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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

¡Nuestras familias y nuestra comunidad no pueden esperar! La Iglesia Católica lanza un contundente mensaje a los legisladores del Capitolio de Washington DC al enviar más de un millón de tarjetas postales que reclaman una urgente reforma migratoria.

Texto: Clemente Nicado

Mamá y papá cabizbajos. Junto a ellos tres hijas pequeñas, confundidas, con una tristeza profunda dibujada en su rostro y sosteniendo un cartel amarillo con letras negras: “Nacimos en Estados Unidos, no se lleven a mi mamá”.

La foto fue tomada de la vida real. Se trata de una de miles que reflejan el dolor de familias divididas por la deportación y la inexistencia de una ley de inmigración que termine con la agonía de más de 11 millones de indocumentados.

La fotografía y otras similares con rostros de padres e hijos de todos los continentes, fueron las imágenes escogidas por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USBCC, por sus siglas en inglés) para imprimir 1.5 millones de tarjetas postales que están siendo enviadas al Congreso de los Estados Unidos.

Solo desde Chicago los legisladores en Washington recibirán 50,000 tarjetas en marzo pidiendo respaldo a una reforma migratoria.

“Querido senador (...) Le pedimos que este año apoye una reforma migratoria que mantenga a las familias unidas, que se adopte una política humana e inteligente, que asegure a los inmigrantes sin documentos legales, registrarse con el gobierno e iniciar el camino a la ciudadanía”, señala parte del texto en el reverso de las postales.

Arriba del espacio del nombre del remitente –niños, jóvenes o adultos – aparece una frase cargada de urgencia: “¡Nuestras familias y comunidades no pueden esperar!”.

Cardenal George: momento crucial en la historia

La iniciativa, realizada a la luz de la Campaña Católica por una Reforma Migratoria, figura entre las últimas acciones de la Iglesia Católica para llamar la atención de los políticos en torno a un asunto que considera prioritario.

“Este es un momento crucial en la historia de nuestra nación. Ahora es el momento para hacer lo moral y lo justo para con el inmigrante y por el bien de todos nosotros”, dijo el cardenal Francis George, Arzobispo de Chicago y presidente de la USBCC.

Para Elena Segura, directora de la Oficina de Asuntos para Inmigrantes y Educación de la Arquidiócesis de Chicago, única entidad de su tipo en el país, los días que corren son determinantes para revivir el espinoso asunto.

“Si el tema no es prioritario en la agenda de los legisladores en este ciclo de primavera, sería difícil que se apruebe este año una reforma, pues se dedicarían luego a las elecciones (parciales)”, explicó.

Segura dijo que el empuje de la Iglesia busca crear conciencia tanto en el gobierno, como en legisladores federales en relación con un tema que va más allá de la política para pasar al territorio de la unidad familiar y la dignidad humana.

“Las deportaciones no han parado. Vemos todavía cómo casi a diario sale el ómnibus del Centro de Detenciones (para inmigrantes) de Broadview. Se siguen separando familias y continúa el miedo y el dolor entre inmigrantes y su familia”, apuntó.

Para Segura lo que se está pidiendo con las postales es lo que llamó una posada legislativa.

“Queremos que los legisladores abran las puertas (del Congreso) y escuchen la voz de los que sufren por la separación de las familias y de todos aquellos que apoyan una reforma”, comentó.

Vamos a seguir luchando por la justicia

El envío de postales resulta una de las tantas acciones que se han realizado en la Arquidiócesis de Chicago y otras diócesis del país para persuadir a los políticos sobre la necesidad de cambiar las leyes migratorias.

En los últimos años, religiosos, laicos y feligreses han realizado múltiples acciones que van desde la oración, el ayuno y vigilias hasta manifestaciones en las calles en reclamo de una reforma.

Los Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes, una organización formada por 200 sacerdotes de la Arquidiócesis de Chicago, renovaron recientemente su pedido a una reforma comprehensiva.

Según se dio a conocer en una rueda de prensa en la Catedral del Santo Nombre, el grupo continuará durante este mes y el siguiente con jornadas de oraciones, ayuno y vigilia como parte de sus acciones para llamar la atención sobre el tema.

“No puede esperarse un año más. Son muchas las familias que están sufriendo y es ahora que debemos levantar más la voz para que escuchen. Vamos a seguir luchando por la justicia”, dijo el padre Brendan Curran al término de la conferencia de prensa, en la que también se encontraban miembros de las Hermanas y Hermanos de los Inmigrantes, que integran un grupo de centenar de religiosos pertenecientes 37 órdenes religiosas, así como el obispo John Manz.

Más de 70 parroquias en la ciudad y los suburbios están participando en la Campaña

Latinos y afroamericanos, unidos

En un acto que tuvo como objetivo acrecentar la presión sobre los legisladores, varios cientos de latinos, y afroamericanos, así como representantes de distintas iglesias, incluida la católica, se dieron cita en la Iglesia First Baptist Congregational, en el oeste de la ciudad, para exigir una reforma migratoria.

Los oradores, entre los que se encontraba el reverendo Jesse Jackson, pidieron para los indocumentados “ciudadanía completa” y empleos bien remunerados como base para una “completa equidad”.

El evento, que contó con el total apoyo de la Arquidiócesis de Chicago, se realizó en el marco del 71 aniversario del natalicio de Martin Luther King, Jr. y tuvo lugar en el mismo templo donde 1966 el luchador de los derechos civiles habló a la congregación sobre justicia social.

Su compañero de lucha Jesse Jackson, el obispo John Manz, y otros líderes religiosos y comunitarios también abogaron por una reforma que saque de la sombra a los millones de indocumentados. El congresista Luis Gutiérrez, autor de la más reciente propuesta de ley sobre inmigración introducida en el Congreso, también fue un orador del evento.

“Fue emocionante ver a hispanos, afroamericanos, católicos y representantes de otras organizaciones evangélicas unidos en un mismo propósito (de buscar una reforma migratoria ),” dijo Manz. El obispo destacó en particular las voces que se levantaron en contra de quienes pretenden dividir a afroamericanos y latinos aduciendo que compiten por los trabajos y las oportunidades.

La lucha de Olivia y María Elena

La audiencia estuvo integrada también por algunas de las víctimas de lo que considera una “quebrantada” ley migratoria.

Allí estaba Olivia Segura, cuya hija murió en Kuwait en el 2007 y hoy lucha para que no deporten a su esposo y padre de la ex integrante del Ejército de Estados Unidos.

“Ya perdí a mi hija y ahora no quiero perder a mi esposo (en peligro de deportación). Ambos seguimos luchando por nuestro hijo y para no perder nuestra vivienda (también en peligro). Una reforma migratoria sería nuestra salvación”, afirmó.

Entre los asistentes se encontraba María Elena León, cuyo esposo también figura en la lista de personas que podrían ser deportadas a México.

“Tenemos dos hijas (ciudadanas estadounidense). Nuestra familia está hoy en riesgo a ser dividida. Queremos estar unidos toda una vida. Necesitamos una reforma con urgencia”, afirmó León.

Todos parecen coincidir en algo. La idea de una reforma migratoria, enfrentará una feroz resistencia en ambas cámaras y no es seguro que pueda aprobarse este año. Sin embargo, ninguno de ellos pierde las esperanzas.

“Sabemos que habrá una reacción adversa, pero también creemos en Dios. Él está al lado de los pobres, de la justicia y entiende el sufrimiento de su gente, especialmente de las familias separadas”, resumió Elena Segura.