Canto boricua a la Madre de la Divina Providencia
La iglesia Maternity BVM celebró una magna misa que estuvo matizada por la presencia del Arzobispo de San Juan, Monseñor Roberto González. Otras 12 parroquias de la ciudad también celebraron la fecha con sendas misas dedicada al ícono religioso.
Milton Rodríguez le puso un reto titánico a su virgencita de la Providencia. Pidió que intercediera en la separación familiar en su comunidad, que apaciguara la rebeldía de los hijos contra los padres y que, en cambio, abriera el camino hacia la comunicación y la paz.
Llegado el momento de orar en la iglesia Maternity BVM, de Humboldt Park, el diácono de 60 años pidió a la Patrona de Puerto Rico que pusiera su mano para terminar con las guerras, el hambre, las drogas y la violencia que enluta a las familias de este barrio en el oeste de la ciudad.
Rodríguez, un ferviente católico que se asentó en Chicago hace cuatro décadas, figuró entre quienes hicieron derroche de fe y le cantaron a la Madre de la Divina Providencia durante una misa celebrada el 16 de noviembre y que tuvo a un invitado muy especial: el Arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves OFM.
Fue una misa festiva, donde la lectura de los pasajes bíblicos se combinaron con musica que animó a los feligreses a batir las palmas y mover su cuerpo.
La congregación no ocultó su entusiasmo de contar en esta fiesta a la Providencia con la presencia del Arzobispo González, quien tampoco escondió su emoción por estar con los suyos, en ese “pedacito de patria” donde residen alrededor de 145,000 puertorriqueños que emigraron de la Isla o nacieron en este país.
“Un saludo y un abrazo desde nuestra isla borinqueña, siempre bella y hermosa”, dijo González arrancando el aplauso de los asistentes, para luego lanzar una nota de su buen sentido del humor: “Quise traer una cajita con el sol de Ponce, pero sí les traigo el cariño y el calor de su Patria”, afirmó.
Luego hizo un recuento de la devoción de los boricuas por la Virgen de la Providencia que se remonta al siglo XIX y que tiene una fecha clave en 1969, cuando oficialmente fue declarada “Patrona Principal” de Puerto Rico haciendo crecer sus adeptos de compatriotas dentro y fuera de la isla.
“Somos un solo pueblo, una sola nación, de un solo padre...Aunque estemos en diferentes partes del mundo, nos une esos vínculos de sangre, culturales y de amor... Somos un pueblo a favor de la amistad, el perdón y la unidad”, afirmó.
La devoción reunió en esta parroquia a personas que sólo tenían en común su fe por la misma figura maternal: Además del Arzobispo de San Juan, allí estuvieron líderes religiosos y laicos, fieles católicos, políticos y “gente del barrio” que le cantaron y pidieron de todo a la Madre de de Dios.
Comunidad católica en Chicago
La historia de la comunidad católica boricua en Chicago comienza justo con la llegada de una gran ola migratoria en la década de los 50 que, según varias fuentes, se asentaron en torno a lo que es hoy la catedral del Sagrado Nombre.
Pero el desarrollo urbanístico hizo que se mudaran luego a Humboldt Park donde las iglesias se convirtieron en santuario de la comunidad puertorriqueña, abriendo sus puertas a feligreses boricuas.
“Al principio no fue fácil (asimilarlos), porque la presencia boricua era nueva, pero una vez que se afianzaron como comunidad en el vecindario, se comienza a desarrollar iniciativas para apoyarlos, entre ellos los Caballeros de San Juan, que tuvieron los primeros bancos que prestaban dinero a los hispanos”, dijo el padre Claudio Díaz, director de la Oficina del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Chicago.
Según Díaz, quien resultó el primer puertorriqueño ordenado como sacerdote en la ciudad en 33 años, la Parada Puertorriqueña comenzó como fiestas patronales en honor a San Juan Bautista.
“Luego esto evolucionó en una celebración civil, manteniendo su esencia religiosa, con una misa en la semana de festejo”, indicó Díaz, quien acompañó a González durante su primera visita de carácter pastoral a Chicago.
A juicio del diácono Rodríguez, la celebración de la Virgen ha disminuido quizás en número de participantes en comparación con otros años, debido al fenómeno de desplazamiento que ha azotado a este enclave puertorriqueño debido al alto costo de la vida, lo cual ha motivado que muchas familias se vean obligadas a mudarse a otros vecindarios.
“El desplazamiento ha afectado en parte, pero ya está levantando otra vez, particularmente en los últimos dos años, cuando hemos visto un creciente número de feligreses que participan en las misas de la Providencia”, afirmó.
Un total de 13 parroquias de la ciudad organizaron misas a la venerada figura en torno al 19 de noviembre, el día oficial de la celebración y que se hizo coincidir con el descubrimiento de la Isla del Encanto.


