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Arquidiócesis de Chicago

Casa Jesús y el reto del sacerdocio latino en Chicago

Texto: Clemente Nicado

En algún sentido, Casa Jesús fue para el padre Alejandro Garrido como la tabla de salvación que lo ayudó a conquistar su sueño más sagrado.

Y es que aquel joven que en la década del 80 llegó a Chicago de su natal México con mucha fe y poco dinero, pronto se dio cuenta que debía saltar varias barreras para alcanzar el sacerdocio.

Si bien había cursado estudios en el Seminario Cristo Rey de la Ciudad de México y, al llegar a Chicago se percata de la necesidad de formar sacerdotes latinos, Garrido vio en sus limitaciones idiomáticas y su estatus migratorio de indocumentado un obstáculo difícil de superar.

"Llegué a pensar en regresar a México ", admitió Garrido, luego de agotar entonces casi todos los recursos que le abrieran la puerta del seminario.

Pero en medio de la oscuridad, llega la luz de Dios. Justo entonces se inaugura Casa Jesús, un programa vocacional de la Arquidiócesis de Chicago para crear sacerdotes que evangelizaran con efectividad a la creciente población hispana de la ciudad.

Garrido y otros tres hispanos de Perú, Guatemala y Ecuador inauguraron en 1987 el programa de la Casa que fue creada por iniciativa de los padres Arturo Pérez y Silvano Filipetto, pastor y pastor asociado, respectivamente, de la otrora parroquia St. Casmir, en Chicago.

El primer ordenado

En 1992 Alejandro Garrido se convirtió en el primer aspirante de Casa Jesús en ser ordenado, abriendo una etapa en la formación de sacerdotes latinos y una puerta para quienes quisieran seguir el mismo sendero.

Dos años después, en 1994, el padre Michael Herman fue nombrado director de la casa y el programa se mudó para la rectoría de la parroquia Notre Dame de Chicago, cerca de la Universidad de Illinois en Chicago.

En 1999, el padre Robert Casey comienza a servir como director, luego de trabajar como director asociado por un tiempo con el padre Herman. Fue justo en este año que fueron asignados los primeros ex alumnos para servir como pastor y administrador de la Arquidiócesis.

De esta manera, el padre Juan Sánchez pasó a ser pastor de la parroquia de La Resurrección y el padre Moisés Marín fue nombrado administrador de la misión de Juan Diego, en Palatine.

En el 2003 Garrido fue nombrado director de Casa Jesús que en el 2006 se trasladó para el 750 N. Wabash, luego de que el Cardenal Francis George decidiera que este centro de enseñanza tuviera su propio hogar, detrás de la Catedral de la Arquidiócesis de Chicago, en el otrora edificio convento.

Como otra muestra de su apoyo, George figuró entre las 300 personas que el 24 de marzo pasado celebraron el vigésimo aniversario de este proyecto donde se reconoció el papel desempañado por los reverendos Arturo Pérez y Silvano Filipetto.

La misión de Casa Jesús

Desde un principio, el objetivo de esta casa de formación fue crear una comunidad de oración en la cual estos jóvenes, muchos de ellos provenientes de países latinoamericanos, fueran capaces de discernir su llamado al sacerdocio.

En el afán de prepararlos para servir a una iglesia multicultural como la de Chicago, Casa Jesús ofrece un adiestramiento integral por un año que incluye el aprendizaje del idioma inglés en la Universidad de Illinois en Chicago, el estudio de diferentes culturas de Estados Unidos y la realización de servicios comunitarios y de funciones pastorales en varias iglesias del área de Chicago.

Al final de un año, si el seminarista tiene suficiente nivel de inglés, cada participante comenzará el programa de estudios de filosofía que lo llevará al sacerdocio.

Orgulloso de ser pionero de un proyecto que considera imprescindible en el futuro de la Iglesia de Chicago, Garrido asegura que el ministerio hispano es hoy diferente gracias a la existencia de un programa de estas características.

"Sin Casa Jesús, hoy hubiera habido sólo dos o tres sacerdotes latinos en todo Chicago. De aquí han salido 29 y ahora estamos ampliando nuestra capacidad", afirmó.

Sin embargo, el padre Garrido es consciente de que aún existe "una necesidad crítica" en la Iglesia Católica para personas que practiquen su fe, dentro del contexto de su cultura e idioma, sin importar donde vivan.

De hecho, de un total de 847 sacerdotes diocesanos (activos y retirados en Chicago), sólo el 4,3 por ciento son latinos nativos de habla hispana.

Asimismo, el 40 por ciento de los 2.4 millones de católicos que aproximadamente hay en el límite geográfico de la Arquidiócesis de Chicago, es de origen latino y de ellos el 17 por ciento identifican al español como su única lengua.

"Tenemos más de 100 parroquias que tienen ministerio hispano y muchas de ellas no tienen sacerdotes que hablen español", comentó.

Para ilustrarlo mejor, Garrido lo pone de una manera más simple: sólo 36 sacerdotes de habla hispana están disponibles para ofrecer servicios y sacramentos a 938,000 latinos que se expresan en la lengua de Cervantes.

Clave para el futuro

Desde su fundación, Casa Jesús ha formado a 150 jóvenes, a razón de entre 6 y 10 por año.

Actualmente están cursando 19 estudiantes, varios de ellos provienen de países latinoamericanos.

Pero la realidad demuestra que no es suficiente y en ese sentido la institución educacional desarrolla relaciones con varias diócesis de México, Ecuador, Perú y Colombia. También explora contactos con Cuba y El Salvador.

Garrido cree que la preparación de sacerdotes en español es clave para el futuro de la Iglesia Católica de Chicago.

"La población hispana va creciendo en Chicago y la demanda pastoral se hace cada vez más y más alta; sentimos que este alcance es esencial para el futuro de la iglesia (en esta ciudad)", estimó.

La esperanza de Casa Jesús es que "en el nuevo milenio muchos jóvenes hispanos reciban el llamado de Dios al servicio sacerdotal y encuentren el camino hacia nuestros puertos. Con ojos llenos de fe, miramos el futuro, confiados de que el trabajo que se ha llevado aquí durante los últimos 20 años, resultará en la ordenación de muchos más sacerdotes de habla hispana para la Archidiócesis de Chicago"

Para Garrido el reto de este proyecto es "crear conciencia de la diversidad cultural en Chicago. Estar siempre abierto a diferentes culturas y tradiciones para servir al pueblo de Dios".