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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Luchadores de la justicia racial

Alicia Juárez - García

Oficina de Justicia Racial

Este mes es muy especial para todo católico ya que celebramos la ‘gran fiesta de fiestas’: la Resurrección de Jesucristo. Aparte de esta gran celebración, la Oficina de la Justicia Racial, en conmemoración a la vida y legado del Rev. Dr. Martin Luther King, Jr.,otorgará este año un reconocimiento a seis personas por su dedicación y trabajo en promover la justicia racial en su centro laboral o comunidades.

Uno de ellos es el Honor St. Katharine Drexel, en reconocimiento por labor para la Justicia Racial, el cual será dado a las siguientes personas: Michael Rabbitt, un feligrés de la Iglesia St. Mary of the Woods en Chicago; Elena Segura, Directora de la Oficina de Asuntos para Inmigrantes y Educación sobre Inmigración de la Arquidiócesis de Chicago; Hrma. Kathleen Tait, OP, Directora de la Secundaria Marian Catholic en Chicago Heights; y Phyllis Winter, presidenta de la escuela Children of Peace, en Chicago.

El Obispo Auxiliar de Chicago Joseph N. Perry y el reverendo Michael Louis Pfleger, Señor Cura de la Iglesia de St. Sabina, serán reconocidos con el Honor de la Oficina para la Justicia Racial, en reconocimiento a una vida dedicada a esa causa. Este reconocimiento es otorgado por su búsqueda en desmantelar el racismo, la injusticia y las desigualdades hacia los afroamericanos y todas las personas de color.

Pero existe otra persona que merece ser mencionada este mes por su noble ejemplo de vida y que está siendo considerada para su canonización. Se trata del padre Augustus Tolton. En esta edición de “Chicago Católico” usted puede encontrar información amplia sobre el proceso de canonización que introdujo el cardenal George.

El padre Tolton es originario de Illinois y fue el primer sacerdote moreno en Estados Unidos. Pero algo que tenemos que reconocer y que sirve de ejemplo para todos nosotros es que el padre Tolton, nunca se dejó vencer por el racismo que tuvo que confrontar en su vida. Eso no fue motivo para abandonar sus ilusiones de ser sacerdote y de luchar por su comunidad afroamericana.

A veces resulta fácil pensar que personas consideradas para la santidad nacieron con atributos especiales que nosotros no tenemos. La realidad es que todos nosotros, por medio de la gracia del Espíritu Santo que nos dio a través del bautismo, tenemos la capacidad que el Padre Tolton recibió.

Creo que toda persona latina que ha vivido por lo menos un año en Chicago, como las personas afromericanas, somos testigos de las dificultades de no ser blanco o ‘Anglo’ en esta ciudad o del racismo de Chicago. Cuando uno pasa por varias experiencias de racismo en nuestra vida cotidiana, muy a menudo nos vence la desesperación, la furia, el enojo o la desilusión y nos dejamos paralizar por estos sentimientos. Lo más seguro es que el padre Tolton también padeció de los mismos sentimientos, sin embargo eligió la lucha al igual que lo hicieron las seis personas mencionadas.