Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

Logan Square: La lucha contra el desplazamiento

Texto: Clemente Nicado

A través de su Campaña Católica de Desarrollo Humano, el Arzobispado da su modesto aporte financiero para detener este fenómeno social que afecta en Chicago a miles de personas de bajos recursos.

Después de todo lo que pasó, María González se resiste a creer que haya sobrevivido a la embestida del costo de vivir en Logan Square y al dramático desplazamiento del barrio que está provocando este fenómeno.

Como muchos ahora, esta mexicana vivió en constante miedo de no poder pagar cada mes una renta estratosférica y verse en el desamparo.

“A pesar de tener tres trabajos, apenas me alcanzaba para pagar la renta, de $1000 al mes. Para comer y tener ropa, incluso pagar la luz y el gas, tenía que recurrir a la iglesia o a Caridades Católicas, narró la mujer.

Pero el calvario que sufrió González por no tener los recursos para vivir en una vivienda adecuada, también lo sufren cientos de familias que se ven obligadas a dejar sus barrios para adentrarse en un mundo de inestabilidad.

Con un pie en la calle -ella y su hija de 12 años- y la angustia de un futuro incierto, la mujer de 50 años de edad siguió luchando para no convertirse en otra víctima del “gentrification”, como se conoce este fenómeno del desplazamiento que azota a muchos barrios de la ciudad.

“He visto a muchos llorar porque han tenido que abandonar Logan Square después de vivir aquí por mucho tiempo. Es triste lo que está pasando”, dijo González, quien cuida enfermos, hace labores de limpieza y trabaja de voluntaria en la iglesia de San Silvestre.

Pero la vida de González dio un giro rotundo e inesperado al acogerse a un programa de la ciudad de Chicago que ayuda con el pago de la renta a familias de bajos recursos y cobijarse bajo la sombrilla de Logan Square Neighborhood Association (LSNA), una organización sin fines de lucro que lucha por revertir esta tendencia.

Luchar contra la crisis

John McDermott, Organizador de Vivienda de LSNA, pone sobre la mesa cifras contundentes para demostrar el cambio dramático que se vive hoy en el barrio.

“Hace 15 años, la mayoría de los compradores de casa en Logan Square eran personas de ingresos bajos o moderados. Ahora este grupo representa el 15 por ciento de los compradores de casa. El resto son de ingresos medios o altos”, señaló.

Casi diariamente, McDermott recibe llamadas o se entera de alguien cuya casa corre peligro de ser embargada por el banco, está muy atrasadas en el pago de la hipoteca o simplemente no tiene capacidad para pagar una renta de 600 o más mensuales.

Lo mismo sucede en las iglesias del barrio donde acude un creciente ejército de desamparados en busca de ayuda de todo tipo, incluyendo de la vivienda, dijo por su parte Delia Ramírez, vicepresidenta de LSNA y presidente de una organización que también provee servicios comunitarios en el vecindario.

“Muchos a donde primero recurren es al pastor de su iglesia, por eso trabajamos en coordinación con parroquias del barrio para unir fuerzas en una misma dirección”, afirmó.

Ramírez estima que en Logan Square, donde se atienden a miles de desamparados al año, muchos de los afectados pertenecen a una misma familia.

“Todos los días es una pelea distinta, gente que te dicen, hoy es mi último día de pago. Esto está afectando también a muchos niños que se ven obligados a dejar su barrio, sus amigos, la escuela y vivir en un albergue o un suburbio lejano”, dijo Ramírez.

Frente a una crisis de impacto social impredecible, LSNA lanzó varias estrategias para ayudar a las familias a mantenerse en Logan Square.

Una de ellas es ayudar a las familias acogerse a programas ya establecidos como el Low Income Housing Trust Fund, mediante el cual la Ciudad de Chicago subvenciona la renta de los necesitados, así como la conocida Sección 8, que prioriza a los inquilinos como la primera opción de compra de ciertos edificios cuando su propietario quiere venderlo.

Según Ramírez, la renta mensual de un cuarto en Logan Square podría llegar a $700; de dos habitaciones alcanzaría los $1000 y de tres, entre $1100 y $1300. Los precios de inmuebles oscilan entre $275,000 a medio millón con impuestos que llegan a los $6,000 anuales.

Con el Low Income Housing Trust Fund (Fondo de viviendas para vecinos de bajos ingresos) personas como María González sólo pagarían poco más de $300, el resto de la renta corre a cuenta de la Ciudad a través de este fondo.

Al mismo tiempo, LSNA trata de desarrollar condominios en lotes vacantes, particularmente en la avenida Armitage, para lo cual impulsan varios proyectos de construcción de apartamentos asequibles para la gente de menos ingresos.

La ayuda de la Arquidiócesis

A sabiendas de que las consecuencias de dejar el barrio por falta de recursos sería devastador para muchas familias, LSNA funge como un salvavidas para muchos residentes en peligro de ser desplazados por no poder afrontar el costo de vida.

Dirigentes y voluntarios de la organización no paran de luchar. Le salen al paso a desarrolladores que levantan más y más condominios que luego quieren vender a precios de lujo, tocan puertas y hablan con vecinos, protestan para detener el desplazamiento y desarrollan iniciativas para crear más conciencia del grave problema en el vecindario.

Sin embargo, los recursos para desarrollar todo este trabajo comunitario “nunca son suficientes”, al decir de varios entrevistados. En este contexto, la Arquidiócesis de Chicago otorgó una donación de $40,000 a LSNA de un monto total de medio millón de dólares que este año concedió a un grupo de organizaciones vecinales y no lucrativas que van al auxilio de las familias más vulnerables.

Al explicar esta ayuda, Elena Segura, directora de la Campaña Católica de Desarrollo Humano de la Arquidiócesis de Chicago dijo que en los últimos ocho años se han recaudado ocho millones y que se trata del Programa Oficial de Justicia Social de la Conferencia Católica de Obispos de Estados Unidos.

“Estamos respondiendo a las necesidades de los pobres desde la perspectiva de la fe y de nuestro bautismo y, mediante esta Campaña, estamos en el campo de atacar las causas de la pobreza. Esto lo hacemos a través de cambios estructurales”, afirmó.

Segura dijo que en Logan Square, “la gente pobre se organiza y trata de responder a esta crisis provocada por el desplazamiento”.

Tanto McDermott como Ramírez agradecen el apoyo. “Nunca tenemos los recursos suficientes, pero la ayuda de la Campaña Católica es muy importante para nuestro trabajo y es otro voto de confianza para lo que estamos haciendo en aras de ayudar a la gente más necesitada”, indicó.