“Bienvenidos” a la Arquidiócesis de Chicago…
Todavía recuerdo con suma alegría la Noche de Gala más reciente. El pasado 6 de Julio pudimos reconocer y celebrar la acción del Espíritu Santo a través de la asistencia de casi 1,000 líderes laicales, sacerdotes, diáconos y religiosas que luchan incansablemente por el ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Chicago. Me sentí profundamente honrado y agradecido por la presencia de los hijos de Dios en el hotel Hilton Tower’s, en la avenida Michigan. La celebración se llevó a cabo sin complicaciones y en un espíritu de santa alegría. El año próximo estaremos celebrando el décimo aniversario de este evento, así que pendientes.
Durante esa semana de la Noche de Gala me encontraba envuelto en otro proyecto arquidiocesano, el programa “Bienvenidos”. La oficina de Ministerio Hispano, adjunto con el Obispo Don Gustavo García-Siller y la asistencia del Padre Jeremy Boland de la oficina de sacerdotes externos, respondiendo a la presencia de los hispanos en la arquidiócesis (42% de los católicos en nuestra iglesia local son de origen latino), identificó la necesidad de crear un programa piloto que la diera la bienvenida a sacerdotes de origen hispano procedentes de su país de origen. En un deseo por darles un recibimiento formal e intencional, quisimos de igual manera darles las herramientas necesarias para que su transición fuese más llevadera, informada y humanizada.
Comenzamos el programa con una orientación cultural sobre la antropología del país, sobre las infraestructuras de la Arquidiócesis y de una parroquia en los Estados Unidos. Discutimos los diferentes elementos de nuestra arquidiócesis desde las diversas oficinas y sus funciones, programas ministeriales, directores, movimientos hasta demás partes que la forman. Dentro del proceso de formación cultural compartimos un entendimiento claro y pastoral de cómo se trabaja en “pastoral de conjunto”, el trabajo con laicos, diáconos permanentes, administradores parroquiales, coordinadores de programas y demás agentes que forman la pastoral en la realidad que ellos desean servir. Enfatizamos la importancia del inglés para que puedan ser mejores instrumentos y efectivos agentes pastorales para todos. Tratamos de darles un sentido de pertenencia a esta iglesia de Chicago y, al mismo tiempo, reconocer de donde son y sus posibles contribuciones a esta realidad.
El lema del programa “Bienvenidos” lo fue “Continuamos construyendo la casa del Señor en la Arquidiócesis de Chicago”. Ciertamente fue una experiencia intensa e informativa donde los participantes se entregaron a varias horas de presentaciones, seminarios, momentos de oración, un día de retiro, la eucaristía diaria y hasta recorridos para conocer mejor la cuidad. Algunas de los títulos de las charlas fueron “Viviendo en una parroquia Americana”, “Ministerio en los vicariatos”, “Entendiendo las dificultades culturales: La América Latina y Norte América”, “La espiritualidad del sacerdote”, “La comunicación en la Arquidiócesis” entre otras. Los participantes tuvieron la oportunidad de ver los fuegos artificiales desde el parque del Milenio en la víspera de 4 de julio, y participar en una misa bilingüe en una parroquia cercana al centro en la mera fiesta de la independencia de los Estados Unidos. Aunque el programa se diseñó con la intención de que fuese muy completo, fueron los sacerdotes quienes con su presencia e interacción enriquecieron la experiencia haciéndola todo un éxito. Con su energía, entusiasmo e ilusión hicieron que la semana pasase veloz y justificaron que el programa se llevase a cabo nuevamente en el futuro.
Los sacerdotes participantes trajeron una energía positiva al programa. No ocultaban su entusiasmo al sentirse parte de la historial pastoral de la iglesia. Varios expresaron sorpresa por el tamaño, los programas y sistemas de la arquidiócesis y del ministerio Hispano. Identificaron las diversas bendiciones y desafíos de nuestra iglesia local. Sintieron que la conexión a todos los niveles de nuestra realidad, desde la base, la parroquia y las oficinas arquidiocesanas era necesaria para expresar la unidad del cuerpo de Cristo y funcionar de una manera más eficaz en una pastoral más intencional, inclusiva e informada para el pueblo. Su sentido del humor fue evidente especialmente cuando se habló de las diferencias culturales no-solo entre realidades hispanas y no hispanas sino entre los latinos mismos. Sus rostros se iluminaron con el gran espectáculo de fuegos artificiales del 4 de julio, percatándose en la gran variedad de la arquitectura de nuestra gran cuidad de Chicago. Dieron la impresión de sentirse en casa...
Siempre ha sido una preocupación mía el que nuestros sacerdotes externos se sientan apropiadamente bienvenidos, no como meros trabajadores en una “fábrica de sacramentos” sino como agentes pastorales, vehículos sacramentales y colaboradores en la viña del Señor, encarnada en este caso en nuestra iglesia de Chicago. Es justo y necesario que se les muestre la realidad donde van a vivir para que puedan funcionar bajo expectativas claras y, de esa manera convertirse en participantes activos, líderes espirituales de la realidad donde los ha llamado Dios. Creo que en la medida en que nuestros sacerdotes se preparen, informen y enriquezcan así también se nutre, enriquece y crece nuestro pueblo.
Como indicamos al principio, el próximo verano traerá muchos eventos del ministerio Hispano, entre ellos la décima celebración del banquete arquidiocesano, Noche de Gala (no se la pierdan) y el programa “Bienvenidos 2008”. ¡Qué todas estas iniciativas sean para la gloria de nuestro Dios Todopoderoso y que asistan en la salvación de sus hijos!





