Ciudadanos de Chicago ven al papa como ‘una persona de verdad’
Cuando el Papa Benedicto XVI bajó las escaleras del Boeing 777, de Alitalia, nombrado “Pastor uno”, por reporteros y controladores de tráfico aéreo (y que lo trajo a él y a su comitiva de Roma el 15 de abril), fue recibido por estudiantes católicos cantando "Happy Birthday", por el personal militar y los miembros de sus familias ondeando banderas oro y blanco del Vaticano y por una cálida bienvenida del Presidente George W. Bush y la Primera Dama, Laura Bush.
Docenas, si no es que cientos, de ciudadanos de Chicago agregaron sus voces a esta cálida bienvenida al Papa Benedicto durante su visita de seis días a Washington, D.C. y Nueva York.
El más prominente de estos ciudadanos era el Cardenal George, quien como presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, estuvo entre los primeros en saludar al papa en la pista de la Fuerza Aérea Andrews, en Maryland.
Por otro lado, los seis obispos auxiliares de Chicago viajaron a Washington para la reunión del papa con los obispos de la nación el 16 de abril en la iglesia-cripta de la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción. Fueron invitados a la ceremonia de la bienvenida formal que se llevó a cabo esa mañana en el Jardín Sur de la Casa blanca, una ceremonia que incluyó a más de 12,000 invitados, y la mañana del 17 de abril se unieron al papa para celebrar Misa en el Estadio Nationals, en Washington.
Todos los eventos en Washington D.C. se realizaron bajo un cielo azul soleado, que sirvió como un espectacular telón de fondo.
Palabras de “aliento”
Para el obispo auxiliar George Rassas, la ceremonia en la Casa Blanca fue uno de los puntos importantes, con toda la “pompa y circunstancia” incluida: Se tocaron los himnos nacionales de E.U. y del Vaticano, ambas banderas estaban ondeando en lo alto, la soprano Kathleen Battle cantó “Nuestro Padre”, además de las declaraciones del Presidente Bush y el Papa Benedicto.
“Realmente no se les pasó ningún detalle", comentó el obispo Rassas.
En cuanto a la reunión del papa con los obispos, Rassas comentó que el papa fue "alentador".
En los comentarios hechos después del servicio vespertino del 16 de abril, el Papa Benedicto se refirió a la generosidad de los católicos estadounidenses, así como al sentido de fe común en los Estados Unidos.
“Permítanme expresarles mi aprecio personal por las muchas formas de asistencia humanitaria proporcionadas por los católicos estadounidenses a través de Caridades Católicas y otras agencias”, dijo el papa. “Su generosidad ha dado fruto en el cuidado mostrado por los pobres y los necesitados, y en la energía que se ha invertido en construir la red nacional de parroquias católicas, hospitales, escuelas y universidades. Todo esto conforma una magnífica razón para dar gracias.
Estados Unidos es también una tierra de gran fe. Su pueblo es notable por su fervor religioso y se muestran orgullosos de pertenecer a una comunidad de culto. Tienen confianza en Dios, y no dudan en incluir argumentos morales con profundas raíces bíblicas en el discurso público. El respeto a la libertad de religión está profundamente arraigado en la conciencia estadounidense, hecho que ha contribuido al atractivo que este país representa para generaciones de inmigrantes que buscan un hogar donde poder adorar libremente de acuerdo a sus creencias".
Sin embargo, el obispo Rassas señaló, que el papa también retó a los obispos en su papel como pastores de los fieles.
“Aún cuando es verdad que este país está marcado por un espíritu religioso genuino, la sutil influencia del secularismo puede sin embargo, matizar la manera en que la gente permite que su fe influya en su conducta”, afirmó el Papa Benedicto. “¿Es consistente profesar nuestras creencias en la iglesia el domingo y luego, durante la semana, promover prácticas comerciales o procedimientos médicos contrarios a esas creencias?¿Es consistente para los católicos practicantes ignorar o explotar a los pobres y marginados, promover conducta sexual contraria a las enseñanzas morales o adoptar posturas que contradicen el derecho a la vida de cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural? Cualquier tendencia para tratar la religión como una cosa privada debe ser resistida. Sólo cuando la fe impregna todos los aspectos de sus vidas, los cristianos se vuelven verdaderamente abiertos al poder transformador del Evangelio".
Pero aún estas palabras de reto fueron dichas con un tono alentador, afirmó Rassas.
El padre vicentino Dennis Holtschneider dijo que se sintió motivado por el mensaje del Santo Padre a los educadores católicos.
Holtschneider es presidente de la Universidad DePaul en Chicago, la universidad católica más grande en los Estados Unidos.
“El momento en que suplicó a las órdenes religiosas no renunciar a sus escuelas, fue un momento poderoso”, dijo Holtschneider. “Un poco de aliento te lleva muy lejos. Es estupendo que el papa nos aliente y nos dé las gracias".
Holtschneider también señaló que el Papa Benedicto habló tres veces de asegurarse que el pobre tenga acceso a la educación católica. Eso es algo que considera muy importante, pues DePaul ha sido tradicionalmente una escuela para estudiantes que son la primera generación en su familia que asiste a la universidad. Aún cuando su prestigio (y sus colegiaturas), se ha elevado en años recientes, mucho de la ayuda financiera de DePaul está destinada a aquellos estudiantes que son los primeros en su familia en asistir a la universidad.
En el tema de la identidad católica, un tema que algunas veces ha provocado una discusión beligerante entre las universidades católicas y la jerarquía católica por al menos 20 años, el Santo Padre “tuvo una agradable manera de atenderlo", dijo Holtschneider.
“Dijo que tenemos que asegurarnos que los estudiantes puedan encontrar siempre un lugar de fe en nuestros campuses", refirió. “No pueden utilizar la libertad académica como una excusa para limitar a los estudiantes a encontrar la máxima verdad.
Holtschneider dijo que ya ha planeado una serie de tres reuniones en DePaul: con el consejo de administración, con el cuerpo académico y con la comunidad universitaria en general, para discutir los cambios que deberían hacerse a la luz de las palabras del Papa Benedicto.
Reverencia, entusiasmo
El Padre Michael Boland, presidente y administrador de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Chicago, estuvo en Washington, D.C., para una reunión de Caridades Católicas de E.U.A., y fue invitado también a la Casa Blanca a la ceremonia de bienvenida y a la Misa en el Estadio Nationals, una Misa a la que también asistió su hermano, el Padre Jeremiah Boland, párroco de la Parroquia de la Sagrada Familia en Roosevelt Road.
“Ver al presidente y al Santo Padre juntos en la Casa Blanca fue chévere", dijo el padre Michael Boland.
Boland agradeció el asentimiento dado a Caridades Católicas en la charla con los obispos, y le impresionó la reverencia y entusiasmo que vio alrededor de él durante la Misa.
Para el Obispo Thomas Paprocki, la visita ofreció su tercera oportunidad de saludar al Papa Benedicto de manera personal, desde que se convirtió en papa. El obispo Paprocki vio al papa cuando dirigió un peregrinaje a Roma durante la Semana Santa en el 2007 y de nueva cuenta en enero, cuando el papa realizó una audiencia para los participantes del simpósium sobre el 25o aniversario del Código de Derecho Canónico.
Durante su visita, el Papa Benedicto pareció disfrutar de la atención que recibió, especialmente de las personas jóvenes.
“Parece muy entusiasta”, comentó el Obispo Paprocki. “Tiene muy buen espíritu. Cuando llegó a la Misa la multitud parecía llenarlo de energía. La gente lo saludaba y él les respondía ondeando el brazo".
Amado por la juventud
Más jóvenes de Chicago vieron al papa en Nueva York que en Washington, D.C., ya que hubo más boletos disponibles para Chicago en la Misa del 20 de abril en el Estadio de los Yanquis.
Patsy Laird, de 16 años de edad, de Arlington Heights, viajó con un grupo de nueve jóvenes mujeres y asistió el 19 de abril al rally juvenil en Yonkers, así como a la Misa.
“Era simplemente maravilloso”, dijo Laird, una estudiante de primer año de la Academia Willows, en Des Plaines. “Él es el líder de nuestra fe. Esta es una oportunidad que sucede una sola vez en la vida".
Rich Meyer, director del Colegio Preparatorio Northridge, una escuela para muchachos fundada por miembros del Opus Dei, se apresuró a incluirse cuando se discutió la oportunidad de llevar a un grupo de estudiantes a Nueva York para la Misa con el papa (aún cuando tenía que obtener nombres, fechas de nacimiento, direcciones y un compromiso para hacer (y pagar por) el viaje a los organizadores en un lapso de 24 horas a partir de que les informaran que podían ir.
Terminó con un grupo de cerca de 65 estudiantes y 14 chaperones. No pudiendo encontrar habitaciones de hotel, el grupo durmió en el piso del centro parroquial en la Parroquia de San Pablo, el Apóstol, en Manhattan.
“Les dijimos que este era un peregrinaje y que habría cosas que no serían fáciles", dijo Meyer, agregando que sugirió a los hombres jóvenes que ofrecieran sus penurias en solidaridad con las intenciones del papa.
Para muchos de los estudiantes, comentó Meyer, la verdadera lección del peregrinaje no fue el hecho de que decenas de miles de personas viajarían para ver al sucesor de San Pedro. Fue que el Papa Benedicto, el vicario de Cristo, es una persona de verdad, no un personaje virtual que no habita el mismo mundo que ellos.
“Cuando lo vieron en persona, pudieron ver su humanidad", dijo.


