Haciéndose presente en Springfield
Los estudiantes, los niños aún en el vientre, los inmigrantes y los pobres estuvieron entre los asuntos presentes en la mente y el corazón de todos los católicos que participaron en el segundo Día de Católicos en el Capitolio en Springfield, el 3 de marzo.
Más de 1,000 católicos de todo el estado llenaron la Basílica de la Inmaculada Concepción en Springfield, para escuchar la misa que presidió el Cardenal George, antes de dirigirse hacia el edificio del Capitolio para reunirse con sus legisladores y hacer oír su voz sobre legislaciones que son importantes para los católicos.
El Canciller de la Arquidiócesis, Jimmy Lago, ex director de la Conferencia Católica de Illinois, la cual organizó este día, dijo que es importante para los católicos estar presentes en Springfield, porque es el lugar donde se elaboran las políticas que nos gobiernan.
“Aquí hay toda una polifonía. Hay muchas voces y la nuestra (la de los católicos), debe ser una de ellas”, dijo Lago después de la misa. Los católicos deben estar preocupados por muchas cuestiones que atiende esta legislatura en este momento, dijo.
Queremos proteger a nuestros colegios católicos, respetar la vida en todas las etapas y puesto que “el presupuesto general del Estado es deprimente, es importante mantener el cuidado a los pobres”, dijo Lago.
Afirmó que en general el mayor desafío es el de encontrar candidatos que puedan “reflejar algunos de los valores fundamentales que son importantes para nosotros”.
El padre Steve Newton de la Parroquia Santa Cruz, presidente de la escuela de Santa Emilia, en Mount Prospect, participó en Católicos en el Capitolio porque le preocupa que los representantes no sepan cuánta carga financiera alivian las escuelas católicas a las finanzas estatales.
“Me pregunto qué harían si supieran sobre los $2 mil millones que (nuestras escuelas católicas) les costarían al Estado si no podemos mantenernos a flote”, dijo el Padre Newton. El Estado paga $10,000 dólares por estudiante, dinero que se ahorra cuando un niño asiste a una escuela católica, afirmó. La propia Santa Emilia ahorra al Estado $3.5 millones dólares ella sola.
Por su parte, María Adduce, quien es parte del comité pro-vida de la Parroquia de San Lino en Oak Lawn, asistió al evento del 3 de marzo para hablar en nombre de los no nacidos. “Si el derecho fundamental a la vida no es protegido, ningún otro derecho lo será”, dijo.





