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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Prójimos en necesidad  

Padre Michael M. Boland

La Voz de las Caridades Católicas

“¡Nunca había tenido que pedir ayuda antes! Es una situación embarazosa. Estoy avergonzado de tener que pedir ayuda, porque toda mi vida he trabajado para cuidar de mí mismo y de mi familia”.

Estas desgarradoras palabras han sido escuchadas infinidad de veces en el último año por Christene Dykes-Sorrells, directora del Programa de Asistencia de Emergencia de Caridades Católicas, y por su personal en las 10 despensas de alimentos de Caridades Católicas ubicadas en Chicago, los suburbios y el condado de Lake.

Afortunadamente, el personal de nuestra despensa de alimentos tranquiliza a todos los visitantes diciéndoles que no hay nada malo con tener necesidades — todos en algún momento, nos vemos en la necesidad de estirar la mano y pedir ayuda. A continuación nuestro personal trabaja con los clientes que vienen por primera vez para asegurarse que los jefes de familia tienen la información y los conocimientos necesarios para mantenerse a sí mismos(as) y a sus familias durante este período de crisis en sus vidas.

En Caridades Católicas, ofrecemos más que comida nutritiva. Tratamos a estos hermanos y hermanas nuestros, con respeto y compasión en este momento difícil y aterrador de sus vidas. Tratamos de estabilizarlos, ofreciéndoles información útil (que disipa mitos con relación a la elegibilidad para recibir beneficios de desempleo y cupones de alimentos) y hacemos las revisiones necesarias ahí en nuestras despensas de alimentos o en las oficinas. Hacemos posible que cada familia o individuo conserve su dignidad y equilibrio en esta crisis temporal, hasta que puedan “volver a la normalidad”.

De julio de 2008 a junio de 2009, el número total de usuarios de las Despensas de alimentos de Caridades Católicas aumentó de más de 155,000 en el año fiscal 2008 a cerca de 226,000 en julio de 2009; un aumento del 46 por ciento.

Estoy seguro que todos se dan cuenta que 2009 no fue un buen año para las familias, los trabajadores y los jubilados de toda nuestra nación. Las crisis económicas como la reducción del tamaño de las empresas, los despidos y la pérdida de puestos de trabajo, así como la pérdida de ingresos producto de la inversión y el ahorro, se ha traducido en un impacto terrible en todas las personas de ingresos ordinarios, pero sobre todo en los jubilados y otras personas que viven con ingresos fijos o bajos. El desempleo está en su nivel más alto desde la Gran Depresión.

Debido a que Caridades Católicas es un lugar de refugio para personas que están en problemas, vemos de primera mano el sufrimiento de nuestros prójimos. Nuestras despensas de alimentos y nuestros centros de asistencia de emergencia están experimentando un gran aumento en sus usuarios, debido a que la gente no puede pagar sus facturas de servicios públicos y / o alquiler.

Personas de todas los ámbitos de la vida se encuentran con que tienen que ir a una despensa pública a solicitar alimentos. Una gran cantidad de familias que hasta hace poco se consideraban de clase media ya no pueden ganarse la vida. Muchas familias que tenían dos ingresos se han convertido de repente en hogares con un solo ingreso. Y en el caso de individuos y familias que han vivido muy limitados, siempre esperando la siguiente quincena, ahora se encuentran en una situación que es de hecho muy dolorosa.

Pero en Caridades Católicas aceptamos a las personas que sufren estos problemas y les decimos: “Haremos todo lo posible para ayudarle”. Lo decimos con confianza, porque vemos la gran generosidad de las personas que tienen la convicción de dar más en estos difíciles momentos. Incluso aquellos que están preocupados por sus propias finanzas dan un poco, porque los católicos, son bien conocidos por dar al menos un poco todo el tiempo,incluso cuando ellos mismos se encuentran en una difícil situación.

Como resultado, Caridades Católicas dio la bienvenida a más de 1,000 nuevos donantes el año pasado. Debido a los problemas económicos que experimentamos, todo el mundo está dando menos, ¡pero más personas están dando!

Tenemos maravillosas historias que contar acerca de esa gran generosidad de corazón. Por ejemplo, las personas que no tienen dinero están viniendo a servir durante nuestras seis cenas semanales que ofrecemos a personas de bajos ingresos, que no tienen con qué alimentarse, tanto en la ciudad como en los suburbios. Hace unas semanas, una familia llegó con su hija para ser voluntarios. El padre había perdido su trabajo de tiempo completo y estaba trabajando dos empleos a tiempo parcial, pero no era suficiente: Estaban atrasados tres meses en el pago del alquiler de su casa. Afortunadamente, el dueño era un casero muy compasivo, quien dijo que daría al padre todo el tiempo necesario hasta que encontrara su siguiente trabajo. Caridades Católicas pudo ayudarle a encontrar un empleo a tiempo completo.

A principios de diciembre, dos ancianas que se habían recuperado de un infarto se acercaron al camión de la “Celebración de dar” de Caridades Católicas, donde los voluntarios estaban recogiendo los regalos de Navidad de ocho parroquias en los suburbios del suroeste. Una vez ahí, entregaron bolsas con juguetes nuevos y ropa para familias pobres que no tendrían con qué adquirirlos.

Estas conmovedoras historias parecen especialmente apropiadas para este mes en el que celebramos el Día de San Valentín, porque muestran que todo el mundo tiene algo que dar. Y ese, el espíritu de la caridad, el amor al prójimo que se encuentra en necesidad, crece incluso en los momentos más difíciles.

En este momento, la comida es especialmente importante para personas en crisis. Debido al gran número de ejecuciones hipotecarias y de desalojos, no siempre podemos ayudar económicamente con los alquileres o el pago de hipotecas, pero podemos proporcionar alimentos saludables para que la persona o familia que están luchando puedan utilizar sus recursos en efectivo para pagar sus servicios públicos o pagar su vivienda y por lo tanto evitar quedarse sin techo. En nuestras despensas de alimentos, donaciones de un jamón enlatado o de productos enlatados como chícharos, macarrones y cereales son muy importantes, pero también necesitamos donaciones en efectivo para poder comprar leche y otros productos perecederos. Así, una familia podrá realmente hacer una comida nutritiva a partir de estos alimentos. Un donativo de $25 dólares a nuestras despensas de alimentos puede hacer una gran diferencia para las familias que pasan hambre.

Que Dios bendiga a cada uno de ustedes y a sus familias durante estos meses de invierno con salud y felicidad y que puedan seguir abriendo sus corazones a quienes lo necesitan.

Para hacer donaciones a nuestras despensas de alimentos, o para saber más acerca de Caridades Católicas por favor, visite www.catholiccharities.net