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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Ordenan 13 hombres para la Arquidiócesis

El Cardenal Francis George, O.M.I. ofreció este mes, en dos ceremonias separadas, el sacramento de la ordenación sacerdotal a 13 hombres que servirán como sacerdotes en la Arquidiócesis de Chicago. El sábado 17 de mayo el Cardenal ordenó a 11 hombres del Seminario de Mundelein, en la Parroquia Santa Juliana, ubicada en el 7201 N. Oketo Ave., en Chicago. Esta es la primera generación desde 1984 que no fue ordenada en la Catedral del Santo Nombre, la cual se encuentra cerrada por reparaciones estructurales.

Los hombres forman un grupo diverso: cinco son originarios de Polonia, dos de Tanzania, dos de México, uno de Colombia y otro de Ecuador.

Su grupo es más joven que otros ordenados en años recientes, con un promedio de edad de 29.6 años.

En otra ceremonia realizada el 29 de mayo en la parroquia de San Juan Cantius, ubicada en el 825 N. Carpenter, en Chicago, el Cardenal George ordenó a dos miembros profesos de los Cánones Regulares de San Juan Cantius, una comunidad religiosa católica romana de sacerdotes y hermanos fundada en la Arquidiócesis de Chicago en 1998. Sus miembros se dedican en el ministerio parroquial a la restauración de lo sagrado en la liturgia, el arte, la música y la historia eclesial.

Juan Pablo Ávila Ibarra, 29

Primera asignación: Santa Inés (St. Agnes), Chicago Heights

Educación: Seminario Diocesano de Aguascalientes, México

Padres: Francisca Ibarra (fallecida) y José Ávila

Primera misa: 6:00 p.m., el 18 de mayo, en San Francis de Roma, Cicero; y a las 6:00 p.m., el 24 de mayo, en Jesús Nazareno, Jesús María, Aguascalientes, México

Como muchos hombres que han escuchado el llamado al sacerdocio, Ávila comenta que fue influenciado por los sacerdotes parroquiales de su tierra. También influyeron su admiración por Santa Edith Stein, Santa Teresa de Ávila, San Ignacio de Loyola y el Papa Juan Pablo II, personas que estuvieron en su pensamiento durante su tercer año de estudios filosóficos en el que intentaba determinar si tenía una vocación sacerdotal. “Concluí que la vocación para el sacerdocio es, y debe ser, como el cristal de una ventana que deja entrar al cuarto cualquier rayo solar pero permanece invisible a todos los demás", escribió en un correo-e. “En otras palabras, un sacerdote es solo un medio que proclama el Evangelio.

El sacerdote debe presentar a Cristo y no presentarse a sí mismo a la comunidad. Entonces me di cuenta que deseaba ser ese cristal que deja entrar a Cristo en los cuartos de las personas”. El cuarto de 10 hijos que tuvieron sus padres, Ávila estudió 10 años en el seminario en Aguascalientes, México, antes de venir a Casa Jesús en Chicago. Se ve a sí mismo como adaptable a nuevas situaciones, al mismo tiempo que dice tener opiniones morales muy sólidas.

“Estoy consciente (de lo que necesito) ser un ejemplo real de Cristo y mi deseo como hombre con valores es servir al pueblo de la Arquidiócesis de Chicago como un sacerdote bueno y santo y ser un puente entre Dios y su pueblo en esta iglesia local”, escribió.

Diego Berrio, 27

Primera asignación: Santa Edna

Educación: Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia

Padres: Stella Barrera y Jairo Berrio

Primera misa: 10:30 a.m., el 18 de mayo, en San Nicolás de Tolentino, en Olympia Fields

De niño, Berrio nunca pensó en convertirse en sacerdote, pero su familia practicó su fe con sencillez y devoción, asistiendo a misa cada domingo, orando cada tarde y viviendo en solidaridad con personas que eran menos afortunadas.

Él cree que eso lo llevó a su vocación, sin embargo, afirma que no escuchó la primera llamada. “Dios no sólo nos llama una vez”, escribió en una reflexión sobre su vocación en el año 2005. “Él nos está llamando continuamente y el descubrimiento de la vocación es un proceso que se lleva a cabo de manera lenta y con discernimiento mientras dejamos que Jesús entre a nuestras vidas. La razón por la que Jesús no cambia la vida de muchos de nosotros es porque somos personas que no queremos ser cambiadas".

Berrio entró a la escuela de leyes al terminar el bachillerato, pero la abandonó para estudiar filosofía cuando comenzó a pensar acerca del sacerdocio.

Después de terminar sus estudios de filosofía, fue aceptado en Casa Jesús, donde estudió inglés y cultura de los Estados Unidos mientras consideraba si debía convertirse en un sacerdote para Chicago.

“El país, la cultura y el idioma que he estado aprendiendo me ayudan a responder a mi llamado”, escribió. “Espero ser parte de esta sociedad como sacerdote en Chicago, donde Dios quería ponerme para cumplir su voluntad y alcanzar los ideales y sueños de ser un instrumento de servicio, un instrumento de cambio

Maciej Galle, 30

Primera asignación: San Esteban Diácono y Martir, Tinley Park

Educación: Universidad Católica de Lublín, tres años de seminario en Chestochova, Polonia.

Padres: María Kiepura y Henryk Galle

Primera misa: 3:00 p.m., el 18 de mayo, en Santa Priscila

Maciej Galle no entró al seminario de manera directa después de terminar el bachillerato en Chestochova, Polonia. En lugar de eso, estudió en la Universidad Católica de Lublin por cinco años, obteniendo grados en derecho canónico y en relaciones públicas.

Su vocación, dijo, fue influenciada por su tío, un sacerdote de Chestochova y por el sacerdote que ministraba en su parroquia cuando él crecía. Para aquellos que desafían su vocación como algo contracultural, Galle afirma que responde, “Necesitamos hombres que sean capaces de mostrar al mundo que hay algo más que lo que tenemos aquí y ahora, y eso es muy satisfactorio”. Él espera traer la “fe, esperanza y caridad”, a las personas a quienes sirve, dijo. Y si tiene tiempo, le gustaría tocar la batería y montarse en su motocicleta.

José María García-Maldonado, 28

Primera asignación: San Silvestre

Educación: Seminario Mayor Diocesano, San Juan de los Lagos, Jalisco, México

Padres: Angélica Maldonado y José María García

Primera misa: 1:30 p.m., el 18 de mayo, en San Leonardo, en Berwyn

García, el quinto de nueve hijos de su familia, escuchó el llamado al sacerdocio a edad muy temprana, entrando el seminario de la secundaria a la edad de 15 años. Completó sus estudios de bachillerato y seminario en Jalisco, México, antes de venir a los Estados Unidos. En el área de Chicago, trabajó por un año en una fábrica en Des Plaines antes de entrar a Casa Jesús para aprender más acerca de la diócesis y aprender inglés.

“Estar aquí en Chicago ha sido una magnífica oportunidad para conocer gente de todo el mundo y de manera muy especial para experimentar la universalidad de la Iglesia católica", escribió García. “En Chicago, Dios es adorado por sus hijas e hijos en muchos idiomas y en el mismo espíritu y todos unidos por la misma fe". El sacerdocio será un desafío, pero García tiene confianza.

“Realmente creo que cuando Dios nos pide hacer algo, Él nos da los medios para lograr su misión", afirmó.

Michal Lewon, 27

Primera asignación: Santa María, Riverside

Educación: Uniwersytet Warminsko-Mazurski, Polonia; Seminario San José

Padres: Miroslaw Lewon y Jadwiga Janewicz

Primera misa: 6:00 p.m., el 17 de mayo, en Santa Constancia

Lewon nació y creció en Polonia, pero reconoce al Padre Eugene Winkowski de Chicago, ahora pastor asociado de la Parroquia Nuestra Señora de la Victoria, el haber cultivado una vocación sacerdotal en su mente. Lewon y su familia pasaron dos años en Chicago en la primera mitad de los 1990’s y asistió a la Parroquia San Wenceslao, donde Winkowski fue asignado. “Él era un párroco muy agradable", afirmó Lewon. Cada mañana cuando se dirigía a la escuela Lewon veía a Winkowski pasear a su perro, y fue entonces cuando comenzó a pensar, “Quizá puedo ser como el Padre Eugene”. La familia se mudó de regreso a Polonia y Lewon continuó sintiendo que estaba siendo llamado. Se sintió especialmente atraído por los trabajos del teólogo Joseph Tischner y su teología inclusiva.

La mayoría que desafía las vocaciones de hombres jóvenes al sacerdocio mencionan el asunto del celibato, diciendo que no es natural, dijo Lewon. “Estoy de acuerdo. No es natural. Todos tenemos energía sexual. Pero también hacemos cosas que no son naturales. Las madres algunas veces se sacrifican a sí mismas en nombre de sus hijos. Quizá los hombres que aman a Dios lo suficiente como para sacrificar su energía sexual son llamados a hacer algo diferente, no mejor que el matrimonio, sino diferente".

Thadeo Mgimba, 33

Primera asignación: Santo Nombre de María

Educación: Escuela primaria y secundaria en Tanzania; Instituto Salvatoriano de Filosofía, Tanzania; Colegio de Tangaza, Kenia; Seminario de San José, Tuite House

Padres: Ereneus Mgimba y Milka Christina Daudi Misonge

Primera misa: 5:00 p.m., el 17 de mayo, en la Parroquia de San Ignacio

Mgimba se sintió atraído por la idea del sacerdocio desde que comenzó a servir como acólito después de su Primera Comunión, a la edad de 9 años. Disfrutaba la misa y memorizaba las Oraciones Eucarísticas, diciéndolas en su cabeza después que el sacerdote las recitaba. Pero también se sintió atraído por la idea de ser doctor así que no estaba seguro qué camino tomar, hasta que una hermana que había sido su maestra, le dijo que podía hacer ambas. Sin embargo, al paso de los años, fue claro para él que lo que Dios quería de él era que fuera sacerdote.

Para sus amigos la cosa no era tan clara. “Recuerdo a algunos de ellos riéndose”, cuenta Mgimba, diciendo que no entendían porqué elegía una vida donde no podría casarse, que tomaría muchos años de educación y que, a sus ojos, no era muy divertida. Pero no fue desalentado por las personas que no entendían, aún en aquel tiempo cuando vino a Chicago y que, como seminarista, tomaba clases en la Universidad de Loyola, donde algunas compañeras estudiantes le preguntaban si era homosexual.

Antes de venir a Estados Unidos, entró a una orden misionera y comenzó sus estudios seminaristas. Pero decidió que su vocación no era el trabajo misionero. Entonces escuchó acerca de la Arquidiócesis de Chicago y de Tuite House, una casa de formación para hombres afroamericanos y africanos que están discerniendo un llamado al sacerdocio. “Soy uno de los beneficiarios de este programa”, dijo. “Pienso que es parte de la providencia de Dios”.

Laurent Mhagama, 33

Primera asignación: San Christopher, Midlothian

Educación: Seminario Misionero Espiritiano, Tanzania; Colegio Tangaza, Kenia; Seminario San José

Padres: Helena Weiner Kayombo y Laurent Mhagama (fallecida)

Primera misa: 11 a.m., el 18 de mayo, en Nuestra Señora de Loreto, Hometown Mhagama fue requerido de manera temporal en su casa en Tanzania debido a una emergencia familiar y no estuvo disponible para entrevista.

Robeth Molina, 38

Primera asignación: Nuestra Señora de la Ayuda Perpetua, Glenview

Educación: Universidad Pontificia en Ecuador

Padres: Mercedes Torres y Segundo David Molina

Primera misa: 25 de mayo, en Nuestra Señora de la Perpetua Ayuda, Glenview

Molina fue un estudiante universitario en Ecuador que francamente no creía mucho en Dios cuando fue a escuchar una reflexión de Michael Cerles, un sacerdote y matemático francés, “Quería escucharlo más como matemático que como teólogo”, escribió Molina en una entrevista por correo-e. “Eso no me interesaba en ese tiempo. … estaba convencido que Dios era un anhelo sentimental e irracional que estaba reservado para conventos y lugares sin mucha luz". Pero esa presentación abrió una “conversación con Dios”, que aún continúa, afirmó Molina. En este diálogo él ha encontrado una verdad inalterable, la cual es la medida de la cultura, dijo, y no al revés.

“(La verdad) es como esas fórmulas constantes las cuales pueden ser probadas y aplicadas en diferentes lugares y circunstancias", escribió Molina.

“Por ejemplo, H2O significa agua. Esa fórmula nos muestra una realidad que no depende del ambiente. De la misma manera, tenemos una verdad que no depende de ninguna novedad en el mundo. Ahora si mi vocación es un llamado a ser testigo de esa verdad, creo que esa verdad está ahí y que esa verdad tiene que decir mucho a este mundo y que es la contribución que nuestra cristiandad puede hacer a él”. Su vocación como sa-cerdote, dijo Molina, es ayudar a la gente a descubrir, o redescubrir, esa verdad esencial.

“Nuestra vocación puede recordar a las personas o devolverlas hacia esa verdad a través de nuestro testimonio y la fidelidad a la verdad”, dijo. “Es un paradigma alentador que nuestra vocación esté colocada en medio del pueblo de Dios".

Marcin Szczypula, 26

Primera asignación: Santos Cirilo y Metodio, Lemont

Educación: Seminario Mayor en Cracovia, Polonia

Padres: Teresa Szczepaniak y Jan Szczypula

Primera misa: 3:00 p.m., el 8 de mayo, en la Parroquia San Blas, Summit

Szczypula sabe a quién dirigirse cuando se trata de encontrar su vocación. “De manera muy especial, estoy agradecido a mis abuelos, padres y hermana que me enseñaron la manera de orar y vivir de una manera cristiana", escribió. “Me atrevería a decir que mi familia fue el primer "seminario" para mi". Su experiencia al venir a un país nuevo le ayudará a entender y ser más sensible a aquellos que no comparten su formación o que vienen de países diferentes, dijo. “Pienso que el desarrollo más explícito en esta área fue mi participación en el Programa de Conciencia de la Frontera durante mi tercer año de teología. Tuve una oportunidad extraordinaria de pasar el descanso del Día de Gracias con otros estudiantes en El Paso, Texas, y experimentar las dificultades de la vida inmigrante". Piensa que todos tienen un llamado de Dios, y el suyo es servir al pueblo de Dios. “Creo firmemente que Dios está utilizando a diferentes personas para darles tareas particulares, para cuidar a su iglesia”, dijo. “En cuanto a mi, quiero responder a la gracia de Dios y dedicarme al ministerio de la Iglesia sirviendo al pueblo de Dios por el resto de mi vida. Espero ser una herramienta en las manos de Dios y traer las Buenas Nuevas donde quiera que vaya".

Grzegorz Wojcik, 27

Primera asignación: Sagrado Corazón, Palos Hills

Educación: Wyzsze Seminarium Duchowne, Kielce

Padres: Janina y Marian Wojcik

Primera misa: 11:00 a.m., el 18 de mayo en San Juan el Evangelista, Streamwood

La vocación de Wojcik estuvo influenciada de manera importante por el Padre Stanislaw Stoklosa, actual párroco del Sagrado Corazón de Jesús, en Sokolniki. “Él fue quien me preguntó “¿Alguna vez has considerado ir al seminario?” y a continuación me invitó a participar en un retiro que se realizó en un seminario”, escribió Wojcik en un correo-e. “Producto de esta pregunta, comencé a pensar seriamente en entrar al seminario”. Cuando algunos pueden considerar una vocación al sacerdocio como algo contra cultural, Wojcik dice que es la cultura la que está desincronizada, no el sacerdocio.

“Cuando las personas me hacen este tipo de pregunta me gustaría decirles que pensaran por un minuto no acerca de mi vocación, sino acerca de la cultura en la cual viven y en todos esos aspectos que esta cultura permite, como el aborto, el consumismo y muchas más. … la vocación al sacerdocio es una cosa normal pero ¿podemos decir lo mismo acerca de la cultura en la que vivimos? Él espera, dijo, introducir “esperanza en las vidas de las personas”.

“Me gustaría traer a Jesús en sus vidas y mostrarles la iglesia como una madre que cuida a todos sus hijos, los presentes y los que se han ido".

Przemyslaw “Peter” Wojcik, 27

Primera asignación: San Francisco Xavier, Wilmette

Educación: Universidad Católica de Lublín, Seminario Metropolitano de Lublín, Polonia.

Padres: Teresa Stasiak y Andrzej Wojcik

Primera misa: 3:30 p.m., el 18 de mayo, en la Parroquia San Juan Brebeuf, Niles

¿Quién influyó en tu vocación y de qué manera?

Tres personas influyeron a Wojcik en su camino hacia el sacerdocio: Su madre, su pastor y el Papa Juan Pablo II. “Seguramente no estaría camino a ser ordenado si no hubiera asistido a las Jornadas Mundiales de la Juventud con el papa o si no hubiera leído sus cartas", escribió Wojcik en un correo-e. “Siempre había algo que me sorprendía acerca de él. Cuando hablaba, sabías que lo que iba a decir estaba dirigido a ti y con la gracia de Dios tú harías algo al respecto. Y así lo hice”. La iglesia, afirma Wojcik, es un faro de luz en una sociedad compleja que con demasiada frecuencia se concentra en la injusticia y la violencia. “Creo que la gente está sedienta de rectitud, verdad y dirección en la vida y es lo que la Iglesia católica ha ofrecido por más de 2,000 años”, dijo Wojcik. “Como pueblo de un nuevo milenio, necesitamos esperanza en Cristo que tiene el poder de llevarnos a través de cualquier peligro y traernos sanos de regreso a casa. Por lo tanto, al enseñar ese mensaje de esperanza intentaré, con amor y cuidado, acercar a las personas a Dios y enseñarlas a reconocer que Cristo siempre está presente en sus vidas.

A continuación los dos hombres que fueron ordenados en San Juan Cantius, el 29 de mayo.

El Padre Hermano Bartholomew Juncer, S.J.C., nació en Waukegan, IL, hijo de John V. y Florence M. (antes Pudlo) Juncer. Asistió a la Parroquia San Bartolomeo en Waukegan y se graduó de la Escuela Primaria San Bartolomeo y del Seminario Quigley Norte. Obtuvo un grado de Licenciatura en Teología y otra en Artes de la Comunicación y una Maestría en Educación Religiosa de la Universidad de Loyola en Chicago, y una Maestría en Administración de la Universidad de DePaul. El Padre Juncer celebrará su primera Misa en la Parroquia San Juan Cantius el domingo, 1º de junio a las 12:30 p.m. Continuará sirviendo en esa parroquia después de su ordenación.

El Padre Hermano Anthony Rice, S.J.C., nació en Tuscaloosa, AL., hijo del difunto James William y Margaret Jiménez Rice. Asistió a la Parroquia Espíritu Santo en Tuscaloosa y se graduó de la Escuela Primaria Espíritu Santo y de la Secundaria Tuscaloosa. Obtuvo su grado de Licenciatura en Educación Secundaria / Historia y una Maestría en Personal para la Atención de Estudiantes de la Universidad de Alabama. El Padre Rice celebrará su primera Misa el domingo, 1º de junio en la Parroquia St. John Cantius. Será asignado a la Iglesia San Pedro, en Volo, IL., después de su ordenación.