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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Sacerdotes por la Justicia siguen la lucha por reforma migratoria

Texto: Clemente Nicado

A sus diferentes acciones a favor de los inmigrantes, se suma ahora talleres prácticos para que los indocumentados conozcan sus derechos al caer en una redada por parte de las autoridades de inmigración.

Tras el fracaso en el Congreso Federal de una reforma migratoria que sacara de la sombra a millones de inmigrantes, los Sacerdotes por la Justicia en Illinois están decididos a continuar este 2008 al lado de los indocumentados, bajo el amparo de la doctrina social de la Iglesia Católica.

Mas allá de participar en marchas, vigilias y oraciones, párrocos de distintas iglesias de Chicago y suburbios están ofreciendo talleres prácticos para que los inmigrantes indocumentados puedan defender sus derechos durante las redadas.

Elena Segura, directora de la Campaña Católica por una Reforma Migratoria, dijo que la información que se ofrece en las misas a los inmigrantes indocumentados y al resto de los feligreses se hace enmarcada en la postura de la iglesia católica que fue refrendada por la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos (USCCB) en 1995.

Segura indicó que la acción educativa, que incluye la transmisión de videos sobre el problema migratorio, está dirigida a dos tipos de grupos: Por una parte, a los inmigrantes indocumentados y sus familias y, por otra parte, a los no inmigrantes (anglosajones) en aras de educar a toda la sociedad sobre el problema.

De modo que la información del drama que viven cientos de inmigrantes en el país por no disponerse aún de una reforma migratoria se ofrece en español e inglés.

“Lo hacemos (el apoyo a los inmigrantes indocumentados) desde la doctrina de la iglesia que enfatiza en la dignidad humana, que nos protege como seres humanos, porque todo humano ha sido creado a la imagen y semejanza de Dios”, afirmó.

El padre Brendan Curran, párroco de la iglesia San Pío V y miembro del grupo de 200 Sacerdotes por la Justicia, aseguró que se trata de un nuevo paso para proteger a los inmigrantes ante el incremento de redadas y deportaciones de indocumentados que ha dado al traste con la dolorosa separación de familias.

A los sacerdotes también se sumó un grupo de hermanos y hermanas religiosas que cerraron filas a favor del “respeto a cada vida humana” y en el objetivo del clero de tocar los corazones y eliminar todo vestigio de odio y discriminación en contra de los inmigrantes.

“Nuestra esperanza es que el Congreso regrese a su compromiso de negociar una reforma comprensiva con un rostro humano. Sabemos que en las actuales circunstancias (año electoral) eso no va a cambiar, pero continuaremos educando a la comunidad católica en el cómo y el porqué estamos en esta situación”, indicó Curran.

Dramatización de redadas

La iglesia San Pío V, junto a otras de la ciudad, ya realizó una suerte de dramatización en sus respectivas misas sobre cómo deben actuar los inmigrantes indocumentados en caso de que sean sorprendidos por una redada de agentes de inmigración.

Los protagonistas de ese drama ficticio son los propios feligreses (en caso de San Pío, el Grupo de Acción Social) que durante una misa hicieron de agentes de Inmigración y de inmigrantes indocumentados para mostrar a los demás la mejor manera de actuar en una situación de redada.

“Tenemos que asegurarnos que las personas indocumentadas sepan sus derechos donde quieran que se encuentren, ya sea en el trabajo o en su casa”, señaló.

Para ganar en efectividad, se apela a la experiencia de algunas organizaciones comunitarias, como Proyecto Resurrección, que están más al tanto de los aspectos legales del complejo tema, según informó Marilú González, quien trabaja en este proyecto educativo para la Campaña Católica por una Reforma Migratoria.

“Estamos haciendo énfasis en la justicia social, y le hablamos a las familias a partir de nuestro llamado pastoral”, precisó.

En el 2005 la USCCB estableció formalmente su firme compromiso al lado de los indocumentados al lanzar la Campaña Católica para la Reforma Migratoria: Justicia para los Inmigrantes donde se delineó la postura de la iglesia al respecto.

Como resultado de este paso, los obispos de Illinois emitieron una declaración en la que afirman que “los inmigrantes indocumentados son nuestros amigos, nuestros vecinos” para abogar por una “justa respuesta a una reforma migratoria” como una manera de reconocer que “somos una sola familia humana”.