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Arquidiócesis de Chicago
Acción y oración por una reforma migratioria

Texto Julio Rangel
Fotos David Kamba

Unos calculaban doscientas personas, otros hastaquinientas, lo cierto es que el pasado 22 de marzo, elánimo fuera de la oficina de Dennis Hastert, represen-tante republicano por el Distrito 14 de Illinois era vibrante, con autobuses que viajaron desde varias parroquias de la arquidiócesis a participar en la vigilia, celebrada en el suburbiode Batavia, en la que además de orar se buscaba que el repre-sentante saliera a conocer las demandas de sacerdotes y feli-greses que buscan revertir el proyecto de ley HR4437, aprobado en diciembre por la Cámara de Representantes, a discussion en el Senado federal.

 

En un ambiente de fervor que demostró lo que puede haceruna Iglesia interracial unida, se rezó el rosario en inglés,español, italiano, polaco y gaélico (irlandés) y si bien la notatriste fue que el representante Hastert no salió a conversar con los asistentes, la vigilia en sí tuvo un efecto alentador, “impactante” como lo definió el padre Brendan Curran, de la iglesia deSan Pío.

 

“Creo que fue una experiencia muy poderosa,” coincidió elpadre Michael Michelini, de la iglesia de San Adalberto. “Fue muy impresionante para mi,” agregó. “Con tanta violencia en el mundo, ver una manifestación tan pacífica me impactó mucho. También la presencia de tantas personas venidas de los\ suburbios en autobuses. La gente cantando y rezando. Todo

estuvo bien, pero hubiera deseado que el representante salieraaunque fuera para saludarnos o algo así. Pero desgraciada-mente eso no pasó, no pudimos hablar con él. Pero la oración sirve.”

 

En esto también coincide el padre Curran, quien dijo: “Mepreocupó, porque conversar con las autoridades, con la oficina de un legislador sumamente importante en este país, con unpuesto de presidente de la cámara baja, eso es muy importantepara nosotros, y él realmente nos negó.” La vigilia le dejó unamezcla de sentimientos; la euforia de ver irlandeses, puerto-rriqueños, africanos, italianos, y mexicanos orando juntos, y lafrustración por el diálogo negado. “En mi experiencia fue uninsulto,” expresó, “el no considerarnos de una forma digna.Nosotros solamente queríamos conversar, bajo la puerta incluso.”

 

 

El elemento moral

 

El acto fue organizado por el grupo de Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes, una red de contactos de la Arquidiócesis de Chicago que agrupa a 94 sacerdotes, como una extensión de la Campaña Católica para la Reforma Migratoria, a su vezinstrumentada por los Obispos Católicos de los Estados Unidos.Dicha campaña se ha intensificado por diversos frentes. “Haymás de 200 voluntarios que están yendo a las parroquias acompartir su testimonio de inmigración y su fe,” nos comentó Elena Segura, directora asociada de la Oficina de Paz y Justicia de la Arquidiócesis. A esto se agrega la recolección de200 mil tarjetas en favor de la reforma migratoria, para llevar-las el cinco de abril a la oficina del representante Hastert.Dicho representante, como ya comentamos, nunca salió arecibir a los feligreses, ni respondió a las llamadas que se le hicieron. “No nos pareció nada raro,” nos comentó el padre Esequiel Sánchez, de la parroquia María Reina del Cielo, “perono nos quitó el compromiso de estar allí presentes, para hacer-le saber que allí vamos a estar, y que esto no se está muriendo,sino que es un compromiso que tenemos con él y con todos los legisladores de buscar los medios para responder a los asuntos migratorios.”

 

El padre Sánchez, por supuesto, se hizo presente en la vi-gilia. “Para esta experiencia, por ejemplo, llevamos un autobúslleno de feligreses. Ya tenemos más de 2500 tarjetas firmadas yenviadas a la oficina de Paz y Justicia. Es la manera de la pa-rroquia de responder al compromiso con los emigrantes.”Los parroquianos de María Reina del Cielo, como la comu nidad hispana de Cícero, en general, se han caracterizado porsu participación en todos los asuntos que tienen que ver con la reforma migratoria. Por esta razón, dicha parroquia, entreotras, ha estado en el foco del grupo antiinmigrante TheMinuteman. “Durante nuestra campaña vinieron a Cícero ahacer su propia campaña en contra de la inmigración” noscomentó el padre Sánchez. “Pero yo, junto con el presidente deCícero y con los politicos locales hemos manifestado pública-mente que estamos en contra de propuestas que declaran a lagente indocumentada como criminales.”

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Como es sabido, dicho grupo antiinmigrante se hamanifestado en todos los medios posibles en contra la labor que desarrolla la Iglesia en las comunidades deinmigrantes. “Ellos usan el argumento de la separaciónEstado-Iglesia,” comenta el padre Sánchez. “Pero esto noes una cuestión de separación Estado-Iglesia, porque toda legislación política tiene elemento moral. Y si tiene elemento moral, la Iglesia tiene que responder. No es que estemos postulando un candidato, o que estemos ejer-ciendo un poder de legislación.”

 

 

El cristianismo tiene raíces migratorias

 

Las marchas en favor de los inmigrantes que han tenido lugar en diversas ciudades de los Estados Unidos hanllamado por fin la atención de los principales medios decomunicación. En Chicago aún hay ecos de la marcha del10 de marzo, considerada por fuentes policíacas como “lamarcha más grande en la historia de Chicago”, cuyaasistencia se calcula entre 100 y 200 mil personas, y querebasó las expectativas de los propios organizadores.Más recientemente, en la ciudad de Los Ángeles tuvolugar una marcha de casi medio millón de personas,todas manifestando su repudio a la iniciativa HR4437,que como es sabido, busca la incriminación no sólo de los inmigrantes sin papeles legales, sino también de aquellas personas que les presten algún tipo de ayuda.

 

La propuesta, impulsada por el congresista republi-cano James Sensenbrenner ha encontrado oposicióntambién entre la Iglesia católica, por sus fundamentosprofundamente anticristianos. Como nos dice el padreBrendan Curran: “Nosotros en la Iglesia católica recor-damos que nuestras raíces cristianas son raíces migra-torias, desde el pueblo de Israel migrando desde Egiptopara escaparse en el Éxodo. Desde recordarse que Maríay José se escaparon a Egipto para salvar la nueva vida del Salvador. Y reconocemos, naturalmente el camino a Emaús. Tantos momentos bíblicos, recordemos la enseñanza de Cristo de extender la mano al extranjero,el buen samaritano,” nos dice.

 

 

En esto coincide la Conferencia de Obispos Católicosde los Estados Unidos (USCCB), que abiertamente haapoyado la propuesta que hoy por hoy resulta más sen-sata, conocida como McCain-Kennedy. El 12 de mayo de2005, los senadores John McCain (R-AZ) y EdwardKennedy (D-MA), y los representantes Jim Kolbe (R-AZ), Jeff Flake (R-AZ) y Luis Gutiérrez (D-IL) introdujeron el proyecto de ley para un País Seguro y unaInmigración Ordenada (Secure America and Orderly Immigration Act) de 2005 (S. 1033/H.R. 2330)

 

.En un comunicado firmado por el ReverendísimoGerald R. Barnes, presidente del Comité de Migraciónde la USCCB se dice que “Esta ley crea una avenida legalpara que los trabajadores inmigrantes entren de unamanera segura y ordenada a Estados Unidos.Proporciona a los inmigrantes en Estados Unidos unaoportunidad para trabajar hacia la residencia permanente.\ También proporciona visas adicionales para las familias a reunirse a través del sistema de preferenciafamiliar.”

 

 

Ya en un comunicado anterior de la USCCB, elReverendo Barnes, obispo de San Bernardino advirtióque: “Un creciente sentimiento antiinmigrante se ha ido asentando en esta nación de inmigrantes, aún entrealgunos católicos que tienen raíces en la experiencia dela inmigración.”

 

El 27 de marzo, día que comenzaron las sesiones del senado para debatir este asunto, el mismo senador TedKennedy habló para los micrófonos de la radio pública nacional y clarificó: “La iniciativa [Kennedy-McCain] hasido llamada una amnistía, lo cual no es. No llega tanlejos. Cualquiera de los alrededor de 12 millones de inmi-grantes ilegales en EE.UU. podrá pagar una multa, demostrar que han trabajado, que no tienen un récordcriminal, que están aprendiendo inglés y entonces ten-drán que esperar por un período de cinco años, en el quedeberán pagar sus impuestos para que puedan esperaruna tarjeta verde y posteriormente gestionar su ciu-dadanía.”

 

 

La doctrina social de la Iglesia

 

La USCCB ha enfatizado que su campaña por la reforma migratoria se basa en “una conversión de corazonesy mentes,” y en su Carta pastoral de los ObisposCatólicos de los Estados Unidos y México sobre lamigración abre un apartado sobre “La migración a la luzde la enseñanza social de la Iglesia” en el que establece:

 

“La Doctrina Social de la Iglesia posee una larga y abundante tradición en defensa del derecho a migrar.

Basada en la vida y enseñanza de Jesús, esta doctrina hadesarrollado los principios básicos sobre el derecho demigrar para quienes quieran ejercerlo como uno de losderechos humanos que Dios les ha dado. Así mismo, define que es necesario atender las causas profundas dela migración: pobreza, injusticia, intolerancia religiosa,conflictos armados, para que los migrantes tengan laopción de permanecer en su tierra natal y mantener a sus familias.”

 

 

Tras el efecto logrado por las distintas marchas multitudinarias en ciudades como Atlanta, Phoenix, e incluso Milwaukee, la tierra del senador Sennsenbrener, en lasque se rebasaron expectativas y se creó un poderoso lla-mado a la comunidad estadounidense a tomar concien-cia sobre la necesidad de una legislación moderna y realista

que incorpore a la comunidad de inmigrantes quetrabajan duro por su sobrevivencia y no se les incrimine,el siguiente paso ha sido convocar a una mega marcha elpróximo 10 de abril, a realizarse simultáneamente en

ciudades como Chicago, Denver, Las Cruces, Los Ángeles, Milwaukee, Nueva York, Filadelfia, San Antonio, Tucson y Washington.

 

Los representantes de la Iglesia católica siguen lla-mando al envío de tarjetas y llamados telefónicos a nuestros representantes. Por tal razón es importante que losfeligreses permanezcan informados, pregunten a sus párrocos sobre las actividades de los Sacerdotes por laJusticia para los Inmigrantes. Es el fervor de la comu-nidad que se suma a las vigilias de oración, va a las pa-rroquias a dar testimonios y firma las tarjetas que leentregan sus párrocos lo que ha permitido que la Campaña Católica para la Reforma Migratoria continúeen marcha.

 

Como testifica el párroco Brendan Curran: “El entusiasmo de los fieles me ha transformado en muchas for-mas, sobre la importancia de sobrevivir en estasociedad.” Fue en el viaje de autobús de la iglesia de San Pío a la ciudad de Batavia, donde el padre escuchó testi-monios estremecedores como el siguiente: “Por ejemplo,una señora que tiene 20 años aquí, vive en La Villita y nos acompañó hoy, me compartió su experiencia de vivirsin papeles y me contó cosas muy tristes. Me dijo que en1985, cuando llegó, ganaba dos dólares por hora. En esaépoca había gente que quería abusar, prostituirla, algunas personas la chantajeaban para que hiciera algúntrabajo o llamarían a la migra. Ella con lágrimas me dijoque finalmente ahora sentía la solidaridad, que no estaba sola. Ese es sólo uno de los ejemplos. Esa es la respuesta por la que nosotros queremos enfatizar, que no hay respuesta razonable que no incluya un camino paralos que viven dentro de nuestras fronteras en EE. UU.”

 

El tema todavía dará mucho de qué hablar, pero lacomunidad inmigrante sin papeles ha perdido el miedo amanifestarse públicamente y reclama una legislaciónhumanitaria y acorde con la realidad que vivimos.