Diez años de servicio y ministerio al pueblo de Dios
Sin duda que lo mejor de la Noche de Gala es la gente misma, quien es la gala máxima de nuestra Iglesia. Por tal motivo, esta reunión de fiesta y reconocimiento se torna en una convivencia de la gran familia de Dios. Familia migrante, establecida, bicultural, bilingüe e indocumentada. Una familia que sigue leyendo el Evangelio desde la perspectiva de quien se siente llamado a vivir proféticamente en una tierra aún extraña y otras tantas veces huraña y en ocasiones hasta hostil.
La Noche de Gala del año en curso fue un encuentro pastoral anticipado, pues la celebración en torno a la mesa y al Pastor, es ya un signo de que el diálogo no sólo es posible, sino necesario.
Esta noche fue muy particular no sólo por el reconocimiento que la Arquidiócesis de Chicago mediante su Oficina para el Ministerio Hispano hizo a algunos ministros de la comunidad, sino porque en sí misma fue una comunión de santos y santas, reconociendo la historia y el legado de personas cuya vida estuvo marcada por el servicio cristiano y la caridad sin límites.
Quizá por eso fue significativa la noche para José Alejandro Dávila, al ver que se reconoció la obra apostólica de la abuelita, quien lo convenció de la necesidad de volver a la Universidad y de no renunciar a sus sueños. Muchos años antes de que la parroquia de Nuestra Señora de la Merced comenzara a servir a los hispanos en Albany Park, la Señora Carmen Pérez comenzó en su casa un programa de educación religiosa, haciendo de su sala un centro de evangelización y catequesis.
El padre Claudio Díaz, Director del Ministerio Hispano en Chicago, abrió el programa saludando al Pueblo de Dios, “celebrando la esperanza y el compromiso del Pueblo Hispano”, y desde esta perspectiva es que puede entenderse el legado de Carmen Pérez, cuya vida está en las manos de Dios y su ministerio aún continúa en una parroquia multicultural y vibrante.
Mientras que el padre Claudio hizo un recuento de los hechos y logros del año en curso, una serie de imágenes recordaron a la gente los líderes que murieron sirviendo a la causa del Reino y, algunos aún vivos, arrancaron un aplauso generoso de quienes han visto en su vida y ministerio no sólo un modelo a imitar, sino una señal clara de lo que significa ser Buen Pastor.
Esta noche no sólo recordó a los allí presentes la visita de las reliquias de los mártires cristeros torturados y asesinados durante el período del presidente mexicano Plutarco Elías Calles, o las del Beato “Charlie” Rodríguez, quien fue un promotor de la Reforma Litúrgica en ambientes populares y universitarios. Más allá de los logros, fue una noche de alegres noticias pues se reconoció la trayectoria ministerial, de servicio y Reino de Dios, de una comunidad religiosa, de un diácono, de un brillante abogado y de dos presbíteros que han entregado su vida al servicio del pueblo de Dios.
Antes de proceder a los reconocimientos y la entrega de las preseas correspondientes, el cardenal Francis E. George, O.M.I., Arzobispo de Chicago, agradeció la comunión de pastores locales y líderes de ministerio hispano y anunció el III Encuentro Pastoral.
Mientras algunos especularon acerca de la realización de este evento, el Arzobispo lo confirmó e invitó a todos los líderes a dialogar en torno a su caminar, a iluminarlo con la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia, para así llegar a un plan de trabajo que haga posible una pastoral orgánica y comunicativa; es decir, una pastoral de comunión y participación, que no sólo realice actividades, sino que celebre el Reino que edifica y evalúe su proceso de crecimiento y configuración con Cristo.
A 14 años de distancia se proclama el anuncio y comienza la celebración y con ella, los trabajos de base necesarios en comunidades de grupos, asociaciones, movimientos, parroquias y vicariatos, para concluir en un Encuentro Arquidiocesano.
El anuncio es muy significativo para la historia de esta Iglesia local, cuya presencia hispana es cada vez más notable en todos los ámbitos. Por tal motivo, la Noche de Gala no sólo fue una fiesta, sino un encuentro y celebración anticipada de un trabajo que se ha venido realizando por diferentes personas.
Por tal motivo, Álvaro Hernández estuvo muy complacido de haber acompañado a su párroco, Claudio Holzer, a recibir el reconocimiento que le otorgó la Iglesia local debido a su ministerio a favor de los migrantes. Álvaro mismo testifica que el Padre Claudio ha encarnado la bondad del Papa Juan XXIII, el “Papa bueno” al servir a la comunidad, no sólo en cuestiones espirituales sino en todo lo que a ella atañe, haciendo de su parroquia una comunidad de comunidades proyectada a los hombres y las mujeres de hoy que viven su fe en diversos ambientes.
El premio Sor Juana Inés de la Cruz fue conferido a la Congregación de Las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, cuyo lugar de misión y residencia es la parroquia de La Inmaculada Concepción en el Sureste de Chicago.
El diácono José Vázquez, adscrito a la parroquia de Maternity BVM, fue quien recibió el premio San Esteban, gracias al testimonio de servicio que ha dado a esta comunidad predominantemente puertorriqueña. José ha sabido unir a la comunidad con sus líderes y lograr cambios positivos para su comunidad. A pesar de que esta noche de gala le ha dado un lugar especial, él mismo considera que lo “principal de esta noche es ver al pueblo hispano unido”, para él ese es el mejor premio que puede recibirse.
El padre Richard Simon recibió el premio Angelina Márquez, en reconocimiento a una vida de servicio y entrega a la Comunidad Hispana de Chicago. El padre Simon es otra persona que encarnó la esperanza y compromiso. Lo hizo no sólo cuando por iniciativa propia aprendió el castellano, sino que también lo hizo durante muchos años con lo que esa hora el movimiento más numeroso y vibrante de la Arquidiócesis de Chicago: la Renovación Carismática.
Esta celebración engalanada fue mucho más allá de los límites estrictamente eclesiales al reconocer la trayectoria de un brillante abogado, Royal F. Berg, quien se reconoció a sí mismo como alguien que ha logrado muchas cosas “gracias a la ayuda de otros”. Este abogado que ha litigado a favor de los migrantes durante 24 años y conoce “el lado oscuro de la situación”.
Haciendo uso de la palabra enfatizó la conexión de la fe que aprendió de su padre, un converso al catolicismo y lo “mucho que espera una reforma compasiva y comprehensiva al sistema migratorio de este país”, cuyas leyes están causando “un sufrimiento horrible a nuestros hermanos y hermanas más vulnerables”, por eso es que su litigio profesional está en contra de esta guerra “insidiosa” contra los migrantes.
La entrega de estos reconocimientos a tales personas es una afirmación de lo que el padre Claudio Díaz compartió ante los allí presentes: “Me honra su trabajo, su presencia y la belleza de los hispanos católicos llevados de la mano de Dios”, creo que esta honra es la honra de toda la Iglesia de los líderes que nos han precedido en el ministerio y en sueño de la fe.





