Propósitos de año nuevo
A la mayoría de personas les gusta comenzar el año nuevo haciendo buenos propósitos. Hay personas que hacen el propósito de hacer ejercicios para bajar de peso, otras de iniciar su propio negocio, otras de dejar de tomar o fumar, otras de dedicarse más a su familia, etc. Todos esos propósitos cuando se cumplen, ejercitan nuestra voluntad y nos ayudan a ser mejores personas.
Hay personas que a la llegada del año nuevo no tienen algo concreto como propósito, o simplemente dicen que no necesitan hacer propósitos. Cualquiera que sea el caso, me permito recordar una sugerencia que nos hizo Jesús hace más de 2000 años y que funcionaría muy bien como propósito para comenzar el año.
“No juzguen y no serán juzgados; porque de la manera que juzguen serán juzgados y con la medida con que midan los medirán a ustedes” (Mateo7:1- 2).
¿Qué significa juzgar? De acuerdo a la Real Academia Española, juzgar significa, entre otras cosas, “formarse una opinión de algo o alguien”. La palabra “opinión” es clave en esta definición, puesto que las opiniones no reflejan la realidad de la persona o cosa en cuestión. Una opinión es sólo una apreciación o juicio subjetivo.
Lo contrario al juicio es la aceptación, que está implícita en la sugerencia que Jesús nos hace de “no juzgar”. El llamado de Jesús es también a “aceptar a los demás” así como son. Aceptar que cada persona es diferente y que esa diferencia no hace a los seres humanos mejores o peores, sino sencillamente diferentes. La crítica negativa y el chisme se desvanecen también frente a una actitud de cero juicios, mientras que el respeto por los demás se fortalece.
Es muy fácil caer en el error de criticar a los demás: a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestros vecinos, a nuestros compañeros de trabajo... Sin embargo, aceptar y respetar la diversidad en las personas y en las cosas es un acto de inteligencia suprema. Si hay diversidad en las personas, en las cosas y en el universo, es porque Dios, el creador de todo, lo ha dispuesto así. Los juicios en contra de otras personas son contrarios a esa voluntad divina que ha querido que tú y yo seamos diferentes.
Desde hace algún tiempo me hice el propósito de trabajar en mi persona eso de “los juicios”. Confieso que no ha sido nada fácil, pero sí muy beneficioso. A medida que comencé a hacerme consciente de todos los juicios que hacía durante el día, comencé a darme cuenta que estaba como programado para enjuiciar a personas y cosas. Me di cuenta de todo el tiempo y energía que gastaba analizando los defectos y los comportamientos de los demás.
Mis avances han sido lentos. Me he dado cuenta que los defectos y comportamientos que criticaba en los demás, estaban hablándome de los defectos y comportamientos negativos que yo albergaba en mi interior. Esto me quedó muy claro cuando alguien me dijo: “a quien le duele la piedra que lleva en su zapato es quien tiene que sacarla”. Jesús nos dijo también: “el que esté libre de pecado que lance la primera piedra” (Juan 8:8).
Confieso que no ha sido nada fácil cumplir con mi propósito. Lo renuevo cada día, puesto que cada día me veo juzgando a personas o cosas de la creación divina de Dios. Camino con pasos de tortuga y a veces con pasos de cangrejo. Por lo menos ahora soy más consciente de los juicios que llegan a mi mente a cada momento y puedo eliminar algunos.
Así que si alguien quiere tomarle la palabra a Jesús y hacer en el año nuevo el propósito luchar para aceptar y alabar las grandezas de los seres humanos y de las cosas, en vez de emitir juicios, felicidades. Esto le abrirá una inmensa gama de posibilidades de crecimiento para ser mejor persona y mejor cristiano.
¡Feliz año nuevo!





