Ya eres el diácono David Andrade
El 14 de febrero tiene para David Andrade un sentido más profundo que el amor.
Por coincidencias divina, fue ese día en que se declaró a María, su actual esposa. Una fecha similar en al almanaque, pero años después, se fue a un retiro que cambio su vida y en el Día del Amor de febrero pasado, el Cardenal Francis George lo ordenó como diácono de la Arquidiócesis de Chicago.
Pero el recorrido de la vida de Andrade desde aquel romántico día al pasado 14 de febrero estuvo repleto de obstáculos que lo empujaron al refugio espiritual de la iglesia.
“Tuve problemas matrimoniales por mi adicción al alcohol. Así pasé 20 años y mi esposa ya no pudo más y buscó ayuda en la Iglesia”, dijo.
María Andrade comenzó a orar para salvar a su esposo y la familia, integrada por cuatro hijos. Pronto David notó que su esposa había cambiado gracias al círculo de oración al que asistía y se interesó por vivir la misma experiencia de su pareja.
“Pasó entonces algo grande en mi vida. María me invitó a un retiro, el 14 de febrero de 1982, y allí entendí muchas cosas respecto a la vida, especialmente a manejar la enfermedad de uno de mis hijos que padece de una parálisis cerebral”, explicó.
Poco a poco David fue fortaleciendo su fe y “buscaba más y más. Asistimos a una conferencia para líderes formados por los agustinos y me informé sobre el Instituto de Liderazgo Pastoral. Empecé en el 2003 y terminé dos años después.
“Todo este avance se lo debo a mi esposa. Siempre he caminado junto a ella, en las buenas y en las malas. Dialogamos como pareja y le pregunté si quería continuar con el discernimiento. Y ella aceptó”, dijo.

Los diáconos recién ordenados David Andrade, de la Parroquia de Santa Rita de Cascia y Ramón Jiménez de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, se abrazan mientras el diácono Félix Patiño de la Parroquia Santa Clara de Montefalco, observa.
El curso duró hasta el 2009 y este año David Andrade, de la parroquia Santa Rita de Cascia, fue ordenado por el cardenal Francis George en un acto que, dijo, jamás olvidará.
David explica uno de los ritos de la ceremonia, Examen y promesa de los elegidos.
“Si doy mi promesa a todo lo que dice el Cardenal en las oraciones, entonces en esa promesa estoy consciente de que obedeceré a la Iglesia”, dijo.
Después de la ceremonia María Andrade está contenta de ver a su esposo con la nueva envestidura, consciente de que estará gran parte de su tiempo libre en la parroquia, sirviendo a otros.
“Ser diácono representa mucho para mí. Significa servir a aquellos que están cerca de mí como es tu familia y tu comunidad”, afirmó.
Oriundo de Michoacán México, de donde emigró a Chicago en 1979, David se desempeña ahora como diácono en un área en la cual se siente cómodo y tiene mucho que enseñar: el matrimonio.
“Me interesa el ministerio de las parejas prematrimoniales. Es importante que lleven una formación, que no vayan con la idea del matrimonio falso y que conozcan las etapas que van viviendo”, indicó.
Otras de los ministerios que disfruta es el catequético. “Doy catequesis a los padres, mientras los niños están en las escuelas”, dijo este hombre de 54 años de edad.
“Ahora lo que estoy experimentando es muy bonito. Hasta hace poco los feligreses y el párroco me llamaban el hermano David y ahora me dicen el diácono David. Aunque no lo quiera aceptar, ya soy diácono”. afirmó.
¿Qué significa ser diácono?
También preguntamos a Ramiro Serna, Ramón Jiménez y Félix Patiño, quienes junto a David Andrade forman parte de un grupo de cuatro hombres que fueron ordenados como diáconos permanentes por el Cardenal Francis George, en una ceremonia celebrada en la parroquia Santa Rita de Cascia, el pasado 14 de febrero.






