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La Primera Posada de la Vicaría V se celebró con éxito
El nombre de la parroquia parece apropiado para esa noche: el moderno edificio de Nuestra Señora de las Nieves, ubicado al suroeste de la ciudad, resplandece con la blancura que dejó en el suelo la intensa nevada y con el reflejo que se extiende por el cielo nublado, como una pantalla blanca.
Una señora llega caminando desde la parada del autobús en la esquina de la avenida 47 y Cícero. Acompañada de sus dos hijas, viene a celebrar la primera posada de la Vicaría V, entusiasmada porque se contará con la presencia del obispo de dicha vicaría, Gustavo García-Siller.
Adentro ya han llegado varias familias mexicanas, polacas y anglo. Este es el peculiar atractivo de la celebración: que una fiesta popular mexicana sea celebrada en tres idiomas por feligreses de tres culturas distintas, en un intento de acercamiento y fraternidad.
Lo anterior es de particular importancia ya que, pese a que el vecindario que rodea Nuestra Señora de las Nieves tiene una creciente comunidad hispana, aún no hay allí misa en español. La parroquia, como nos explicó más tarde el obispo García-Siller, es principalmente anglo, y después polaca, pero ya comenzaron ha entablarse pláticas de reflexión para cimentar una participación hispana allí.
"Nosotros queremos que el obispo nos conceda una misa en español", dice Francisco García, feligrés del barrio "la hemos estado pidiendo". El señor García asiste normalmente a la misa en inglés, pero en ocasiones va a otras parroquias a escuchar misa en español. "La comunidad hispana es muy grande en esta parroquia", asegura, "y se van a otras parroquias, donde les hablan en su idioma", agrega. "Mire cómo está el templo, puro hispano". El señor García comenta que el barrio antes era mayormente polaco, pero gran parte de la comunidad polaca ha ido mudándose a los suburbios y otra parte de esta población está en edad muy avanzada.
Buscando albergue
Tras las palabras de apertura del señor Franco Foti, a nombre del ministerio hispano de Nuestra Señora de las Nieves, y uno de los principales organizadores de la posada, la ceremonia da comienzo con la procesión en el interior del templo por parte de los actores que representan a los peregrinos que siguen a María y José en su búsqueda de albergue, mientras el coro entona la canción de entrada.
Acto seguido el anfitrión, Reverendo Waclaw Jamroz, pastor de Nuestra Señora de las Nieves, da las palabras de bienvenida y cede la voz al obispo Gustavo, quien explica a la audiencia no hispana, lo que son las posadas. "La primera parte es el caminar de José y María. Oramos mientras caminamos y a través del rosario abrimos nuestro corazón y le pedimos a Dios que muchas familias y sociedades se abran al nacimiento de Cristo. Cristo quiere nacer una y otra vez en su vida." El obispo hizo su explicación pasando del español al inglés, y posteriormente al polaco, de cómo por nueve noches seguidas la novena, se celebra una posada hasta concluir la víspera de Navidad. Después, el 25 de diciembre se celebra una misa.
Así, acompañados del rosario, del tradicional canto de posada, y de la lectura de los cinco misterios gozosos en las tres lenguas, a cargo de miembros de diversas parroquias de la vicaría San Blas, Ntra. Señora de las Nieves, San Camilo y Santa Sinforosa el grupo de peregrinos camina por los amplios corredores en pos de un techo.
El obispo explica que debido al clima, la posada se ha hecho en el interior de la iglesia, pero que normalmente se debe hacer entre las casas del vecindario, para escenificar la búsqueda de casa en casa, con un canto dialogado en que se pide y se niega asilo, hasta que al fin una familia los recibe y la canción se vuelve más festiva, con su estribillo "entren santos peregrinos".
Significado de la piñata
Después de rezar el rosario en una posada, se procede a la fiesta, donde normalmente se rompe una piñata. A un costado del altar, una piñata de cinco picos lucía llamativa. El obispo Gustavo entonces explicó el acto simbólico de romper la piñata.
Actualmente se hacen piñatas de diferentes formas: "Hacen elefantes y hacen monos de todo tipo, esas no son las verdaderas piñatas, eso es comercio", dijo el obispo, y agregó que las auténticas piñatas deben tener siete picos, que representan los siete pecados capitales.
Explicó que tres semanas atrás estuvo en la ciudad de México, el lugar de origen de las piñatas, haciendo investigación al respecto. "La piñata comenzó en México en 1531" dijo, y explicó la idea detrás de esta creación. "Los franciscanos estaban predicando la Buena Nueva, pero la gente no captaba la idea de Jesús, pues tenía varios dioses. Así que no sabían como enseñar que el único Dios es Jesús, debido a las barreras del idioma. En ese entonces había 59 culturas diferentes en México."
Así fue como surgió la idea de la piñata. El obispo Gustavo explicó que el simbolismo de la piñata fue enseñado por los agustinos. "La piñata simboliza el sol, que los indígenas adoraban". Así, al romper la piñata, con sus siete picos, se rompe la fuente del pecado. Los participantes tratan de romperla con un palo, golpeando con los ojos vendados. Esto, dijo el obispo, porque "cuando estamos en pecado estamos con los ojos cerrados".
Dijo también que la piñata luce tan atractiva, con sus colores brillantes y sus cintas, porque "el pecado es muy atractivo". Agregó que los dulces contenidos en la piñata (hay que aclarar que la piñata tradicional se hace con una olla de barro, no de cartón) simbolizan las gracias que caen de lo alto una vez que se ha roto la fuente del pecado. "Entonces podemos celebrar" agregó.
Sin embargo, antes de pasar a la fiesta, escuchamos las palabras finales, a cargo de Peter Ductram, Coordinador de la Oficina de Hispanos Católicos, quien agradece a todos el haber asistido a una celebración que reunió tres culturas diversas. "Para vivir nuestra fe como una sola Iglesia, con diferentes sabores", dijo. Culminó con un llamado a la unidad que anima el espíritu de las posadas: "Es el espíritu de Nuestro Señor, que nace en Belén, el que nos mueve y nos hace vivir como una sola comunidad en medio de nuestras diferencias. El mensaje intrínseco de la posada es el incluir y prepararnos a ver lo que normalmente no vemos, y abrir las puertas que normalmente son difícil de abrir". Con esto, Ductram enfatizó que la idea de ofrecer posada, de brindar techo a quien no lo tiene, a la gente olvidada, está en el centro mismo de esta tradición. “La posada nos urge a hacer verdadera comunidad en medio de la diferencia".
Ductram dijo también que esta celebración marca un momento histórico en la parroquia de Nuestra Señora de las Nieves. "La posada que hemos celebrado ha sido expuesta a la Iglesia universal, yendo más allá de la expresión mexicana de fe, enriqueciendo a la Iglesia. Así que ya no es solamente una manifestación mexicana, sino de toda la iglesia".
Los feligreses salen entonces detrás de los peregrinos, entonando la canción de salida, con rumbo al salón de la iglesia donde se celebra un convivio.
Comunidades más diversas
En la celebración, mientras rápidamente se colocan manteles en las mesas largas y se dispone la comida en una mesa donde todos pasan a recogerla para llevarla a donde cenarán y departirán con la familia, me acerco al obispo Gustavo García-Siller y le pregunto cuál es la idea de hacer una posada en una parroquia primordialmente polaca. "Es primordialmente anglo" corrige, "y luego es polaca. Además hay un grupo que está creciendo, que es el hispano". Aclarado esto, añade las razones de dicha celebración: "Necesitamos exponer los diversos valores culturales. En este caso, la posada es un valor muy mexicano, porque tiene mucho sentido, para este grupo étnico que es considerado una minoría, pero en verdad es una mayoría. Escogimos esta parroquia por la apertura del párroco y de la gente, porque queremos crear comunidades más diversas".
A propósito de eso, le preguntamos por la posibilidad de que la citada parroquia tenga una misa en español, a lo que responde: "Ahora ya hay un grupo de hispanos que se está reuniendo con el párroco y con gente de otras culturas, y están empezando la reflexión. Cuando no hay una reflexión y se abren espacios litúrgicos, lo que sucede es que se pierde lo de fondo. Es importante que exista misa en español, porque la eucaristía es lo central, pero si no se tiene primero la reflexión teológica básica, entonces cuando se da la eucaristía, la gente se queda nada más con esa experiencia del momento eucarístico, pero no hay un cambio de vida global, una conversión más de fondo. Se está buscando primeramente una reflexión de la comunidad que prepare la entrada a la liturgia de la misa y otros sacramentos. Lo importante es que no exista solamente la eucaristía, sino que existan otros sacramentos, que haya cursos bíblicos, preparación para bautismos, etc. Todo un cambio de estructura. Incluso educación en otras líneas, si se necesita que el hispano aprenda el inglés, o que mejore académicamente".
¿Avanzamos hacia una Iglesia más integrada? le preguntamos. El obispo nos dijo que, efectivamente, actividades como la posada en una parroquia no hispana ayudan, y que las cosas cambiarán "cuando sea más comunitaria, más de familia". Agregó que "entre nosotros se da mucho eso de que ‘somos mexicanos’, pero todos tenemos algo que compartir para el bien común, y nosotros podemos compartir lo de las posadas en otras culturas y en otros lugares. No hay que perder de vista que lo de fondo es una experiencia de fe. Por eso toda la primera parte es de oración".
Por último, el obispo defendió el espíritu de la Navidad como una celebración religiosa. "Ahora hay una controversia muy grande para decidir si se celebra la Navidad o sólo se llaman "días festivos" (holidays) e ir quitando el verdadero motivo de la Navidad: lo que se celebra es el nacimiento de Cristo. Se quiere dejar de lado la parte de la fe, de Dios en el mundo. Si nosotros tenemos eso como cultura hispana, ¿por qué no traerla y compartirla con los demás? Que se refuercen los valores de fondo."
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