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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Posada Arquidiocesana aplaude a la mujer

Texto: Clemente Nicado

El Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Chicago celebró la II Posada Arquidiocesana, presidida por el obispo Gustavo García-Siller

En el recinto de la Catedral del Santo Nombre, donde la mayoría de las personas asistentes eran mujeres latinas de diferentes generaciones, se habló de su inteligencia, de su lucha por la justicia, de retos y de su papel en la sociedad.

Pero junto con todos estos atributos, también se dedicó espacio a los obstáculos que enfrentan a diario para salir adelante, especialmente por ser latina. El obispo Gustavo García-Siller, quien ofició la santa misa, aprovechó la oportunidad para lanzar un mensaje de paz y alegría porque María, dijo, era una mujer feliz.

García se refirió a “las mujeres abusadas, las que no expresan alegría por ser dominadas, controladas, subyugadas, viviendo a veces en condiciones infrahumanas”, dijo el Obispo antes de invitarlas a “que vivan su dignidad”.

Y en una exhortación para acabar con ese flagelo “humillante”, García llamó (a los hombres) a “renovar el amor a la mujer, a recobrar la parte materna que todos llevamos dentro de nosotros”, dijo.

Los testimonios

Poco antes, los asistentes a la Misa escucharon tres testimonios de mujeres de varias generaciones que se han afincado en su fe para enfrentar los obstáculos de su vida.

Fue la historia María Lourdes Sandoval, de la parroquia Inmaculada de la Concepción, quien quiere ser artista, porque le gusta cantar y actuar, un sueño que se presenta difícil por la precaria situación laboral de sus padres.

A pesar de las barreras, la jovencita no pierde las esperanzas. “Tengo fe en Dios y quiero que todos tengan fe para cumplir sus sueños”, afirmó a la audiencia que le respondió con un aplauso.

Luego vino el testimonio de Elvira Ramírez, la menor de 11 hermanos, quien con mucho sacrificio terminó una carrera universitaria después de ser madre de cuatro hijos.

“La mujer tiene que enfrentarse a muchos obstáculos. Uno de ellos es ser rechazada por personas de su propia raza, por el idioma… Muchas veces nos sentimos sumisas y humilladas. Muchas de las mujeres latinas son maltratadas y mal pagadas”, dijo.

Para esta feligrés de la parroquia Santa Magdalena, fue la fe la que le dio las energías para atender a sus cuatro hijos, estudiar y lograr un título universitario. “Aprendamos a vencer los retos”, dijo.

Finalmente se escuchó el testimonio de Lucía del Carmen Villarreal, una mujer septuagenaria con cinco hijos, cinco nietos y cinco biznietos, quien también aludió a los retos.

Sin embargo, el desafío más grande que ha enfrentado Villarreal fue cambiar a su esposo de la religión pentecostal, que practicó por muchos años, a la católica.

“Esto lo logré gracias a la fe”, afirmó.

La peregrinación

Luego de la misa, bajo una gélida temperatura, se inició la peregrinación que salió desde la Catedral, en el 751 N.State St., para tomar Chicago Ave., doblar en Michigan Ave., tomar luego la Superior St. y llegar al punto de partida.

El periplo fue encabezado María y José (encarnado por Mariana Rodríguez y José Zapata, de la parroquia Misión San Juan Diego, en Arlington Heights). Tras ellos peregrinó el obispo García, las Hermanas religiosas, el padre Claudio Díaz Jr., director del Ministerio Hispano y resto de los peregrinos.

Entre cantos y oraciones, los asistentes a la Posada, muchos de ellos con menores de la mano, recorrieron unas siete cuadras y pararon en tres estaciones para orar por los jóvenes y niños, la sagrada familia, por los inmigrantes y, a la voz del obispo García, darle vivas a la mujer.