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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Un “después” que puede costarle la vida

Texto: Redacción Chicago Católico

Con el apoyo de iglesias de diferentes denominaciones, el próximo domingo 9 de mayo arranca el programa Examínate Comadre para la detección temprana del cáncer de mama.

Lo advierte en la radio, en talleres, vecindarios, a amigas y familiares, en iglesias y donde quiera que encuentre la oportunidad para alertar del riesgo que corren las mujeres que no se realizan el examen o lo dejan para un “después” eterno.

Paulina Guzmán no se cansa de explicar que el programa Examínate Comadre puede salvar la vida a muchas latinas que viven con cáncer de seno sin saberlo.

Y su advertencia viene acompañada con cifras de la vida real. El pasado año fueron detectados 23 casos de cáncer de seno entre las más de 15,000 mujeres que se examinaron de forma gratuita.

Pese a todo, se estima que hay cientos de miles de mujeres que se juegan la vida por no realizarse la prueba.

Según Guzmán, quien ha trabajado en este programa preventivo desde su fundación en Chicago en el 2007, hay varias causas contra este propósito y que van desde problemas económicos, temor de las mujeres a ser reportadas a inmigración, la ausencia de un seguro médico y dejadez hasta la acción de esposos machistas.

“Cualquier mujer sin seguro médico puede hacerse el papanicolaou o la mamografía. No le haremos preguntas si es o no indocumentada. Lógicamente, le pediremos su nombre de manera confidencial para poder comunicarles los resultados posteriormente”, dijo.

Examínate Comadre, una iniciativa de Access Community Health Network, es una organización no lucrativa enfocada en la salud de personas de bajos recursos. Esta última es una de las tres condiciones requeridas para ser cubierto por el programa. Las otras dos son la carencia de un seguro médico y ser residente de Illinois.

“Muchas madres no quieren gastar en un examen por encontrarse en una difícil situación económica para la renta, la comida y la escuela de sus hijos y otros gastos que consideran más importante. La realidad es que si tienen cáncer, y este se detecta en una etapa avanzada, los gastos serían mayores por el tratamiento y es posible que fuese demasiado tarde para salvar su vida,”, apuntó.

La confianza en la Iglesia

No obstante insistir en que la información que se tome es confidencial, Guzmán reconoce que todavía existe desconfianza en muchas familias indocumentadas.

En ese sentido, Guzmán asegura que las diferentes comunidades de fe, entre las que incluye un creciente número de iglesias católica, crean un ambiente de más confianza entre las personas. En 2007 se incorporaron al programa 600 iglesias de diferentes denominaciones. Este año se quiere superar la cifra en por lo menos 100.

Entre las parroquias de la Arquidiócesis de Chicago envueltas en este programa están San Pío V, San Francisco de Asís, Santa Rita, Misión Juan Diego, Nuestra Señora de la Merced y Epifanía, entre otras. El programa cruzó las fronteras de Illinois y hoy se extiende por otras 100 iglesias de otros estados del país.

“Sabemos que el Día de las Madres es muy complicado. Pero las iglesias pueden escoger otro domingo para impulsar este programa”, afirmó.

Guzmán explicó que a través del programa no se realiza el tratamiento a las personas indocumentadas a las cuales se les detecta el cáncer a diferencia de los inmigrantes con documentos de estancia legal en el país, quienes son cubiertos mediante el programa estatal para combatir la enfermedad (Illinois Breast- Cervical Cancer Program).

Pese a lo anterior, a nadie se deja a merced de la suerte, precisó. “A los indocumentados se les conecta con hospitales donde pueden recibir un tratamiento. No se les abandona”, afirmó.

Para más información sobre los talleres, llamar a Paulina Guzmán al 773-603- 8070 o pregunte en su parroquia acerca del programa.