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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Jesús... ¿Quién eres tú?

Padre Claudio Díaz Jr.

Director Oficina para Católicos Hispanos

Durante el verano de 1999 tuve una experiencia pastoral como capellán en el hospital Presbiteriano de Manhattan en la cuidad de Nueva York. Ante el pedido de uno de los pacientes y después de un día de suma intensidad en el hospital, me dirigí a visitar a su familia en el área del Bronx que estaba pasando por una crisis muy grande. Llevando puesto mi cuello romano de sacerdote me deslicé por una de las áreas más pobres y peligrosas del vecindario.

Las calles estaban atestadas por gangueros en las esquinas, varios indigentes y borrachitos sentados en las aceras y decenas de niños jugando en medio de la calle esquivando los coches que conducían a peligrosa y alta velocidad. Como ya conocía la situación de este barrio nada de esto me escandalizó, mientras todos me observaban con curiosidad y hasta con entretenimiento por estar caminando por su territorio. De ellos salía un saludo por aquí, un comentario jocoso por allá pero nada fuera de lo ordinario.

Según me acercaba al edificio, noté un grupo de niños jugando en el patio frontal del mismo. Uno de ellos, un niño hispano de ojos grades y oscuros, sin camisa y con la cara llena de caramelo me vió desde la distancia y comenzó a gritar “Mamá, mamá, Jesús está aquí, Jesús está aquí.” Corrió en mi dirección seguido por el grupo de niños con los cuales jugaba. Parecían una bandada de pajarillos, toda emoción, toda risa, toda expectación. Finalmente esta criatura, bañado en sudor, corto de respiración se me enfrentó con una pregunta; “¿Tú, eres Jesús?”. Sin titubear le conteste “Sí... Y tú también.”

La pregunta sobre quien es Jesús fue motivo de preocupación y de encuentro por San Juan Bautista, el rey Herodes, los reyes Magos, el sacerdote Simeón, la profetiza Ana, los seguidores de Jesús y demás. Esta pregunta todavía es válida en nuestros días cuando buscamos a Jesús en nuestras vidas, en nuestras circunstancias... Ocasionalmente lo podemos ver en lo cotidiano y se nos dan pedacitos de lo divino. Lo podemos ver en el rostro de un niño dormido, o en la abuelita murmurando sus rezos, en las flores o en un virtuoso del violín tocando el Ave María.

También hay momentos sagrados que nos permiten acercarnos a la esencia de lo que es El; un momento profundo de oración, al ser perdonados por alguien, en una carta de un ser amado...

La prédica urgente, inmediata, apasionada de San Juan Bautista nos impulsaba a ver a Jesús “He ahí el Cordero de Dios”. A verlo con los ojos de la fe y aceptarlo como el sacrifico perfecto por nuestros pecados. Jesús en su trayectoria ministerial insistía en que lo viéramos en los demás. El dar la bienvenida al hermano, a la hermana, equivale a ver, conocer y reconocer a Jesús. Las diversas maneras con las cuales Jesús se nos presenta no cesan de llenarme de gozo. Jesús viene a nosotros en la Eucaristía y en el prójimo. Jesús se nos presenta en todos; en el buen vecino, en el estudiante aplicado, en la esposa fiel pero también en el compañero de trabajo difícil e irrazonable, en el joven rebelde falto de orientación, en el indigente que invade nuestro espacio con su olor y apariencia... Jesús se nos presenta en la estación del camión, en la oficina, en el mercado, en la barbería en fin en toda nuestra vida. A menudo se nos presenta en personas cuyas cruces, cargas y pecados son tan obvias que dejan ver su hambre, su sed y su necesidad ante un mundo indiferente, que no puede satisfacerlos. En ellos también está Jesús.

Y nuevamente se nos presenta en la simplicidad de un pesebre. Y a este niño tan frágil, tan puro, le pedimos que se deshaga de toda sombra que no nos permita verle. Preparemos en este adviento el pesebre de nuestros corazones llenándolos de compasión para el prójimo. Solamente así en el silencio de la más santa de las noches, podemos acercarnos al divino infante y sostener el mismo intercambio iniciado por una carita llena de caramelo en el Bronx... “¿Tú eres Jesús?... Sí... Y tú también”.