Cuando la iglesia alimenta el alma... y mucho más Ante una situación económica adversa, Caridades Católicas y parroquias de la Arquidiócesis de Chicago se movilizan para alimentar a un creciente número de personas que acuden a sus instalaciones en busca de alimentos.
Madre soltera de cuatro hijos, sin trabajo ni dinero, Gloria Ibarra recorría las calles de Cícero bajo una lluvia pertinaz y un nudo en la garganta.
En lo que se había convertido prácticamente en una rutina desde que perdió su empleo en febrero pasado, Gloria buscaba lo más imprescindible para ella y su joven familia: comida.
Tocando puertas, recibiendo ayuda esporádica de diferentes iglesias y agradeciendo toda mano caritativa que se compadeciera de su situación: Así sobrevivía esta inmigrante mexicana que jamás pensó –dijo- verse en una situación tan embarazosa.
Pero un día lluvioso de octubre, la suerte parecía extraviada. Una desesperada Gloria se dirigió a la iglesia católica Inés de Roma en busca de ayuda. Ese día no encontró nada, pero al salir vio un cartel en un edificio del frente con un anuncio que nunca olvidará: “Aquí se colecta comida para combatir el hambre”.
Gloria cruzó el jardín con su pequeño de cuatro años en los brazos, tocó la puerta y poco después salió del recinto con cuatro bolsas de comida. La oportuna asistencia provino de la sede de Caridades Católicas, ubicada en el 1400 S. Austin Blvd., en Cícero y que ofrece servicios a los suburbios del Oeste.
“Yo lloré cuando me dieron la despensa. He vivido demasiado estrés, he estado muy tensa, nerviosa. Ese día no tenía leche ni nada de comida para mis hijos. Jamás pensé encontrarme en una situación así”, dijo la mujer en entrevista con Chicago Católico.
La mano de Caridades Católicas
Gloria Ibarra forma parte de un creciente ejército de personas que cada semana acude a las instalaciones de Caridades Católicas e iglesias de la ciudad en busca de alimentos.
Según Delia Bagdonas Rocotello, Representante Regional de este cuerpo caritativo de la Arquidiócesis de Chicago para los suburbios del Oeste, en el 2004 dieron alimentos a unas 9,000 personas y el pasado año la cifra subió a 15,000.
Sin embargo, debido a la difícil situación económica que atraviesa el país, la demanda de despensas se ha disparado a niveles sin precedentes. Sólo en septiembre pasado, se atendieron 580 familias, lo que equivale a 1,840, entre ellos 199 nuevas familias, 62 más que en julio último.
“Recibimos a muchos que no tienen empleos, pero también a otros que trabajan, pero no ganan lo suficiente. A veces son las mismas personas las que vienen, pero ahora estamos recibiendo personas nuevas debido a la economía”, señaló Rocotello.
Con el aumento de la demanda, subió la presión a esta agencia caritativa para atender a quienes buscan despensa, que incluye productos cárnicos, carnes en conserva y otros alimentos.
Una parte de los productos que se regalan provienen de colectas en iglesias, escuelas católicas y públicas a través de una colecta, la ciudad de Cícero y diferentes negocios. Otra parte se compra a precio reducido en el Greater Chicago Food Depository.
“Los parroquianos están ayudando mucho (con sus donaciones) para cubrir el costo de la comida. Si bien recibimos ayuda de distintas partes, no es suficiente para todo el mes”, advirtió Rocotello, quien le preocupa llegar a un punto de desabastecimiento debido a la alta demanda.
“En la actualidad estamos recibiendo más de 50 llamadas diarias como promedio de personas que buscan ayuda, no sólo para alimentos, sino también para pagar sus recibos de electricidad y su renta. La preocupación es que si la economía sigue mal, mucha más gente estarán en necesidad”, agregó.
Hubo una ocasión en que no había alimentos para distribuir y uno de los miembros del Consejo Directivo (de esta oficina de Caridades Católicas) sacó dinero de su billetera y pudimos comprar algo, comentó.
“También me hace sentir bien”
Cícero no es una excepción en la batalla de Caridades Católicas y la iglesia por mitigar el hambre. Según Jeff Simms, representante de esta agencia para el Suroeste, la situación es similar en la región que atiende.
“Alrededor del 50 por ciento de las personas que atendemos en esa área, son latinos”, estimó.
Caridades Católicas realiza este gigantesco esfuerzo “en respuesta al llamado de Jesús, lo que nos enseñó, por una razón de dignidad humana”, dijo Rocotello.
Para esta mujer, de descendencia venezolana, “todos somos responsables por nuestros hermanos y hermanas”, por lo que pidió ayuda a toda la comunidad para apoyar con comida o dinero para continuar con esta humanitaria labor.
Entretanto, no solo la gente que recibe la despensa se siente agradecida. También quien trabaja en esta noble faena.
“La gente sale feliz de aquí cada vez que reciben una bolsa de comida. Se están ahorrando 50 dólares más. A mí me hace sentir bien que la gente se sienta así”, dijo Ernesto Reyes, quien trabaja distribuyendo los alimentos.
Para ayuda, llame al 708-329-4022 O lleve o envie despensa al 1400 S. Austin Boulevard, Cicero, IL 60804
Caridades Católicas en cifras
- Proporciona anualmente mas de 5 mil lones de comidas.
- Responde a 80,000 llamadas solicitando alimentos de emergencia, ropa, alber gue y asistencia para el pago de alquiler y servicios.
- En sus 18 centros de nutrición en Chicago se alimentaron el pasado ano 126,125 mujeres de bajo ingreso, infantes y niños con mas de 2 mil 800 paquetes de ali mentos y muchos servicios de apoyo.
- El pasado año mil 500 niños recibieron cuidado infantil a través de nuestros Cen tros de Fortalecimiento Infantil y Familiar.
- Caridades Católicas distribuyo $2 mil lones para prevenir la indigencia, lo que contribuyó a un ahorro de $24 millones a los contribuyentes.
- Cada año trabajan para Caridades 10 mil “dedicados y generosos” voluntarios.
- Durante el 2007 este órgano caritativo llegó a las vidas de 1.1 millones de per sonas en los condados de Cook y Lake.
La Elizabeth de Santa Clara de Montefalco
Por 14 años consecutivos, Elizabeth Arreola ha vivido la satisfacción de ver el rostro de agradecimiento de decenas de miles de personas que han recibido despensas en la parroquia Santa Clara de Montefalco, ubicada en el 5443 S. Washtenaw Ave.
Desde entonces, Arreola ha sido una pieza instrumental en hacer la parroquia Santa Clara de Montefalco (y luego también de Santa Rita), un sitio de caridad al que acuden mucha gente a buscar alivio a su maltrecha economía.
Como coordinadora en la Sociedad de San Vicente de Paul, sobre la cual recae gran parte de la responsabilidad de asumir los costos de esta acción caritativa, lo ha vivido ano tras ano con no poca satisfacción.
Pero desde el verano a la fecha, Arreola comenzó a preocuparse porque el número de personas que visitan ambas parroquias en busca de alimentos ha estado creciendo de manera inusual.
“Cada vez son más. En los últimos meses, la cantidad de personas ha aumentado alrededor de un 130 por ciento. Sólo en octubre dimos despensa para unas 7,513 personas”, dijo la mujer.
Y entre los necesitados hay hispanos, alrededor de un 50 por ciento, pero también afroamericanos, mestizos, asiáticos y blancos: “de todas las razas”, dijo Arreola, un miembro activo de la Sociedad de San Vicente de Paul, sobre la que recae la mayor responsabilidad en este aspecto caritativo.
“Muchos sitios donde dan despensas están cerrando y nosotros sentimos una presión tremenda porque se nos agotan los recursos”, alertó.
Ubicada en el sur de la ciudad, las parroquias Santa Clara de Montefalco y Santa Rita se encuentran entre las iglesias católicas que cada semana encaran el desafío de buscar alimentos para muchas familias necesitada
Para el año fiscal que terminó en septiembre, entre ambas parroquias se suministraron despensas a unas 44,000 personas. Sin embargo, de continuar estos niveles de demanda, se espera que para el próximo año la cifra aumentará a 65,000 personas.
“La necesidad es tan grande, que aun cuando las condiciones climáticas son adversas, la gente hace su cola para esperar. Son personas que no tienen trabajo o ganan poco, pero también familias enteras.
Ante la situación de emergencia, Arreola, la Conferencia de la Sociedad de San Vicente y lideres parroquianos intensifican su labor para lograr los recursos necesarios que permita enfrentar la demanda.
Para servir a las miles de personas que acudieron a ambas parroquias en octubre, la Sociedad tuvo que reunir unos $6,000 procedentes de donativos.
Si las cosas siguen como van ahora, para el próximo año esperan enfrentar un déficit de unos $20,000, según datos de la Sociedad.
“Sabemos que cuando no podamos hacer esto, afectaría a mucha gente. Sabemos que hay gente para lo cual esta bolsa de despensa que repartimos es de gran utilidad”, comentó.
Es por eso que Elizabeth Arreola y la Conferencia de la Sociedad, así como mucha gente, incluso de bajos recursos, siguen dando su corazón y su modesto aporte para alimentar al necesitado.
Para ayuda: Santa Clara de Montefalco, 5443 S. Washtenaw Ave. Illinois 60632 773-436-4422





