Los profetas: ministros de la palabra que anuncian y denuncian
Semana Bíblica 2010
Los profetas: ministros de la palabra que anuncia y anuncia
Presentador: Padre Gary Banks, biblista, profesor y misionero trinitario
Fecha: Lunes 14 - sábado 19 de junio
Hora: Lunes a viernes de 7–9:45 pm.
Lugar: Parroquia de St. Giles
1045 N Columbian Ave.
Oak Park IL 60302
Costo: $ 60.00 (toda la semana)
Los relatos vocacionales que siempre me han impresionado de las Sagradas Escrituras es la de los profetas. En la Biblia se nos presentan personajes muy diversos: profetas jóvenes como es el caso de Jeremías, agricultores como Amós. También encontraremos profetas que no quieren aceptar su llamado, y prefieren tomar la ruta opuesta como signo de rechazo, este es el caso de Jonás. Asimismo, profetas que reciben una orden de Dios que impacta su vida de manera drástica como es el caso de Óseas al cual Dios le pide que se case con una prostituta.
Por lo que el llamado a ser profeta no se obtiene por iniciativa propia o por que uno tenga ciertas cualidades o destrezas como la facilidad de palabra o un don de gentes. Leyendo cuidadosamente los pasajes de vocación de algunos profetas puede observarse que la iniciativa la toma Dios y que en muchos de los casos el elegido por Dios no se siente digno ni capaz de desempeñar ese ministerio. Este es el caso de Jeremías que justifica el rechazo a su elección diciendo que no sabe hablar y que es muy joven (Jeremías 1:6)
El llamado a ser profeta es una iniciativa de Dios y él elige a quien menos nosotros cualificaríamos para desempeñar esa función. Teniendo en cuenta que Dios es quien elige, el profeta se convierte en un instrumento que no actúa ya por cuenta propia sino que actúa en nombre de Dios y esto es lo que Dios les dice a los profetas en el momento de la elección: “Les comunicarás mis palabras escuchen o no” (Ezequiel 2:7), “Irás a donde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene, no les tengas miedo, pues yo estoy contigo para librarte” (Jeremías 1: 7-8).
Uno de los rasgos característicos de la experiencia profética bíblica es la Palabra. El profeta es un ministro de la palabra. Así lo expresa el libro del profeta Jeremías al describir algunas de las instituciones “No nos faltará la instrucción del sacerdote, ni el consejo del sabio ni la palabra del profeta” (Jeremías 18:18). El profeta es un hombre que habla en nombre de Dios y para poder hacer eso primero tiene que escuchar el mensaje y el cual debe ser transmitido con fidelidad. Es por ello que el profeta al hablar dice “Esto dice el Señor”, “Oráculo del Señor...”. La tarea del profeta es comunicar el mensaje tal y como lo recibió, sin mutilarlo. El profeta no comunica su propio mensaje, sino el mensaje que Dios le pide y en muchas ocasiones se convierte en algo difícil de hacer e incomodo. Esta experiencia la expresa Jeremías al decir “La palabra del Señor se ha convertido para mí en constante motivo de insulto y burla. Yo me decía: «No pensaré más en él, no hablaré más en su nombre» Pero era dentro de mí como un fuego ardiente encerrado en mis huesos; me esforzaba en sofocarlo, pero no podía” (Jeremías 20:8b-9). Para el profeta la palabra se arraiga en su propia vida y se convierte en fuerza interior. La palabra se convierte en el alimento de la vida del profeta “Cuando encontraba tus palabras yo las devoraba; tus palabras eran mi delicia y la alegría de mi corazón porque he sido consagrado a tu nombre” (Jeremías 15:16). El profeta antes de anunciar la palabra de Dios tiene que interiorizar ese mensaje, hacerlo suyo y comer de él. El descubrir ciertas facetas de esta vocación sin duda que nos va a ayudar a continuar descubriendo nuestra propia vocación y para aquellos que trabajamos en el ministerio se convierte en una reevaluación de nuestra propia función. Este próximo mes de junio, la Oficina para la Catequesis hace una invitación a una Semana Bíblica donde se harán una serie de presentaciones de los libros proféticos.
Para más información acerca de esta u otras oportunidades de formación, favor de llamar a Juan Carlos Farias-González al (312)534-8049. También puede enviar un correo electrónico a Jfarias@archchicago.org o visitar nuestra página cibernética www.catechesis-chicago.org





