El “Café Católico” de Abraham Dueñas
El fervor católico del empresario mexicano va más allá de ir regularmente a misa y apoyar buenas causas caritativas y decora su negocio, un café Internet, con figuras religiosas que levantan curiosidad entre sus clientes.
Es un lugar donde usted puede tomarse un café bajo la mirada de la Virgen de Guadalupe, probar suerte con San Antonio en el Rincón de los Solterones y, con sólo mirar al techo, transportar su mente a la Capilla Sixtina, del Vaticano.
Aunque no hay un Cristo crucificado a simple vista, usted puede hallar una referencia del Viacrusis en pequeños cuadros colocados encima de tres computadoras que dan servicio de Internet. O hallar rarezas, como una imagen de la Patrona de la antigua Checoslovaquia, colocada en la “Pared de las Vírgenes.”
Catedral Café, como Abraham Dueñas denominó su negocio cuando lo abrió hace tres años en el 2500 S. Christiana ave., en La Villita, luce como una pequeña galería católica en el corazón de una comunidad que, de forma abrumadora, abraza la misma religión que el empresario.
Dueñas, sin embargo, asegura que no escogió el tema religioso para decorar su negocio basado en cálculos financieros. “Somos de una familia de profunda fe católica. Muchas de las cosas que hace el ser humano son basadas en su fe”, dijo.
¿Cómo surgió la idea?
Cuando era estudiante en su natal Michoacán, Abraham Dueñas tenía como lugar preferido un café frente a la catedral de Morelia, donde se reunía con amigos y novias.
Luego de emigrar a Estados Unidos junto con su esposa, en la segunda mitad de los años 70, Dueñas comenzó a ir a misa los domingos y a distintas celebraciones católicas.
“Hace seis años nos envolvimos más en la parroquia de San Pablo, en Chicago, que nos encanta por su arquitectura gótica. Allí pasamos unos tres años, recibimos clases matrimoniales (precana) y celebramos los 25 años de casados”, indicó.
Justo en medio de esta intensa relación con la iglesia, surge la oportunidad de abrir un café. Dueñas compra entonces un edificio algo atípico en el barrio, con cierta similitud a una capilla y en una calle cuyo nombre es familiar para los religiosos: Christiana.
“Quisimos darle al negocio un toque especial. Salió entonces el nombre de Catedral Café (mordido por la nostalgia del café de Morelia) y el tema de café católico cayó por su propio peso”, dijo Dueñas, quien a los 9 años fue monaguillo y estudió una secundaria salesiana.
Las áreas del café
Cuando Dueñas concibió dividir Café Catedral en diferentes temas del catolicismo, pensó que su idea sería un poco controversial en una comunidad donde también existen distintas denominaciones cristianas
“Preguntamos a varios amigos y lo tomaron como un arte, más que una tendencia religiosa”, afirmó.
Así que el cliente puede sentarse junto a “La Ventana de las Lupitas”, donde encuentra varias figuras de la Virgen de Guadalupe: pintada sobre tela, esculpida en piedra cantera rosa, repujada en metal y de madera.
De un viaje al Vaticano surgió la idea de colocar en el techo una reproducción de la pintura de Miguel Angel (La Creación).
En una esquina está “El Rincón de los Solterones”, donde colocó varias figuras del santo San Antonio, de quien se cree ayuda a las personas a encontrar su pareja.
La gente suele escribirle una nota pidiendo, por ejemplo, “un hombre bueno, fuerte, amable, fiel” y echarla en una jarra de cristal. Hubo quien puso su mensaje entre la mano y la Biblia de una figura del santo elaborada en yeso.
“Hay varios clientes que han regresado aquí para decirme que su deseo fue cumplido, y encontraron pareja después de hacer este ritual en mi café”, dijo Dueñas.
Entregado a la comunidad
Poco antes de abrir el negocio en septiembre del 2005, un equipo de producción de Hollywood pasó por el edificio buscando un local para una filmación y fue cautivado por el edificio de Dueñas.
Fue así que Cathedral Cafe, como realmente registró su negocio, se convirtió en un lugar de filmación de “Stranger than fiction”, una producción cinematográfica protagonizada por el comediante Will Ferrell.
La selección al azar cayó en el momento oportuno para una persona de descendencia humilde que comenzaba un negocio con mil sacrificios. Dueñas cree que esto no obedece a la pura suerte. “Estas cosas pasan cuando estas bajo el ala del Señor”, dijo.
Pero el reconocimiento que Dueñas tiene en la comunidad no vino por la película, sino por su afán de “ayudar con lo que podemos”, aseveró.
“Siempre hemos trabajado con la comunidad. Hemos creado clubes de cuadra, marchamos contra la violencia, luchamos por formar escuelas saludables en el barrio”, dijo el hombre que suele prestar sus muebles y el local para fiestas, presentaciones de grupos folclóricos o para que una maestra enseñe a sus niños a tocar el violín.
En su apacible sitio ha confluido gente no religiosa, laicos, sacerdotes, cristianos de diferentes nominaciones, monjas capuchinas que vinieron de Michoacán, el padre Alberto, de Miami, y ha sido objeto de la curiosidad de judíos al ver que esta iniciativa vino de una persona llamada “Abraham”.
Dueñas ve hoy con orgullo que su negocio no sólo puede sortear la tormenta económica, sino que atrae a todo tipo de clientes en medio de un respeto a la religión de cada cual.
“A veces entra una persona y se persigna. Otros traen flores a San Antonio, rezan y se van”, comentó.





