Tender puentes de entendimiento cultural para una Iglesia integrada
Actualmente nadie duda de que los hispanos hayan revitalizado a la Arquidiócesis de Chicago, al traer su cultura (o sus culturas, dependiendo del país originario) y darle a sus misas un particular sabor étnico.
Esto ha representado también un gran desafío para la Iglesia, que debe no sólo adaptarse al flujo migratorio hispano (se dice que cada año llegan tan sólo a Chicago 20,000 nuevos latinos, mayormente de México) sino ser capaz de proporcionarles a estos nuevos feligreses los diversos servicios que necesitan.
A menudo se habla de los problemas que se encuentran a la hora de buscar integrar a la comunidad hispana a la Iglesia. Malentendidos, prejuicios, diferencias culturales, pueden anular las mejores intenciones.
Fue a partir de las innumerables inquietudes de párrocos y laicos que no lograban sistematizar un acercamiento a la comunidad hispana, que el pasado 19 de septiembre se llevó a cabo un simposio con el objetivo de desarrollar estrategias para el ministerio hispano.
Organizado originalmente para la Vicaría V, el simposio, celebrado en las instalaciones de la parroquia Mary Star of the Sea al suroeste de la ciudad, recibió participantes de Texas y de las diócesis de Joliet, de Indiana y de las otras vicarías de la Arquidiócesis de Chicago, además de personal que labora en oficinas de la arquidiócesis.
“En la vicaría (V) la población hispana ha crecido tremendamente en los últimos diez años”, dice Peter Ductram, coordinador de la Oficina para Católicos Hispanos de dicha vicaría. “También han crecido los desafíos”, continuó, “para la comunidad anglosajona, que no sabe cómo trabajar con los hispanos, cómo desarrollar un plan pastoral para ellos”.
En una pausa durante el simposio, Ductram habló con Católico sobre cómo surgió la idea de este evento. “Escuchando las voces de padres y laicos que nos decían ‘¿qué hacemos? Los hemos llamado (a los hispanos) y no vienen’. Entonces propusimos un conjunto de temas que podrían responder y ayudar como instrumentos para que trabajen y desarrollen un plan más intencionado, y más importante, mejor informado.” La información, el conocimiento de las tradiciones y la cultura del otro, es un tema vital, como se pudo ver en el Simposio.
Entender al otro
Después de las palabras inaugurales del Obispo Gustavo García-Siller, leídas por Ductram, en las que se dio la bienvenida a los participantes, las actividades comenzaron con la plática de Gary Riebe-Estrella, vicepresidente y deán académico de la Unión Teológica Católica.
Riebe-Estrella centró su exposición en la necesidad de conocer las diferencias culturales para poder integrar a los latinos en la parroquia. Dijo que el término “iglesia multicultural” no es exacto, porque este país es multicultural desde su fundación.
“En un mundo de barrios étnicos, la gente se concentra en su iglesia”, dijo. “La gente gira en torno a su iglesia, social y culturalmente. Cada nacionalidad ha tenido su iglesia. Allí viven en su propio mundo.”
El expositor abundó en las causas por las que le parece inadecuado el término de parroquia “multicultural”: “Ese término ha sido mitificado como un ‘arco iris interracial’. Esta es una imagen romántica, porque nuestro mundo no es multicultural como intercultural.”
Ameno y ágil en su exposición, Riebe-Estrella explicó que la gente tiende a crear su territorio, “la gente invade mi espacio y trae su música, su comida, sus tradiciones. Vivimos en un mundo intercultural en el que cruzamos continuamente.”
Según Riebe-Estrella, la desconfianza surgida del prejuicio o la negativa a querer conocer al otro origina diversos problemas que dificultan la comunicación. “Psicológicamente entramos en colisión, porque no nos conocemos los unos a los otros. No sabemos cómo acercarnos al mundo del otro, y los sentimientos se filtran hasta que explotan.”
Para el teólogo, tendemos a confundir folclore con cultura, y esto nos lleva a malentendidos de diversos tipos. “A menudo hay malentendidos lingüísticos”, ejemplificó. “La lengua es una ventana a la cultura. Cada cultura es un mundo que tiene su propia lógica, su propia visión del mundo.”
Un caso en cuestión es la noción del tiempo. “La noción ‘llegar tarde’ es una interpretación cultural. Lo que significa ‘a las siete en punto’ no es lo mismo para todas las culturas.” En esas distintas maneras de experimentar el tiempo y en las diferentes nociones de éste se cifran las diferencias culturales de muchos pueblos.”
Riebe-Estrella caracterizó la cultura estadounidense como egocéntrica, esto es, centrada en el individuo; y la cultura latina como socio-céntrica, es decir basada en la comunidad, en la familia. Esto, dijo, es muy importante a la hora de tener en cuenta el acercamiento.
“No sabemos demasiado del mundo del otro. Si vamos a trabajar con ellos, debemos entender cómo funciona su mundo,” concluyó el expositor, agregando: “La gente es inteligente, puede aprender cómo funciona el mundo del otro.”
Conocer a nuestra gente
Después de un breve receso, un grupo de panelistas compartió sus experiencias en el trabajo con el ministerio. El reverendo Timothy Howe, pastor de San Procopio, dijo que es importante que el sacerdote se sienta parte de su comunidad. “Detenerse a platicar con la gente”, dijo. “No ser el cura que corre de un compromiso a otro, sino uno que pueda detenerse a hablar.” El padre Tim dijo que hace falta entender la cultura hispana, en la que un sacerdote que no se toma el tiempo de convivir con su gente es visto como pedante.
Terry Navarro, quien forma parte de St. Mary Star of the Sea, contó las diversas actividades organizadas en esta parroquia, a fin de hacer a los feligreses sentirse bienvenidos: bailes con música mexicana, boletín de información bilingüe, celebración de la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre, pero sobre todo, instaurar la misa en español los domingos al mediodía. Navarro contó que en la primera misa había 200 personas, a la siguiente semana había 500, y actualmente tienen 700.
Por su parte Nelly Lorenzo, coordinadora de liderazgo y formación de catequistas, dijo que no es posible ofrecer una solución general a todos los problemas. “No tengo una respuesta concreta, las soluciones vienen en contextos específicos”, comentó, pero incidió también en la cercanía del párroco con sus feligreses, en ofrecer un trato más cálido. “Tenemos que conocer a nuestra gente”, abundó. “¿Cómo vamos a actuar en la comunidad si no conocemos a nuestros parroquianos?”.
Ante las quejas de muchos sacerdotes y laicos sobre una “falta de interés” para participar o aceptar responsabilidades en las parroquias, Lorenzo incidió en la importancia de involucrarse con la gente y hacer lazos verdaderos. “¿Cómo comprometerlos a participar? Conociendo primero a la gente, saber qué pasa en sus vidas. A veces basta con preguntar ‘how are you?’ y la gente empieza a hablar.”
También hizo hincapié en lo que consideró los problemas más serios en las comunidades latinas. “Pobreza y falta de educación, estos son los principales desafíos que encontramos.” En este sentido, Lorenzo comentó la importancia del espíritu de liderazgo como una herramienta para gestionar las mejoras sociales. “El buen liderazgo es el que multiplica líderes. El buen líder es el que crea sociedades incluyentes”, dijo y concluyó que el éxito depende de “nuestra voluntad para salir de nuestras zonas de confort.”
Cerró este segmento el padre Claudio Díaz Jr., director de la Oficina para Católicos Hispanos, quien reiteró los poderes del lenguaje como una manera de llegar al otro. Como algunas personas se habían quejado de que los parroquianos no responden a los llamados en los boletines, el padre Díaz se pronunció por una comunicación más directa: “A veces un anuncio en el boletín no es suficiente. Hay que hacer una invitación más directa. Decir: yo sé quien eres, te hago una invitación especial.”
Más adelante se procedió a compartir experiencias e inquietudes. Por sobre todo, se sentaron puntos básicos (conocimiento de las diferencias e interés en la cultura del otro) que serán explorados en futuras reuniones. “Este seminario, que es el primero, intenta prender la chispa para trabajar en conjunto durante estos dos años para motivar a los sacerdotes a comenzar a descubrir formas para trabajar”, nos comentó Peter Ductram. “Esto es el inicio, de hecho en febrero tenemos otro seminario en Texas, que será de toda una semana, entonces estamos tratando de buscar espacios para comenzar a reflexionar sobre cuál es la mejor manera de desarrollar un plan pastoral.”
Por lo pronto las inquietudes estuvieron sobre la mesa y las opciones habrán de perfeccionarse entre todos, en siguientes eventos.