Preparan 4to Encuentro de Jóvenes hispanos de la Arquidiócesis de Chicago
Con el objetivo de tener una relación más personal con Jesús, el ministerio hispano de la Arquidiócesis de Chicago inició la preparación para el 4to Encuentro de Jóvenes Adultos, cuya celebración está prevista para agosto del 2008.
“Se trata de concluir una larga jornada que nos lleve hasta la definición de un plan común de pastoral juvenil para la evangelización de los jóvenes hispanos en la Arquidiócesis de Chicago”, dijo Jorge Rivera, director de este departamento.
Los trabajos preparativos y de planeación, que comenzaron el sábado 17 en la Universidad de De- Paul, se centraron en proveer información a líderes animadores de diferentes parroquias, a quienes se les hicieron presentaciones en torno al estos tipos de encuentros iniciados en agosto del 2000, dijo Emma Vargas, encargada de las comunicaciones para promover este evento.
“La Pastoral Juvenil Arquidiocesana invitó a todos los que realizan esfuerzos para evangelizar a jóvenes a incorporarse orgánicamente, a un caminar común. Animando a otros jóvenes de una manera mística, con espíritu eclesial en el respeto y la aceptación de la diversidad de metodologías y carismas”, afirmó.
Para este ministerio, encuentros de estas características son de gran importancia para la Arquidiócesis de Chicago que cubre un área de aproximadamente 1.2 millones de latinos, el 50 por ciento de ellos son menores de 30 años, precisó Rivera.
Allí es donde la Pastoral Juvenil Hispana (LA RED) trabaja en detectar y formar líderes; encontrar elementos que deben configurar la búsqueda de un proyecto común para la evangelización de los jóvenes, dijo Vargas.
Dentro de la Arquidiócesis de Chicago existen 6 vicariatos y la Mesa de la Red se forma por representantes de cada vicariato. Esperamos ver presencia de la Iglesia, especialmente de los jóvenes comprometidos, en los diversos ambientes juveniles.
La Iglesia Católica cuenta ya con una escuela de formación para jóvenes hispanos latinoamericanos en la Universidad de DePaul, que comenzó el pasado año y que tiene como misión formar asesores y animadores jóvenes para llevar a cabo el gran desafío de la evangelización.
“Debemos llevar la buena nueva a todos los lugares de la humanidad, en cualquier medio y latitud y por su influjo, trasformarlas a partir de adentro y hacer nueva la propia humanidad”, comentó.
A juicio de Vargas, la iglesia se encuentra ante el desafío de evangelizar a una generación con características diferentes a las generaciones anteriores. Se trata de una generación formada por la imagen, acostumbrada a los estímulos constantes para mantener su atención. Una generación para quien el sentir es más importante que el pensar. Una generación que a veces tiene un Yo muy fragilizado, con aversión a los compromisos a largo plazo, abierta a la dimensión espiritual de la vida y que frecuentemente rechaza la religión institucionalizada.
Es importante que toda la comunidad sepa de este trabajo y lo estimule y apoye de manera concreta en las comunidades parroquiales. Hoy muchos grupos de jóvenes carecen del necesario apoyo institucional para poder seguir adelante con sus trabajos de formación y crecimiento en la fe.


