Formando la conciencia para los ciudadanos fieles
Varias decenas de feligreses de una parroquia en Berwyn asistieron a un taller para discutir el documento que resume la reflexión de los Obispos Católicos de Estados Unidos sobre una serie de asuntos de orden moral en víspera de las elecciones presidenciales de noviembre próximo.
El documento no dice de ningún modo cómo debe votarse, “porque la responsabilidad de tomar posiciones políticas recae en cada persona”, pero ayuda a los católicos “a formar su conciencia de acuerdo con la verdad, de manera que puedan tomar decisiones morales sólidas cuando respondan a estos retos”.
Basado en este documento, en septiembre pasado se realizó un taller en la parroquia St. Leonard, ubicada en el 3318 S. Clarence Ave, Berwyn, el cual estuvo conducido por el obispo John Manz.
En breve entrevista antes del inicio del evento, Manz reiteró que la Iglesia no dice a nadie por quién votar, aunque recomienda que, antes de hacerlo, “deben pensar seriamente, profundizar en su conciencia, conocer a los candidatos y profundizar en el aspecto moral”.
Más allá de ser republicano o demócrata, “debemos saber qué nos enseñó la iglesia desde el punto de vista moral, las cosas que queremos y tienen que ser protegidas”, afirmó.
Derecho a la vida
El documento recoge una gama de temas entre los que se incluyen la guerra, el aborto, la inmigración, la dignidad del trabajo y el derecho de los trabajadores, los indefensos, la solidaridad y el cuidado del Planeta, entre otros.
“Nuestra nación afronta unos retos que requieren decisiones morales urgentes. Somos una nación en guerra, con todo el costo humano que conlleva; un país a menudo dividido por razas y etnias; una nación de inmigrantes que tiene dificultades con la inmigración”, afirma una parte del documento.
“Somos una sociedad opulenta donde demasiadas personas viven en la pobreza; somos parte de una comunidad global que está confrontando al terrorismo y se enfrenta a amenazas urgentes contra el medio ambiente; tenemos una cultura cimentada sobre las familias, en las que algunos cuestionan ahora el matrimonio y la vida familiar”, continúa.
Luego prosigue al abordar un tema clave para la iglesia católica: el aborto. “Nos sentimos orgullosos de apoyar los derechos humanos, pero fallamos, incluso, a la hora de proteger el derecho fundamental a la vida, especialmente de los niños no nacidos”
Guerra, inmigración y más
Para el diácono José Cisneros la discusión de este documento es de gran trascendencia, especialmente para los latinos porque “lo importante no sólo es tener voz, sino también votar para poder cambiar las cosas.”
“Tenemos a un representante que es católico, pero tiene valores contrarios a la Iglesia (en materia de inmigración)”, afirmó Castillo.
Al hablar de su postura en contra de la guerra, Monseñor Manz aludió a unas palabras del papa Pablo IV. “El dijo, si quiere paz, lucha por la justicia”, señaló.
En el documento se insiste en “la obligación de la Iglesia de participar en la formación del carácter moral de la sociedad” como un requisito de la fe católica.
“La fe nos ayuda a ver más claramente la verdad sobre la vida y la dignidad humanas, la cual también comprendemos sobre la razón humana”, indica.
Para los obispos, “la tradición católica, ser ciudadano responsable, es una virtud y la participación en la vida política, es una obligación moral. Como católicos deberíamos ser guiados más por nuestras convicciones morales que por nuestro apego a un partido político o grupo con intereses especiales”, señala la nota.
En su reflexión la Iglesia también anima a los católicos a desarrollar la virtud de la prudencia,” la cual nos permite discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios para realizarlo (CIC, No. 1806).
El bien y el mal
Al hablar de “hacer el bien y el mal”, el documento también expone que “existen algunas acciones que nunca debemos realizar, ni como individuos ni como sociedad porque estas son siempre incompatibles con el amor de Dios y al prójimo”.
Para la Iglesia “la vida es sagrada. Los ataques directos contra los seres humanos inocentes, nunca son moralmente aceptables” y aboga por “los pobres e indefensos”.
“Mientras el bien común abarca a todos, quienes tienen la mayor necesidad merecen ser objeto de una preocupación preferencial. Una manera de evaluar moralmente a nuestra sociedad, es como tratamos a los más vulnerables que viven entre nosotros: los no nacidos, las personas con discapacidad y los enfermos terminales, los pobres y los marginados”, indica el texto.
Para más información visite www.faithfulcitizenship.org





