¿Por qué la Iglesia católica, en concreto su líderes y representantes en los Estados Unidos, participan en el debate sobre la reforma migratoria?

Esta cuestión, polémica y que despierta todo tipo de emociones, fue atendida por el Padre Larry Dowling el 23 de marzo en el Centro Parroquial del Sagrado Corazón en Palos Hills. Más de 40 personas asistieron a la presentación de Dowling titulada “La inmigración y la Iglesia católica: ¿Por qué la Iglesia apoya una legislación favorable a los inmigrantes indocumentados?”.

Patrocinada por la Comisión de Justicia y Paz del Vicariato V, Dowling, párroco de la Parroquia de Santa Águeda, en el 3147 W. Douglas Blvd., presentó el caso de la participación católica en un asunto político que resulta polémico, tanto en el Capitolio como en el corazón de Estados Unidos. Dowling, quien es miembro de Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes, compartió sus reflexiones en una presentación de 90 minutos.

“Un principio básico de nuestra fe es la dignidad y la santidad de la vida y ese es precisamente el desafío que nos presenta el tema de la inmigración”, dijo Dowling. “Como pueblo de fe, estamos llamados a corregir el sistema de manera que haya un trato justo para todos”.

“Como católicos, no hay lugar en el que no ejercitemos nuestra fe”, continuó. “Nuestra fe nos llama a atender a aquellos que necesitan nuestro apoyo, en particular a los que se encuentran en los márgenes de nuestra sociedad, y buscar una manera de integrarlos”.

Con raíces en la tradición

Gran parte de la charla de Dowling se basó en la explicación de la carta pastoral de 2003 elaborada por los obispos católicos de México y los Estados Unidos: Juntos en el camino de la esperanza. Ya no somos extranjeros. Teniendo a los principios bíblicos y la Doctrina Social de la Iglesia como guías, los obispos hicieron un llamado a una reforma integral con el fin de reparar un sistema de inmigración disfuncional y ofrecieron cinco recomendaciones para cambiar la legislación en EE.UU. teniendo como objetivo lograr un sistema de inmigración más humano y justo (véase www.justiceforimmigrants. org).

Las recomendaciones de los obispos, todas ellas referidas por Dowling en su presentación, son: un llamado internacional solicitando iniciativas para luchar contra la pobreza; una ampliación de oportunidades para la reunificación de las familias; un programa de trabajadores temporales; esfuerzos de legalización de amplia base y la restauración del debido proceso.

“No se trata de castigar, sino de restablecer”, dijo Dowling.

No a las “fronteras sin control”

Numerosas veces, Dowling reiteró la postura de la Iglesia, que no incluye la amnistía ni tener fronteras sin control, sino más bien una legislación que ofrezca un camino hacia la ciudadanía y que reconozca la importancia de proteger la integridad de la familia.

“Esto incluye el aprendizaje del idioma, el pago de multas y comprobar un carácter sólido de ciudadanía mediante un largo proceso. La Iglesia aquí está tratando de dar la bienvenida e informar”, dijo Dowling, reconociendo que la cuestión de la inmigración se ha convertido en un tema polarizante.

En la mitad final de su presentación, Dowling planteó un número de selectivas y punzantes preguntas sobre la relación que guarda la inmigración con la economía, la salud y los avances legislativos.

“¿A quién culpamos?¿Al inmigrante que viene a conseguir una vida mejor o al sistema que no permite posibilidades razonables y responsables para coexistir?”, preguntó Dowling a la multitud en más de una ocasión.

Todos los inmigrantes, recordó Dowling, tienen el derecho de ganarse la vida y de permanecer con su familia, principios centrales sobre los que se fundamenta el llamado que hace la Iglesia a una reforma migratoria. Ahora que la política intensifica su tono, recordó que la participación de la Iglesia tiene sus raíces en la fe.

“Como personas de fe, creemos que hay un poder más grande que puede unirnos para provocar cambios. No existe nada que esté destinado a ser la frontera de nuestra compasión”, dijo a la multitud. “Estamos llamados a estar unidos aquí, para comprender la necesidad que existe de tender nuestra mano y responder a esta cuestión”.