El Papa Benedicto XVI en el Día Mundial
de la Juventud, 2005
Sobre el río Rin, en Colonia, Alemania, se erige una de las grandes catedrales del mundo. De gran importancia en la historia de la Iglesia alemana, esta catedral gótica conocida en el mundo como el Santuario de los Magos, aquellos tres "hombres sabios" que vinieron del este trayendo obsequios de oro, incienso y mirra, para rendir honores al recién nacido Salvador en Belén.
Este mes, miles de jóvenes de todo el mundo van a estar en Colonia para observar la celebración del Día Mundial de la Juventud. Más de 500 personas de Chicago viajarán como peregrinos arquidiocesanos y cientos más estarán patrocinados por otros grupos de la arquidiócesis. Estoy deseoso de estar con ellos y participar en los eventos que se realizarán, celebrar los sacramentos de Penitencia y la Sagrada Eucaristía, además de dar algunas de las charlas.
El Día Mundial de la Juventud es un legado del fructífero pontificado del Papa Juan Pablo II. Durante los pasados veinte años se ha realizado esta celebración en diferentes partes del mundo, reuniendo a millones de jóvenes católicos para orar, aprender acerca de la fe, acerca de cómo se expresa dicha fe en las enseñanzas de la Iglesia y también para celebrar con el Papa. Alguna vez se dijo que dichos momentos grandiosos no tenían efecto permanente. Sin embargo, durante el funeral del Papa Juan Pablo II se probó lo contrario. Los hombres y mujeres de veinte y treinta años de edad que llenaron la Plaza de San Pedro, en Roma para formarse en fila y decir adiós al cuerpo del Papa explicaron que estaban ahí porque sus vidas habían sido cambiadas durante uno de esos Días Mundiales de la Juventud. Esas no son sólo celebraciones que pasan; son, o pueden ser, un instrumento para una conversión de por vida.
El Papa Benedicto XVI estará asistiendo a su primer Día Mundial de la Juventud como sucesor de San Pedro. El domingo 21 de agosto, ofrecerá misa. La vigilia en la víspera ofrecerá a los jóvenes la oportunidad de encontrarse e interactuar con él. Tendrán la oportunidad de ver y escuchar a nuestro nuevo Santo Padre a puerta cerrada. Muchos alrededor del mundo estarán observando cómo se relaciona este Papa con los jóvenes, especialmente con los de su país.
Cada Día Mundial de la Juventud tiene un tema central. El tema este agosto está inspirado en Colonia, su catedral y los Magos que son venerados ahí. En el Evangelio según San Mateo, los sabios que preguntaron por el paradero de Jesús declararon, "Hemos venido a adorarlo". (Mt. 2, 21) Cuando el Papa Juan Pablo II convocó a este Día Mundial de la Juventud meses antes de su muerte, escribió "Es un tema que permite a los jóvenes de cada continente seguir en espíritu el camino escogido por los magos (cuyas reliquias, de acuerdo a una piadosa tradición, son veneradas en esta ciudad) y encontrarse, como lo hicieron ellos, con el Mesías de todas las naciones. Cuando uno se encuentra con el Señor, uno lo adora. Pero ¿qué otra cosa se puede hacer ahí?
La catequesis o instrucción básica en la fe será dada, una vez más, por obispos de todo el mundo, incluyéndome. La instrucción es dada por la mañana en los diferentes idiomas de los grupos asistentes, seguido de la Misa con el grupo catequizado esa mañana. La instrucción es dada en diferentes partes de la ciudad y en las áreas circunvecinas. La catequesis se lleva a cabo en el contexto del peregrinaje que cada grupo estará haciendo a la catedral de Colonia para visitar el Santuario de los Magos. La meta es hacer, de una manera microcósmica, el viaje de vida junto con aquellos que nos acompañan en el camino hacia nuestro propio encuentro con el Señor.
En su peregrinaje a la Catedral, los jóvenes serán invitados para hablar en espíritu con aquellos Magos que vieron por primera vez a Cristo sin tener un cabal entendimiento de quién era Él realmente, y con los santos de Colonia y de Alemania. Algunos de estos, como la Hermana Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) y el Santo Adolf Kolping, son santos de tiempos más recientes. El Papa Juan Pablo II había escrito en su mensaje para este Día Mundial de la Juventud, "La Iglesia necesita santos). Todos somos llamados a la santidad y las personas santas pueden renovar a la humanidad. Muchos han recorrido antes que nosotros este camino de heroísmo evangélico, por lo que les invito a voltear la mirada hacia ellos para orar por su intercesión.
Los Magos son representados en el Evangelio como buscadores de la verdad, llevados a dar todo lo que les era familiar con el objeto de entender y seguir los caminos del Señor. Puesto que está debajo de la dignidad humana vivir en falsedad, buscar la verdad se convierte en necesario si queremos vivir en libertad. Si la libertad no está anclada en la verdad acerca de Dios, de nosotros mismos y del mundo que Dios creó, inevitablemente degenera en irracionalidad y tiranía. La verdad sobre Jesús es que Él es, verdaderamente, Dios y hombre, y esa verdad fundamental será revisada durante las sesiones catequéticas. La verdad sobre Cristo produce un conocimiento que nos habla de cómo quiere que lo sigamos. El verdadero culto incluye toda la vida. Es cierto que tenemos los mandamientos de Dios y de la Iglesia, pero detrás de ellos yace una entrega total de uno mismo a Dios en Cristo. El verdadero culto nos lleva a la conversión. Si nuestras vidas no están verdaderamente relacionadas con Dios, se convierten en idólatras. Nos otorgamos a nosotros mismos o a otras criaturas el honor y la alianza que pertenece únicamente a Dios. Todos los santos luchan por ser una ayuda para los demás, pero siempre tienen como principal preocupación adorar y servir a Dios.
El encuentro con Cristo en Colonia estará, por supuesto, centrado en nuestro encuentro con Él en la Eucaristía. El Papa Juan Pablo II escribió, "Me gustaría que los jóvenes se reunieran alrededor de la Eucaristía como la fuente vital que nutre su fe y entusiasmo. Traigan a su encuentro con el Jesús oculto en la Eucaristía todas sus esperanzas, sus deseos de amor. La catequesis servirá como un recuerdo de que la presencia de la Eucaristía no está limitada a la misa. La presencia Eucarística sigue a la comunión. Al aprender a adorar al Jesús presente en el Sagrado Sacramento, los jóvenes, y todos nosotros, pueden o podemos experimentar su presencia viva y recibir muchos frutos de santidad y alivio".
Y ya que Jesús está presente en la Eucaristía tanto en Chicago como en Colonia, unirse a los jóvenes que estarán en Colonia será fácil si los tenemos en nuestros corazones durante nuestra oración en la misa y si, durante la oración, utilizamos aquí los temas catequéticos para nuestra propia reflexión y meditación.
Los Magos necesitaron señales de la naturaleza, las estrellas y las constelaciones para poder iniciar su viaje en busca de la verdad. Una vez que encontraron a Cristo entre su propia gente y fueron a adorarlo, fueron guiados por ángeles de regreso a sus países. Los Magos habían pasado de preguntarse, a través de señales de la naturaleza, los propósitos que tenía Dios a obtener una revelación histórica. Se habían convertido en parte del pueblo de Dios, dirigidos por ángeles, por los mensajeros personales de Dios, más que por las estrellas.
Hoy en día, su travesía es la nuestra, y mi plegaria es que nos acompañemos los unos a los otros en dicho viaje e invitemos a otros a unírsenos.
Por favor tengan presentes en sus plegarias a los jóvenes peregrinos que van a Colonia y con ellos, al Papa Benedicto XVI. Que Dios los bendiga.
Sinceramente suyo en Cristo:
Cardenal Francis George, O.M.I.
Arzobispo de Chicago