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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Y llegó “el tiempo” juventud… ¡Sí a la vida!

Texto: Clemente Nicado

Inspirados por la presencia del “Joven No. 1”, el cardenal Francis George, cientos de jóvenes católicos hicieron del IV Encuentro Juvenil una gran fiesta de fe, alegría y esperanza.

Algunos se pusieron en sus camisetas “Tropa de Cristo”; otros “Amigos de Jesús”, y hubo quienes sólo colgaron en su ropa un gafete con el nombre de “Adrián”, “José” o “Mónica”, pero todos estaban impregnados del mismo júbilo y fe.

Rebasando las expectativas, más de 1,000 jóvenes abarrotaron el gimnasio en las instalaciones del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en Maryville, Des Plaines, para celebrar el IV Encuentro Juvenil que tuvo como lema: “Juventud: ha llegado el tiempo”.

Hubo saltos, aplausos, música rap aludiendo al “Cristo fuerte e invencible”; merengue, humor, solemnidad y una presentación teatral que invitó a la reflexión sobre los males que aquejan a los jóvenes de hoy.

Desde el escenario líderes religiosos, jóvenes, laicos, sacerdotes, obispos y hasta el mismo cardenal George exclamaron “¡Juventud!” para encontrar como respuesta un sonoro: “¡Ha llegado el tiempo!”.

Dejar la tentación

Ya es el momento –dijeron varios interlocutores de dejar atrás el alcohol, la droga o la indeferencia. La hora de echar a un lado la vanidad y de no caer en la tentación de tantos males que destruyen a la humanidad, y en especial a la juventud.

Con la presencia también de los obispos John Manz y Gustavo García-Siller, los propios jóvenes pidieron al Señor “que ilumine a los hombres que tengan en mente el suicidio” y reiteraron que ha llegado el tiempo de acabar también con el hambre y el odio.

El escenario también fue propicio para insistir en la postura de la Iglesia Católica en relación con una reforma migratoria que saque de la sombra a millones de indocumentados que viven en perenne miedo a ser deportados, dejando atrás a su familia, incluyendo hijos ciudadanos estadounidenses.

Son cuatro y pa’lante

A esta cita se llega luego de que la Arquidiócesis de Chicago celebrara otros tres encuentros que apuntaron a un mayor involucramiento de los jóvenes en el llamado de Cristo y la fe católica.

Jorge Rivera, coordinador de la Pastoral Juvenil, define este “largo proceso de reestructuración y organización” en cuatro momentos: El primer encuentro, que se celebró en el 2000 bajo el lema: “Un nuevo rostro y una nueva presencia”.

Luego vino el segundo, en el 2003, que tuvo como estandarte una frase del papa Pablo VI: “Que los jóvenes se conviertan en apóstoles de los jóvenes”. En el 2005, el tercer encuentro se celebró bajo la frase: “Lancemos las redes en aguas más profunda”. En otras palabras, invitaba a salir de las parroquias y llegar a los demás jóvenes, explicó Rivera.

Se estima que entre los cuatro encuentros se ha contado con la presencia de más de 4,000 jóvenes. Y el movimiento juvenil crece: en el 30 por ciento de las 146 parroquias de la Arquidiócesis de Chicago existen grupos juveniles.

A juicio de Marisela Sandoval esta iniciativa es esencial para la Iglesia debido al alto porcentaje de jóvenes católicos en la Arquidiócesis y el papel que pueden desempeñar en el presente y futuro de la institución.

“Creo los jóvenes dan la vitalidad que necesita la Iglesia”, dijo Sandoval, una de las organizadoras del evento. Para Javier Valencia “ha sido algo grande” la respuesta de los jóvenes a este IV Encuentro”.

El padre Guillermo Campuzano, quien fue mencionado reiteradas veces como pieza clave en la organización del evento, dijo que hoy se recoge el resultado de 10 años de arduo trabajo desde la base.

“Ellos (los jóvenes) son los verdaderos protagonistas. “Nosotros sólo los hemos encaminado. Nuestro sueño es que estos jóvenes sean líderes del ministerio hispano en las respectivas parroquias, ya sean como sacerdotes o como laicos”, afirmó Campuzano.

El Cardenal, el joven número 1

El Encuentro también sirvió para recabar más apoyo de la Arquidiócesis en el área de la atención a los jóvenes católicos.

Rivera y otros interlocutores, aprovecharon la ocasión para pedir personalmente al cardenal George más recursos para impulsar el trabajo con los jóvenes en la Arquidiócesis.

En este sentido, se pidió elevar el actual puesto de “Coordinador” a “Director” (de la Pastoral Juvenil). “La iglesia necesita invertir en estos jóvenes”, reclamó un portavoz de los jóvenes.

Emocionado por un evento que mostró el entusiasmo y compromiso de los allí reunidos con la causa de Cristo, el cardenal George expresó explícitamente su total apoyo al movimiento juvenil. “Yo soy el joven número uno”, dijo el Cardenal, arrancando los aplausos de los presentes. Y para hacer énfasis en el apoyo de los demás líderes de la Iglesia, mencionó a los obispos Manz, García-Siller y al sacerdote Richard Hynes, como “los jóvenes dos, tres y cuatro”.

El mensaje del George fue claro: la Arquidiócesis de Chicago “está junto a ustedes. Necesitamos estar juntos en Jesús Cristo”, afirmó.

En respuesta a la solicitud de más recursos, respondió que tratará de encontrar los fondos para continuar impulsando este movimiento en la Arquidiócesis. Finalmente, “en nombre de la Iglesia”, aceptó el proyecto de la Pastoral Juvenil dado a conocer allí y que delinea el trabajo presente y futuro en esta área.