Seguramente vieron en la foto de la primera página del ejemplar de agosto de Chicago Católico al pequeño de cinco años que con energía mantenía en alto un anuncio que proclamaba «¡Di Sí a la Educación No a las pandillas!». Si hubieran estado en las calles de Pilsen en esa Marcha Juvenil del mes de julio, habrían escuchado a 300 niños marchando y gritando ese mismo canto ¡a todo pulmón! ¡Ese sí que era un sonido alegre!
En Caridades Católicas tenemos mucha esperanza en estos pequeños, la mayoría hispanos y afroamericanos, que asisten a los 15 Centros de Desarrollo Infantil Temprano que nuestra agencia tiene en algunos de los vecindarios más pobres de Chicago, donde las pandillas son una realidad diaria, con un enorme atractivo para los jóvenes.
Pero, ¿por qué son tan atractivas las pandillas para los adolescentes e incluso para los niños de ocho o nueve años de edad? Existen muchas razones. Las familias de bajos ingresos no siempre cuentan con las herramientas para sobrevivir en vecindarios donde la pobreza, el uso de las drogas, el crimen y la violencia son comunes; donde se carece del apoyo tanto de la comunidad como del sistema educativo. Debido a barreras de idioma y diferencias culturales, los padres inmigrantes sienten con frecuencia que no hay ayuda, cuando influencias negativas llevan a sus hijos a unirse a las pandillas, y se convierten en un nuevo y destructivo tipo de familia.
Con frecuencia, los resultados son trágicos, cuando los adolescentes mueren o son enviados a prisión.
En Caridades Católicas, estamos determinados a detener, antes de que comience, este ciclo destructivo de violencia. Queremos salvar a los niños y restituirles su infancia.
Desde 1988, el Centro Juvenil Latinoamericano /Centro de la Causa de Caridades Católicas, en Pilsen ha ofrecido un programa de tutoría y orientación llamado «Juntos para mantener en la escuela a 150 jóvenes bajo riesgo, de edades que oscilan entre los 5 y 12 años de edad. El año pasado, 400 jóvenes más fueron referidos para orientación y clases de padres en otros programas.
Durante los últimos cuatro años, Caridades Católicas ha colaborado con la Parroquia Holy Cross/Immaculate Heart of Mary en el vecindario Back of the Yards (de las Empacadoras) a través del «Programa de Intervención Callejera» o Street Intervention Program por su nombre en inglés. Identificamos, reclutamos y registramos a 70 jóvenes de primaria y secundaria en escuelas alternativas, apoyándolos a ellos y a sus familias con orientación y servicios de intervención y apoyo durante su libertad condicional. Otros 200 jóvenes participaron en servicios para padres jóvenes, orientación y recreación.
Pero la necesidad está creciendo. Esta es la razón por la que, en octubre, ampliaremos en gran medida nuestro Programa de Intervención Callejera en Back of the Yards hasta las instalaciones de la Parroquia John of God, al este de la calle Ashland, de manera que podamos servir mejor, tanto a la comunidad afroamericana como a la hispana. Aun cuando la parroquia cerró en 1992, Maryville continuó la misión caritativa de la parroquia por varios años usándolo para dar refugio a adolescentes sin hogar. Ahora su edificio escolar y su espíritu volverán una vez más a dar vida a las familias y niños que lo necesitan.
Con un centro de acción integral y multifacético (un tipo de centro de atención múltiple dedicado a ayudar a jóvenes bajo riesgo y a sus familias), St. John of God albergará, además del Programa de Intervención Callejera, una escuela pública alternativa de Chicago para 70 jóvenes, un entro de desarrollo infantil para los hijos de los estudiantes y las familias de la comunidad, así como servicios sociales, de orientación y salud para madres adolescentes o embarazadas y sus familias.
El Youth Outreach Services (Servicios de Auxilio Juvenil), un programa de tratamiento intensivo, trabajará por seis meses con cada niño y adolescente. Debido a que cada familia necesita trabajar unida para cambiar su patrón de conducta, el personal del Departamento de Familia y Adultos Mayores de Caridades Católicas proveerá orientación y ayuda práctica.
Los Misioneros de la Preciosa Sangre proporcionarán servicios de reconciliación para jóvenes que han pasado por las cortes o el sistema correccional (y de libertad condicional). Otros socios de esta iniciativa como Peace and Justice Coalition (Coalición Paz y Justicia), la Parroquia St. Joseph de Back of the Yards y el Instituto del Progreso Latino, una agencia de capacitación laboral y de empleo, se han unido para formar una coalición de agencias sociales para responder a las necesidades de los jóvenes.
Como pueden ustedes imaginar, este es un proyecto de amplias implicaciones que necesitará mucho apoyo. Por favor ténganos en sus plegarias mientras auxiliamos a los niños, jóvenes y familias que tan desesperadamente necesitan de nuestra ayuda para sobrevivir y prosperar en cuerpo, mente y espíritu. Al detener el ciclo de violencia, estamos cambiando el futuro y cultivando familias y comunidades saludables.