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Catolico: Periódico oficial en Español de la Arquidiócesis de Chicago

El cardenal Cupich encabezó la Caminata por la Paz en Englewood

Texto: Redacción Chicago Católico

Líderes de diferentes organizaciones políticas y religiosas, así como laicos de diversos puntos de la ciudad se sumaron al llamado del Cardenal Blase Cupich a realizar una Caminata por la Paz en el barrio de Englewood, la mañana del Viernes Santo, el 14 de abril.

Ante las miradas de residentes del barrio que se asomaban a las ventanas y salían a los porches, cientos de personas reprodujeron las estaciones de la cruz. La caminata empezó y terminó en la iglesia de San Benito el Africano, en 340 W. 66th St. En cada estación, los peregrinos se detuvieron a pronunciar en voz alta los nombres de las personas fallecidas a causa de la violencia por armas de fuego en Chicago desde el 1 de enero.

Se escucharon testimonios conmovedores de padres de familia y de menores de edad. Pamela Montgomery-Bosley, que perdió a su hijo Terrell a manos de la violencia habló de la lucha que su familia ha tenido que librar, y que incluso ella en dos ocasiones trató de quitarse la vida. “Cada día” dijo, “yo y tantos otros padres cargamos una cruz que no pedimos, la cruz de los corazones rotos.”

Somos comunidad

Varios católicos hispanos se hicieron presentes. Entre ellos la hermana Dominga Zapata, hermana de las Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio.

“Yo como un poco vieja creía que no iba a llegar” dijo a propósito de la caminata, “pero para mí fue una experiencia viva, especialmente escuchar los nombres de aquellas personas que hemos perdido, ¡y todos jóvenes!”

La hermana dijo que este evento es una invitación a la comunidad hispana a movernos. “Estamos en medio de la preparación para el V Encuentro y es un momento oportuno, como nos dice el Papa Francisco” agregó. “Nosotros tenemos que movernos como comunidad, organizarnos. No esperemos ‘que si no hay oficina’ ‘que si no hay esto’. No, nosotros somos comunidad. Debemos ir al vecino, saludar, ver quiénes son, ¿por qué estamos perdiendo a nuestros jóvenes? No los vemos en la iglesia, ¿por qué es que a Jesús no lo siguen? ¿Qué ejemplo estamos dando?”

Dijo también que tenemos que mirar a los más marginados, “esos son los preferidos de Dios”.

“Nosotros como cristianos nunca podemos ser suficientes por nosotros mismos” agregó la hermana Dominga. “Somos cristianos, como dice el Papa Francisco, cuando somos comunidad. Un cristiano solo, nos dice el Papa Francisco, no es un cristiano.”

Responsabilidad por la paz

En la caminata participó Vicente del Real, en representación del Consejo Hispano de la Arquidiócesis de Chicago.

“Me ha impactado escuchar los testimonios de las personas que han sido víctimas de violencia, que les han matado un miembro de la familia” dijo del Real. “Hace rato una mamá comentaba que a su hijo lo asesinaron. Al saber que compartimos esta ciudad pero las realidades son muy diferentes, yo creo que todos tenemos la responsabilidad y la obligación de trabajar para vivir en una ciudad con más paz.”

Del Real expresó la necesidad de tomar conciencia de la realidad de nuestra ciudad, la manera en que es afectada por la violencia “y cómo nosotros como personas de fe tenemos un papel fundamental que desempeñar, llamando a la ciudad a la paz y a que pare la violencia.”

Libia Páez-Howard, de la oficina de Life Long Formation de la Arquidiócesis de Chicago, también asistió.

A Páez-Howard le impresionó la gran diversidad de personas que asistieron, incluidas familias completas, y gente de diferentes culturas, laicos y religiosos.

“Eso me impacta” dijo “porque nosotros estamos aquí para ser solidarios y apoyar esta iniciativa del cardenal, de hacer algo por la violencia. Siempre lo que podamos hacer vale la pena hacerlo, aunque a veces pensamos que no es mucho.

Agregó que normalmente ella y su esposo van al viacrucis de la Villita, porque allí es donde viven, “pero este año quisimos venir aquí para mostrar nuestra solidaridad con los vecinos de Englewood, y también con toda la gente de Chicago, porque todos somos impactados de una manera u otra por la violencia que sucede en las calles.”

“Pensando en la gente que ha perdido familiares por causa de la violencia, lo primero que me viene a la mente, es cómo se sentía María al ver a Jesús sufriendo” agregó Páez-Howard, “cómo sus amigos y familiares se sintieron. Yo gracias a Dios no he perdido a nadie pero solo me puedo imaginar ese sufrimiento, porque el amor que uno siente por sus hijos, es un amor incomprensible, uno es capaz de dar la vida por ellos.”

Decir su nombre

Por su parte, Michael Martínez, estudiante jesuita de la Universidad Loyola asistió haciendo trabajo voluntario.

“Hasta ahora me ha impactado ver tanta gente, gente que ha salido de su zona de confort de tantas maneras” dijo, “y venir al Sur de Chicago, que mucha gente tiene miedo a estar aquí. El hecho de que se haya optado por hacer la marcha en este vecindario que ha sufrido tanto es muy importante.”

Sobre el hecho de que se leyeran los nombres de las víctimas de la violencia en las estaciones de la cruz, Martínez dijo que de esto es importante pues se reconocen personas concretas con historia, con familia.

“Se hace reconocer que las estaciones de la cruz no son unas estatuas, no son pinturas” dijo, “son personas que han vivido esta experiencia de ser crucificado, que han vivido el sufrimiento, y que escuchar esos nombres y decir ‘están presentes aquí hoy’ es unirse a la cruz de Cristo en este Viernes Santo.”

Necesidad de alternativas

Al final de la caminata, el cardenal dijo que el hecho de que se reunieran personas de tantos grupos étnicos, de edades y creencias religiosas tan diversas es una muestra de que la gente de Chicago se preocupa por su prójimo.

“Así debería ser” dijo. “Queremos que el mundo sepa que esto es Chicago y que queremos trabajar juntos.”

Dijo que en Chicago debemos hacer más para ofrecerle a la juventud alternativas a la violencia. “Démonos cuenta de que lo que hicimos hoy es un primer paso” dijo.

El cardenal agregó que busca la manera en que la Iglesia católica pueda unir y convocar a los líderes para encontrar formas de apoyar con eficiencia a los grupos que trabajan por la paz en la ciudad.

A esto se suma la voz del Papa Francisco, quien dirigió una carta al cardenal Cupich. “Recorrer el camino de la paz no es siempre fácil pero es la única respuesta verdadera a la violencia” expresó Su Santidad. (Ver p. 12)

La caminata se dio una semana después de que el cardenal anunciara una serie de iniciativas contra la violencia (ver página 8).

El cardenal Cupich agregó que a la serie de iniciativas contra la violencia se agrega una donación personal suya por $250,000 para la creación del Fondo Instrumentos de Paz destinado a los programas de los vecindarios contra la violencia. El dinero proviene de donaciones que ha recibido para ayudar a tareas de caridad.