Conozca a los nuevos sacerdotes
La Arquidiócesis de Chicago dio la bienvenida a nueve neuvos sacerdotes el pasado 23 de mayo, fecha de su inclusión al orden de los presbíteros. La celebración, presidida por el arzobispo, Francis Cardenal George tuvo lugar en la capilla de St. Rita High School, 7740 South Western Ave. El grupo neosacerdotal incluye varones cuyas edades van de los 26 a los 42 años, procedentes de México, Colombia, Tanzania, Polonia, Indiana y de la Arquidiócesis de Chicago. Si bien algunos de ellos pasaron directamente de la escuela al sistema de seminarios, uno era un oficial de policía de Chicago y otro era un analista de investigación. Todos ellos esperan con ansias comenzar a servir al pueblo de la Arquidiócesis de Chicago.
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Benjamín Arévalos, 37
- Primera asignación:Good Shepherd Parish, Chicago
- Educación: Escuela primaria en México. Recibió su diploma de equivalencia general antes de ingresar al Semiarnio San José, de Loyola University y posteriormente a la Universidad de Santa María del Lago, en Mundelein.
- Padres: María Isabel Lupercio y Porfirio Arévalos Pérez
Benjamín Arévalos creció en una familia de agricultores
en Jalisco, México, trabajando en el campo con
sus nueve hermanos y dos hermanas. Vino a Chicago
cuando tenía 22 años. Cuando oyó a un sacerdote
luchando por expresarse en español durante la misa,
tuvo la idea de ser sacerdote para servir al pueblo de
Dios. Entró a Casa Jesús, una casa de formación y
discernimiento para varones, a la edad de 26 años;
después obtuvo una licenciatura en literatura como
alumno del Seminario San José, adscrito a Loyola
University. Después de un trimestre en la Universidad
de Santa María del Lago / Seminario Mundelein,
abandonó Chicago para ir a una diócesis en Chile.
Después de dos años, regresó a Chicago.“Cuando estuve en otro país lejos de mi familia y mis amigos, me di cuenta que Dios me estaba llamando para servir a su pueblo en Chicago”, escribió Arévalos al contar la historia de su vocación. “Vine a este país en busca de cosas materiales, pero he encontrado algo más importante. He encontrado el llamado para servir a esta Arquidiócesis como sacerdote”.
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Juan Carlos Arrieta Correa, 32
- Primera asignación: St. Bede the Venerable
- Educación: Primaria y secundaria en Colombia; Seminario Mayor de Bucaramanga, Colombia y la Universidad de Santa María del Lago, Mundelein.
- Padres: Miriam Correa del Valle y Plutarco Morales Arrieta
Antes de entrar al seminario Juan Carlos Arrieta
Correa estudiaba química y daba clases de Primera
Comunión en su parroquia. Cuando llegó a Chicago
en 2005, entró a Casa Jesús para aprender inglés,
antes de incorporarse a su generación en la
Universidad de Santa María del Lago, Mundelein.Fue el tiempo que pasó como catequista en Barrancabermeja, Colombia, lo que llevó a Arrieta a considerar la vida como sacerdote. Después de pasar dos años ayudando a preparar a los niños de Primera Comunión, vio la necesidad de ayudar en más ministerios. “Gracias a que participé en esos ministerios me di cuenta que Dios me estaba llamando a hacer algo más”, escribió en un correo electrónico. Fue influenciado por el Padre Rafael Nino, quien le ayudó a discernir su vocación. Nino es un “sacerdote caritativo siempre dispuesto a cuidar de las personas, especialmente de los más necesitados”. Arrieta también fue apoyado por Daniel Caro Borda, Obispo de la Diócesis de Soacha, Colombia, donde comenzó sus estudios para el sacerdocio. “Ambos me han enseñado lo que debe ser un sacerdote”, dijo. Arrieta llegó a Chicago, porque siente que Dios le está llamando a servir en una comunidad de fe diversa.
“En un entorno multicultural de fe como es Chicago, tengo la oportunidad de crecer en mi fe gracias a que puedo aprender de personas de diferentes orígenes y culturas”, escribió.
“También me siento llamado a servir a la iglesia de Chicago, porque la población latina está creciendo y necesitan sacerdotes que entiendan su cultura y su idioma”.
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Augustine Madafa R. Mahonge, 34
- Primera asignación: St. Benedict, Blue Island
- Educación: Primaria y secundaria en Tanzania; Seminario Misionero Spiritan, Arusha, Tanzania; Facultad de Teología de Tangaza, Nairobi, y la Universidad de Santa María del Lago, Mundelein.
- Padres: Victoia Dimu Salimu y (+) Richard Mbiu Mahonge
Agustín Mahonge es el más joven de siete hijos;
recuerda cómo cada mañana y cada tarde se reunían
como familia para la oración. “Desde pequeño tenía
mucho interés en guiar las oraciones de nuestra familia
y siempre le pedía a mi madre que me permitiera
hacerlo”, escribió. “El hecho de que se me permitiera
conducir a todos en la oración lo consideraba más un
obsequio de parte de mis padres que un deber”. Su
hermano, quien en ese entonces era seminarista y es
ahora un sacerdote en Tanzania, lo formó como acólito.
“Ir al seminario en mi país desarrolló en mí el
deseo de una búsqueda más razonable y apasionada
de la vocación del sacerdocio”, dijo.“Dentro de mí sentí que esto era lo que quería hacer en mi vida”.
Ingresó en el seminario en Tanzania y en 2005 entró Tuite House de la Arquidiócesis de Chicago, una casa de formación para hombres de África. “Crecí amando el texto de Mateo 16:15, que pedía un espíritu misionero a los discípulos de Jesús. Siempre me pregunté cómo era que las personas, independientemente de los antecedentes culturales, de su raza, su condición social y la formación pueden estar unidas por una fe y mantener la alegría del amor de Dios, al reunirse en la Iglesia.
Por esta razón siempre he querido estar en un lugar diferente de mi propio origen, de mis antecedentes y experiencia y al mismo tiempo aprender y servir, entre otras personas que comparten esa misma fe y creencia. Chicago resulta ser ese lugar”. Mahonge dice que tiene una actitud positiva y el aprecio de la cultura que le ayudará a traer la gracia de Dios a su pueblo. “Cristo es nuestra roca, ya sea durante o fuera de temporada, su mensaje de amor tiene que ser presentado como la fuente de luz, verdad y vida”, dijo. “En él nuestra roca permanecemos firmes y estables, como la casa construida sobre esa roca”.
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Matthew Nemchausky, 26
- Primera asignación: Most Holy Redeemer, Evergreen Park
- Educación: St. Rene Goupil, Seminario Preparatorio Arzobispo Quigley, Seminario del Colegio de San José y Universidad de Santa María del Lago, Seminario de Mundelein.
- Padres: Ronald y Rita O’Ryan Nemchausky
Mateo Nemchausky vio temprano en su vida que
sus dones y talentos podrían ser bien utilizados en el
sacerdocio. “Siempre parecía haber en mi mente una
sensación de ‘¿Por qué no?’ ¿Por qué no ser sacerdote
y servir a Dios como uno de sus ministros? ¿Por
qué no servir al pueblo de Dios con amor? ¿Por qué
no vivir tu vida en estrecha relación con Dios de la
mejor manera que conoces?”. Su vocación fue cultivada
por los sacerdotes de San Rene Goupil y sus formadores,
así como aquellos que fueron sus maestros
en las prácticas parroquiales. Cuando fue a Quigley,
“el Padre (Wayne) Watts nos llevó en un viaje misionero
a las Montañas Apalaches y a una peregrinación
a Lourdes, lo cual realmente me impactó, porque
introdujo a mi mente la idea de que el sacerdocio no
era algo ajeno.Por el contrario, es algo que se puede hacer y se puede hacer bien”.
Citó las experiencias de formación que recibió en el Seminario de San José, incluyendo el ejemplo del rector, el Padre James Presta (“un amable, agradecido y feliz sacerdote”), y su experiencia en Mundelein que hicieron que todas las piezas embonaran.
Siendo uno de los más jóvenes en ser ordenado, Nemchausky sabe que no tiene tanta experiencia de vida como algunos de los otros, pero que vendrá con el tiempo.
“La mayoría de las experiencias están por sucederme”, escribió en un e-mail. “Mi ministerio recibirá el auxilio de los fieles de las parroquias, de aquellos en la Parroquia Most Holy Redeemer, donde estoy ahora y de otros que me encuentre en las parroquias en las que estaré en el futuro”.
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Andrzej Nowicki, 27
- Primera asignación: St. John Brebeuf, Niles
- Educación: Primaria y secundaria en Polonia; Wyzsze Seminarium Duchowne, Siedlce, Polonia y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein.
- Padres: Alina Nowicka Zaciura y Zenon Nowicki
Andrzej Nowicki soñó con ser un oficial de policía
o un soldado en las Fuerzas Especiales. En la escuela
secundaria, practicó kickboxing, aikido y karate y
sigue siendo un fan de la lucha total. Pero experimentó
un llamado al sacerdocio cuando estaba en el último
año de la escuela secundaria, después que un
amigo murió en un accidente automovilístico apenas
dos semanas después de haberse casado. “No podría
explicarlo, pero cuando vi el cuerpo de mi amigo tendido
en el ataúd, supe en ese momento y lugar que
tenía que ser un sacerdote”, escribió Nowicki en un email.
“Simplemente lo supe. Algunas veces Dios utiliza situaciones para traer de nuevo a la gente a la
Iglesia. Creo realmente que cada uno de los momentos
importantes de nuestras vidas tienen sentido,
incluso cuando no lo entendemos enseguida. Ciertamente, ninguno de los amigos o familiares de Nowicki lo entendió. “Me recuerdo diciendo a mi tío que iba a entrar en el seminario a lo cual me dijo, ‘¿Tú? Te doy dos meses; después vas a dejarlo’. Han pasado ocho años. Es lo asombroso de la vocación.
Dios llama a quien quiere. Dios nunca se da por vencido”. Nowicki dice que está muy entusiasmado acerca de su próxima ordenación y se siente como en casa en la Arquidiócesis de Chicago, lo cual él toma como una señal de que ahí es donde Dios quiere que esté. “Me siento en paz y muy feliz con mi futura vocación. Me siento muy agradecido y humilde de que Dios en su inmenso amor y misericordia me haya llamado a su servicio”, escribió Nowicki.
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Michael Owen, 26
- Primera asignación: St. Patricia, Hickory Hills
- Educación: St. Luke, River Forest; Academia Marmion, Aurora; Universidad de Miami, FL; y Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein.
- Padres: David y Mary Mazeikas Owen
Michael Owen recuerda que iba a misa diaria con
sus padres y hermanos cuando era un niño y de cómo
fue progresando hasta llegar al altar para servir en la
misa, mucho antes de tener la edad mínima de quinto
grado. “Recuerdo cuando pensaba ‘cuán maravillosa
debe ser la vida de un sacerdote... siempre cerca de
Dios, siempre en la Iglesia’, dos lugares en los que
siempre me he sentido cómodo”, escribió en un email.
“Para cuando estaba en cuarto grado, estaba
bastante seguro de que quería ser sacerdote y esos
sentimientos y pensamientos nunca se fueron”.Se confirmaron durante un retiro en Kairos durante su último año en la escuela secundaria, cuando se sentó en la Iglesia y pensó en… nada. “Fue la primera vez en mi vida que no había nada en mi mente; sin distracciones de ningún tipo. En ese silencio, me encontré con Dios por primera vez”, escribió. Owen afirmó que desea traer la gracia de Dios a la gente a la que sirve. “Conozco a Dios y conozco la misericordia, la compasión, el amor, la gracia curadora de Dios”, escribió. “Mi objetivo es que todos aquellos con quienes interactúe también puedan experimentar esas gracias; estoy dejando que Dios me utilice para cumplir esta misión”.
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Andrew Charles Smith Jr., 42
- Primera asignación: St. Ailbe
- Educación: Primaria St. Thomas the Apostle, Secundaria Monte Carmelo, Universidad de Loyola, Chicago y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein.
- Padres: Andrew y Dorothy McCoy Smith
Andrew Charles Smith Jr. pensó por primera vez en
el sacerdocio cuando estaba en la secundaria de
Monte Carmelo; asistió entonces al Seminario del
Colegio de Niles en la Universidad de Loyola. “Fue un
tiempo magnífico en mi vida”, dice Smith, pero decidió
dejar el seminario, porque no estaba seguro de ser
llamado al sacerdocio. La idea de un día tener una
familia le resultaba especialmente atractiva, dijo. Por
lo tanto, Smith se convirtió en oficial de la Policía de
Chicago en 1991, trabajo que ocupó durante 10 años.
“Cada año, pensaba en esa posibilidad”, dijo. “Pero un
día se convirtieron en 10”. Cuando decidió volver al
seminario, estaba en Atlanta y ahí ingresó al seminario.
No obstante, recordaba a Chicago, lugarn en el
que creció y sirvió como policía en los distritos de
Englewood y Grand Crossing, se sentía llamado a servir
en Chicago. “Es muy bueno estar en casa”, dijo.
Smith dijo que los sacerdotes y los agentes de policía
tienen algunas cosas en común. “Tendemos a conocer
a las personas en situaciones extremas”, dijo. Sin
embargo, señaló, los sacerdotes también conocen a
personas gente en momentos de alegría. “Y creo que
recibimos un poco más de amor”. -
Paul Stemn, 41
- Primera asignación: Ss. Faith, Hope and Charity, Winnetka
- Educación: Primaria St. Anthony y Secundaria John Adams, South Bend, Ind.; Universidad de Indiana - Bloomington; y la Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein.
- Padres: Thomas y Teresa Covarubias Stemn
Paul Stemn sirvió en el Ejército de los Estados
Unidos de 1987 a 1989 y trabajó de 1995 a 2004 como
analista de investigación en el área de mercadotecnia
de bases de datos. “La idea de ser sacerdote había
estado en algún lugar de mi mente por un tiempo,
pero los miedos me mantuvieron en gran medida alejado
de tomar el primer paso”, escribió Stemn en un
e-mail. “Pensaba, no soy un buen orador. Finalmente
me di cuenta de que no tendría paz si no confiaba en
Dios y lo seguía donde me estaba conduciendo”.Esa confianza fue recompensada cuando fui ordenado para el diaconado 1 de noviembre. “Ese día, me di cuenta, con asombro de que Dios había sido fiel conmigo”, escribió. “Fue el momento más feliz, alegre y tranquilo de mi vida”.
Stemn dijo que su vocación recibió el apoyo de su madre, de las monjas y de los sacerdotes que le enseñaron en la escuela primaria, así como de un sacerdote visitante que le dijo en quinto grado que él podría tener una vocación para el sacerdocio y que debía rezar por ella. “Mi esperanza es que mis experiencias de vida me permitirán identificarme mejor con el pueblo de Dios que es muy rico en cuanto a su diversidad y en cuanto a las diferentes etapas de su vida espiritual, con el fin de ser un constructor de puentes, que lleve a las personas a alcanzar un mejor conocimiento de Jesús y de la fe en él”, dijo Stemn.
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Karol Tybor, 27
- Primera asignación: St. Christina, Chicago
- Educación: Escuela primaria y secundaria en Polonia, Seminario de Jozef Pelczar, Rzeszow, Polonia, Universidad de Santa María del Lago / Seminario de Mundelein.
- Padres: Jan y Wladyslawa Tybor
Karol Tybor nació en el sur de Polonia. Para él la
decisión de elegir al sacerdocio como un camino de
vida, fue fácil, casi natural. Como estudiante de primaria
y secundaria siempre fue activo en la parroquia
local. Profundamente influido por la fe de sus padres,
Tybor asistía con regularidad a la iglesia, donde se
desempeñó como monaguillo. Participó en los retiros
y peregrinaciones al Santuario Nacional de Polonia
de Santa María de Czestochowa.Tybor está convencido de que lo que ayudó a discernir su vocación era la amistad y el apoyo de muchos sacerdotes. “Muchos de ellos eran misioneros y habían trabajado en varios países. Inspirado por su ejemplo, decidí entrar en un seminario en Rzeszow, donde completé dos años de filosofía”, dice.
Fue allí que Tybor conoció al Cardenal George por primera vez. El Cardenal George viajó a Polonia para invitar a los seminaristas a la Arquidiócesis de Chicago. “Un año después de esa reunión, decidí venir a Chicago para continuar mis estudios y llegar a ser sacerdote”. Aunque durante sus años de seminario Tybor experimentó lo que significa añorar su país, él sabe que Dios lo quiere aquí en Chicago. “A través de la oración y trabajo deseo servir al pueblo de la Arquidiócesis de Chicago”, dice.



