Por Maruja Sedano
Directora
Siguiendo el entusiasmo creado por el Festival de Fe del pasado 31 de Octubre al 2 de Noviembre, su Eminencia el Cardenal Francis George, designó el día 9 de Noviembre como el Domingo Bíblico. Durante ese día nos unimos con todos los Cristianos del país, honrando la Palabra de Dios revelada en la Biblia y reconociéndola como fuente común de inspiración y alimento espiritual.
Aunque después del Concilio Vaticano II los católicos en general se han familiarizado más con la Biblia, todavía, para muchos, la Biblia sigue siendo un libro fascinante y misterioso. Antes del Concilio, los católicos mirábamos las enseñanzas doctrinales de la Iglesia, no la Biblia, como base de nuestro entendimiento y conocimiento de la fe.
No hace mucho, escuché decir a alguien durante una reunión parroquial «bueno, los protestantes tienen la Biblia, nosotros los católicos tenemos los Sacra-mentos». Esa persona no sabía que la Iglesia Católica reconoce que la Sagrada Escritura al igual que la Eucaristía es un sacramento. Somos alimentados por el Pan de la Eucaristía y por el pan de la Palabra de Dios revelada en las Escrituras. Para nosotros, católicos, la Biblia es un símbolo del pacto que existe entre Dios y la humanidad. A través de la Biblia llegamos a conocer a Jesucristo, su vida, sus palabras, sus enseñanzas y acerca del plan que tiene Dios de justicia y salvación para todos.
Al querer pasar tu tradición de fe a tus hijos, ¿te has sentido alguna vez que no sabes cómo explicar el mensaje presente en los libros de religión y catequesis que usan tus hijos?. ¿Has estado alguna vez en situaciones en las que alguien no católico te ha hecho preguntas sobre tu fe católica y te diste cuenta de que sí, has oído sobre la Biblia pero nunca has tomado tiempo para leerla o estudiarla? ¿Te sientes mal preparado para explicar un pasaje bíblico de forma que refleje la manera en que la Iglesia entiende hoy las Escrituras?
Si contestas sí a estas preguntas, no estás solo y remediar esta situación es más fácil de lo que te imaginas. La Palabra de Dios en la Biblia es usada cuando leemos y escuchamos las Escrituras en las liturgias diarias y dominicales, en la celebración de los Sacramentos, cuando oramos, y cuando enseñamos a otros las verdades de nuestra fe. Aquí tienes algunas sugerencias que pueden ayudarte a familiarizarte con el texto sagrado:
Cuando participes en la Misa o en otras celebraciones litúrgicas: 1) Escucha con atención y en espíritu de oración a la Palabra proclamada.
2) Busca el mensaje escondido en esa Palabra que Dios te envía en este momento y situación presente en tu vida, y examina tu vida a la luz de esa Palabra de Dios.
3) Toma acción. La Palabra de Dios te desafiará, llamándote a la conversión y al cambio.
Unete a otros en un grupo de estudio y reflexión en tu parroquia, o en alguna institución católica cerca de tu casa o trabajo. La Palabra de Dios se entiende mejor en un ambiente de comunidad de fe.
Abre la Biblia y tómate unos minutos cada día leyendo un pasaje y orando sobre él; escuchando como te llama a cambiar tu mente, tu corazón, y tus obras. Poco a poco irás descubriendo que la Biblia es una maravillosa historia del amor de Dios por ti y por cada uno de nosotros.
Este año comenzamos otra tradición, celebrando como Arquidiócesis nuestro amor y veneración por las Sagradas Escrituras. Continuemos el resto del año escuchando y respondiendo a la Palabra de Dios que nos llama a la conversión, a cambiar la forma en que vemos y valoramos las cosas y a vivir abiertos con generosidad a las necesidades de los demás.